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La selección francesa no dio lugar a la sorpresa y se proclamó campeona del Mundo veinte años después de conseguir su primera estrella en ‘su’ Mundial. Un Mundial en el que, por cierto, Croacia también llegó a las semifinales. Sin embargo, en esta ocasión la final estuvo marcada por el primer tanto de los de Deschamps, que nace de una falta inexistente.

No obstante, cabe recordar que el Video Asisstant Referee (VAR) no se aplica en las faltas fuera del área. Por ello, no se puede reprochar nada al italiano Massimiliano Irrati, quien era el máximo responsable en la sala de VAR del estadio Luzhniki de Moscú para dicha jugada. Pero sí para la siguiente. En el saque de falta del atlético Antoine Griezmann llegó a rematar Mario Mandzukic para atrás y puso por delante en el marcador a los franceses.

Pero era una jugada envenenada, porque en las escasas tomas de repetición que ofrecieron los canales oficiales de la FIFA se apreciaba cómo el francés Paul Pogba, quien impacta en el rematador, Mandzukic, y, por lo tanto, influye en el lance, podría haber comenzado la jugada ligeramente adelantado al resto de los jugadores. En fuera de juego. O ello o, como decía Platón, los sentidos nos engañan.


En la primera semana de julio ha quedado declarada la guerra entre la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y el Sevilla por el cambio de las fechas de la Supercopa de España que la RFEF ha tenido que efectuar a marchas forzadas. Si bien no era la mejor solución, quizás era la que menos descuadraba el, de cada año más, denso calendario.

Por el momento, el Reglamento de la RFEF no pone ningún impedimento a que se reduzca la Supercopa de dos a un partido: “La Supercopa, a partido único o doble, será de administración directa de la RFEF, sin perjuicio de que ésta pueda delegarla en el club propietario del terreno de juego en que tenga lugar o en la Federación de ámbito autonómico de quien aquél dependa, siempre con el control adecuado”, reza el artículo 250. Por lo tanto,a priorila RFEF no tendría por qué haber consultado a los dos clubes a la hora de fijar las fechas de la Supercopa puesto que es de “administración directa” suya. De ahí que se deba alabar la voluntad talantosa que ha querido tener el presidente de la RFEF Luis Rubiales.



Poco ha tardado la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) en atajar el que se avecinaba como el gran culebrón federativo del verano: la fecha de la Supercopa de España. FC Barcelona y Sevilla, Sevilla y FC Barcelona se enfrentarán el próximo domingo 12 de agosto en Tánger, una de las ciudades marroquís más cercanas a España.

Y lo que tiene más mérito, la Federación ha atajado en la Junta de este lunes un problema que se avecinaba muy grande con el consenso de LaLiga y la AFE. Algo poco habitual en los últimos tiempos.

El presidente de la RFEF, Luis Rubiales, ha comparecido para anunciar la contratación de Luis Enrique Martínez como nuevo seleccionador nacional para las próximas dos temporadas. Pero también para anunciar la decisión sobre la Supercopa de España. En el ámbito interno, la Junta Directiva de la RFEF ha apoyado por unanimidad adelgazar un partido el calendario y disputar la Supercopa de España a partido único en Tánger. Tiene su mérito que dentro de la RFEF toda la cúpula piense de una forma parecida o remen hacia la misma dirección.



La gestión de la llegada de los refugiados a Europa se avecina como el gran desafío de los principales países del viejo continente en este siglo XXI. Un problema que invade desde el ámbito político hasta el económico. Un desafío socio-moral muy complejo, que no tiene una respuesta clara, y al que Europa, como cuna de la civilización, está buscando una respuesta. El fútbol, con todo el peso que conlleva en la sociedad, no es ajeno a ello. Y por ello ya se ha comenzado a trabajar para tener en cuenta a los refugiados.

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Pese a estar en verano, Rusia dejó helada a España. La selección española pone fin de manera prematura a su andadura en la cita mundialista que más a favor se le había puesta para, por lo menos, llegar a la final. Lo ha hecho desde el punto de penalti, que vulgarmente se suele decir que es una lotería. Y Rusia ha demostrado que es así. España ha tenido que jugarse el pase a los cuartos de final fiándolo todo a la suerte de esa lotería por no ser capaz de lograrlo con el juego en los 120 minutos anteriores. Y ante la selección 70 del ranking FIFA, por muy anfitriona que sea.

Tras la eliminación los hay que defenderán que no hay que hacer más drama que el necesario para lamentar el haber caído en los penaltis. Que al igual que hemos caído podríamos haber pasado. Yo, en cambio, veo necesario mirar el torneo que ha hecho España. Los cuatro partidos completos. Un torneo que parece que desde fuera se ha querido hacer todo lo posible para que los jugadores se descentraran y no lo pudieran ganar.

España y Rusia están citadas este domingo en el estadio Luzhniki de Moscú para subirse al ring de los octavos de final. O, mejor dicho, Rusia y España. Los rusos son los anfitriones del Mundial más controlado de la historia, pero también del más tecnológico. Un Mundial, que, hasta la fecha, ha escondido alguna sorpresa en cada uno de los grupos. Pero Alemania se lleva la palma de oro.

Y cuando parecía que muchos no podrían vivir sin el Canal 24 Horas, en el primer lunes de febrero terminó 'Operación Triunfo'. Acabó con Amaia de ganadora, con Aitana emocionada porque Pablo Alborán se sabía su nombre y con Roberto Leal, como buen reportero que ha sido y es, batallando contra los imprevistos del directo. Acaba una edición que en octubre se presentaba entre interrogantes y que ha terminado encandilando a casi cuatro millones de telespectadores en la gala final.

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El Mallorca se despidió de la Segunda División con un empate en medio del plebiscito que la poca afición que asistió a Son Moix decidió celebrar. Un juicio en el que participó más el corazón que la cabeza y en el que la rabia y el dolor le ganó la partida a la objetividad. Pero valoración respetable a fin de cuentas. Los bermellones se enfrentaban a un Getafe que tenía urgencia por ganar y cerrar definitivamente una tercera plaza que le garantizaba el factor campo en el play-off. Con un equipo totalmente dividido en el aspecto deportivo y social y con otro poco fiable e intermitente solo podía tener el resultado que hubo. Seis goles y un festival de imprecisiones más propio de la relajación de unos y el nerviosismo de otros que de jugadores de la categoría en la que juegan.

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