De Santo a mártir

Pasados dos días de la despedida de Iker Casillas del Real Madrid y con el ambiente más calmado, o eso parece, me dispongo a hacer un balance de los últimos años del portero madrileño. ¿Cuántos años? ¿los 2 últimos?¿los 5 últimos? No lo sé. Los que se han necesitado para convertirlo de Santo a mártir.

Si por algo se ha caracterizado el guardameta blanco a lo largo de toda su trayectoria es por transmitir seguridad y por blocar los dos o tres únicos disparos que hacía el rival en todo el partido. Pero, como diría Camila, todo cambió. Quizás el punto de inflexión se produjo en diciembre de 2012. El Real Madrid estaba tercero y a once puntos del líder y visitó el José Zorrilla de Valladolid antes de recibir al Espanyol en el Bernabéu. Entre los dos partidos se encajaron cuatro goles y, pese a los constantes despistes defensivos, Casillas tuvo dos actuaciones muy pobres. En Pucela encajó dos goles de córner por no querer salir y en el Bernabéu otros dos por posicionarse mal. Como consecuencia, Mourinho le sentaría en la Rosaleda en detrimento de Adán.

Con la suplencia de Casillas, el hasta ese momento Santo, se hicieron muchas interpretaciones. Muchas de ellas impregnadas e influenciadas por Mourinho y otras muchas por los detractores del portugués hasta llegar a una guerra civil que llega hasta hoy. Lo cierto es que desde ese momento, el rendimiento de Casillas fue disminuyendo a gran velocidad.

Lo que al principio eran despistes puntuales han acabado convirtiéndose en errores groseros que han costado goles y puntos en los últimos años. El gol de Reus en Dortmund, el gol de Raúl García en la Supercopa, el gol del Ludogorets en Champions, el gol de Otamendi en Mestalla, el gol de Elustondo en el Bernabéu…

Está claro que Casillas se ha quitado la corona de Santo para volver a la Tierra. Pero para todo futbolista en activo, el fútbol no tiene memoria. Aunque eso duela, todo jugador en activo no puede vivir del pasado, ni curar sus errores vanagloriándose de lo conseguido. Para ésto están los cargos de honor.

Casillas es, sin duda, de los mejores porteros de la Historia. Pero los viejos triunfos no han de cegar la realidad. Y la realidad es la que es, pese a que muchos insisten en perdonarle cualquier error por haber ganado un Mundial. Llegó como Santo y se va como mártir.

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