Las siete vidas de Jacinto

La historia parece de ciencia ficción. A medida que la oyes te crees que te están contando una novela de Ernest Hemingway o Robert Stevenson. Pero no es así. Un señor de 84 años, patrón y armador del 'Duende 52', embarcación que participa en la Copa del Rey MAPFRE de vela cayó en la madrugada del viernes al sábado por la borda de su barco cuando se dirigía a Palma para participar en la regata. Su nombre, Jacinto Rodríguez.

Si el suceso es impactante, la declaración de Jacinto lo es todavía más. El naufragio se produjo alrededor de las cuatro y media de la madrugada cerca de la isla de Sa Dragonera, que se encuentra a varias millas de Sant Elm, punto más cercano a Mallorca. En El partido de las doce, Jacinto recordaba, más o menos, cómo fue la caída al mar: "me dí tres o cuatro golpes: en la cabeza, en los brazos y en las piernas. El golpe de la cabeza fue el más fuerte, me quedé un poco grogui durante dos segundos. Pero estos tres golpes fueron tres milagros porque el golpe que me dí con el barco fue terrible". 

El patrón del 'Duende 52' Jacinto Rodríguez, al salir del Hospital/ Copa del Rey

Cayó al mar y estuvo flotando durante cerca de cinco horas a sus 84 años esquivando como podía olas de hasta tres metros: "la clave era no tragar agua, respirar hondo y mantenerme a flote". Reconoce que los pantalones que llevaba no eran excesivamente buenos pero que le ayudaron a flotar. Algo que fue fundamental. "No había barcos, pero cuando amaneció, sobre las nueve de la mañana, había barcos y sabía que alguno me rescataría, fue un golpe anímico".

El responsable de Salvamento Marítimo, Miguel Félix Chicón pasó por deportes COPE Mallorca y contó que las condiciones climatológicas no ayudaron al rescate: "Las condiciones marítimas para el rescate no eran las más idóneas. Podían ponerse vidas en peligro de los tripulantes debido al viento". Al operativo de rescate, aparte del helicóptero del Servicio Aéreo de Rescate (SAR), se sumaron los buques Abel Matutes, de Balearia, Tenacia, de Acciona y un velero llamado Sea Hawk.

Tras ser rescatado sobre las nueve y media de la mañana lo llevaron al hospital de Son Espases para que estuviera en observación. Un día después, el domingo a las once de la mañana le dieron el alta médica y el hombre, con varios hematomas por su fisonomía, quería ir a competir: "Estoy bien, preparado para ir a la regata. Estoy con fuerzas, solamente me duele un poco la pierna pero estoy bien", contestaba a Jordi Jiménez en Deportes COPE Mallorca. Ante la sorpresa tanto de médicos como de periodistas, el hombre, mediante el sentido del humor, quería olvidar lo sucedido: "no he hecho testamento ni nada y no me podía ir así, de vacío. Mi mujer no me deja salir a navegar, pero también no me deja hacer muchas otras cosas". 

Sin lugar a dudas, como el propio Jacinto reconocía, ha vuelto a nacer. Estar en medio del mar, de noche, flotando durante cuatro horas muy largas es una heroicidad. Y más con 84 años. "Por momentos pensaba que me quedaría ahí pero cuando vi que amanecía y pasaban barcos fue un golpe anímico, sabía que me rescatarían". Así de contundente lo decía. Pese a que todavía quedan varios días de regatas, parece que esta edición de la Copa del Rey MAPFRE ya tiene un ganador particular. Un hombre que ya había tenido años atrás un accidente muy fuerte que dejó destrozado por completo su coche. Aguantar todo lo sucedido con 84 años no es fácil. Y contarlo como lo cuenta tampoco. El mayor logro que este patrón tendrá en su vida no está en ninguna vitrina, está en poder contarlo.

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