Cómo tirar un derbi

"Hemos sacado un punto y hemos perdido dos". Me quedo con la segunda parte de la frase de Rafa Benítez anoche en rueda de prensa. Si bien ante el Athletic había visto detalles que me recordaron al mejor Madrid de Mourinho, ayer el técnico madrileño dio una lección de cómo tirar un partido. Un derbi con poca intensidad, pero con ritmo. El Madrid entró con una marcha más que los locales pese al trivote que plantó el técnico de inicio. 

El Madrid salió de inicio con Modric, Kroos y Casemiro para frenar un temible centro del campo colchonero de 32 y 34 años. A mi juicio era demasiado conservador y más con la baja sensible de Koke, pero aún así el Madrid supo entrar bien en el partido. Y eso que los primeros veinte minutos fueron muy buenos. Bien plantado en el campo, con una marcha más que el Atleti (tampoco necesitaba más) y los colchoneros esperando replegados, excesivamente atrás, el error visitante para salir a la contra. Hasta que en el minuto 21 Undiano Mallenco señaló un penalti, para mí inexistente, tras un error de los centrales. A partir de ahí, Keylor tarareó a Raphael y pensó "puede ser mi gran noche". Y así fue. No solamente paró el penalti, que falló un intermitente Griezmann, sino que salvó un punto en los instantes finales de partido. 

Los 22 jugadores saludan a la grada antes del inicio del encuentro/ Imagen: LFP

Tras una primera parte bastante correcta, el Madrid le dio al botón de OFF en la segunda parte y desapareció. Si bien el Atlético había estado previsible y encerrado atrás esperando la ocasión de formar un contragolpe, en la reanudación dio un paso adelante y salió a por el partido. Ante el dominio local, Rafa Benítez aprovechó los dos cambios que le quedaban (en la primera mitad se lesionó Carvajal y entró Arbeloa) para meter un centrocampista más, Kovacic, y a Bale. El resultado: dos islotes en ataque como Cristiano y Bale y cuatro creadores como Modric, Kovacic, Kroos y Casemiro que se estorbaban. No se sabe muy bien qué pretendía con los cambios, pero metiendo mucho músculo en el centro del campo y ningún enlace con la delantera es muy difícil que lleguen balones arriba. El madrileño se limitó a defender el resultado cuando en su presentación dijo que "con esta plantilla hay que hacer goles".

Del Atleti, que claramente fue superior en la segunda mitad, no por juego, que apenas lo hubo en el partido, sino por intensidad y pundonor, podemos decir que fue de menos a más. En la primera parte destacó un gran Ángel Correa, que partido tras partido va creciendo, y en la segunda mitad Jackson Martínez aportó músculo y pulmón al equipo. La conclusión es que el Real Madrid se va del Calderón con un empate que da la sensación que se podría haber evitado poniendo una marcha más en la segunda parte. Tarde o temprano, Rafa Benítez se dará cuenta de que esto no es el Nápoles y que defender un 0-1 no vale. 

El Mallorca no pudo escanciar una victoria

Albert Ferrer salió reforzado del partido contra el Oviedo más por las sensaciones que dio el equipo que por el resultado. La primera media hora recordó al partido contra el Heerenveen: equipo compacto, muy solidario en las ayudas, con un Javi Ros estelar y un Moutinho espectacular. Un error en la cobertura de los centrales propició el empate del conjunto carbayón. A diferencia de en San Mamés, los bermellones fueron regulares durante todo el encuentro y con mayor o menor caudal ofensivo buscaron el segundo tanto. Insisto, en mi opinión, Ferrer salió reforzado, al igual que jugadores como Moutinho, Sissoko o Javi Ros. La igualdad de esta Segunda División hace que las posiciones de arriba no estén a más de ocho puntos. Ahora toca confirmar esa mejoría de juego contra Llagostera y Mirandés para escalar posiciones.

Más allá de Messi

Resumir la mala racha (evidente) del Barça con la ausencia de Messi creo que sería simplificar demasiado el diagnóstico. Messi estuvo en el partido de Balaídos, donde el Barça encajó cuatro goles. Hay que mirar más allá. Tras Vigo, el equipo ganó a Las Palmas pidiendo la hora y al Leverkusen con dos minutos de inspiración. Por lo que la culpa no es ni de Messi, ni de Ter Stegen, ni de Artur Mas. El haber recibido ocho goles en cuatro partidos quizás sea un indicativo de que el problema radica en la defensa. En errores de concentración y de poca fluidez o falta de ideas en la salida del balón. Luis Enrique debe buscar y solucionar el problema dentro del vestuario y no en sala de prensa. La otra cara del partido contra el Sevilla fue Unai Emery, que tras 21 partidos oficiales contra los culés consiguió su primera victoria. Demasiado tardó en llegar la recompensa. 

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