El '7' se queda huérfano

El 7 de España, el Gran Capitán, el muerto, el que nunca ha sido expulsado, el que nunca hace nada...O, simplemente, Raúl González Blanco. El delantero madrileño anunció este jueves 15 de octubre su retirada del fútbol de élite tras más de novecientos partidos a sus espaldas, cuatrocientos dos goles y ninguna expulsión. "Me gustaría anunciar mi retirada después de 21 años. No es un momento fácil pero creo que es el momento adecuado para decir adiós y agradecer a todo el mundo que me ha ayudado en mi carrera. Estoy feliz porque he jugado veintiún años a este deporte que amo y es un momento difícil, pero creo que es el momento". Así de contundente ha anunciado Raúl su retirada a través de One World Sports.

Cuando hablamos de Raúl hablamos de un delantero que iba más allá que eso. Por encima de sus cualidades técnicas o tácticas están los valores que representa. En primer lugar, señorío (palabra que tanto gusta en el Madrid), ya que nunca ha sido expulsado en ningún partido a lo largo de su carrera. Sí, en caso mil partidos que lleva en las piernas no se ha marchado al túnel de vestuarios antes del pitido final. En segundo lugar, honestidad. Reconozco que Raúl nunca ha sido santo de mi devoción, pero en los momentos bajos que ha tenido a lo largo de su carrera se ha levantado a base de trabajo y teniendo la boca cerradita. Muchos podrían tomar ejemplo hoy en día. 


Raúl durante un partido en su etapa en el  Schalke 04/ Imagen: MARCA

Jorge Valdano, su descubridor, dijo en su día que "juega como un ángel, corre tras todo lo que se mueve, solo descansa cuando ve su objetivo cumplido. Tiene un gen de más, el ganador". Estrenó antes la camiseta del primer equipo blanco que la mayoría de edad. Debutó un 29 de octubre de 1994 en La Romareda, con 17 primaveras y sólo tardaría siete días en anotar su primer tanto como profesional. Y fue precisamente contra su ex equipo, el Atlético de Madrid, cantera de la cual provenía. Además, su primer derbi fue estelar: provocó un penalti, asistió en el segundo gol y marcó el tercero. Tal fue su desparparjo en los derbis, que el presidente colchonero, Jesús Gil, reconocía entre bromas que "Raúl es mi bestia negra". Noche redonda para no olvidar. Aquel chaval flacucho creció y empezó a ganar Ligas, Supercopas y Champions. El gran Ronaldo Nazario, antes de ganar el Mundial de Corea y Japón en 2002 dijo que "Raúl tiene el estilo de los brasileños". Pedazo de halago de un futuro compañero suyo. 

Sin embargo, a partir de la temporada 2003/2004 Raúl fue más ídolo que goleador. Sus cifras empezaron a decaer y la grada lo siguió protegiendo contra viento y marea. Entre los años 2004 y 2007 solamente anotó 32 goles (una media de 10 goles anuales entre las tres competiciones). Luis Aragonés prescindió del madrileño para varios partidos de la fase de clasificación para la Eurocopa de 2008 y el mundo del fútbol montó en cólera. La chispa de Raúl en la tabla de goleadores iba apagándose poco a poco hasta que en el año 2010 decidió poner rumbo a Gelsenkirchen. En su despedida del Real Madrid, un 26 de julio de 2010, reconoció que "jugar en el Real Madrid ha sido el mayor sueño que pude imaginar". Su marcha no solamente estuvo marcada por sus escasas cifras goleadoras, sino por su estado de forma: "Mourinho habló conmigo justo al llegar al Real Madrid y me hizo dudar, pero lo fácil hubiera sido quedarse". 

Los próximos cinco años de su carrera se repartirían entre el Schalke 04, el Al-Sadd catarí y el New York Cosmos. Raúl me ha gustado más por los sentimientos que transmitía que por lo que aportaba como delantero. Ya lo dijo en su día Emilio Butragueño, "Raúl es el Real Madrid y el Real Madrid es Raúl. Es más que un símbolo del club, es parte del escudo". He cantado muchos goles de Raúl, era un delantero chupagoles en el Real Madrid, y siempre he defendido que he visto muchos delanteros mejores que él hasta ahora. Pero sus números están ahí y parece que permanecerán ahí mucho tiempo. Solamente Cristiano puede arañar el podio goleador de Raúl. Ha sido buen jugador y mejor persona. Un jugador que, a diferencia de lo que suele pasar hoy en día, ha dejado de lado los intereses económicos o individuales para dar la cara por su equipo. Esto sí son valores. Los valores de Raúl. El jugador hoy pone punto final, pero su leyenda permanece.

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