Los 244 días de Del Bosque

La selección española venció a Luxemburgo en Las Gaunas y reservó su billete para ir a Francia dentro de ocho meses. El partido, para qué engañarnos, apenas tuvo atractivo. Un punto era suficiente para lograr la clasificación matemática y la reacción de la afición logroñesa con Piqué, que fue otra vez silbado, era la única intriga que despertaba el partido. El encuentro fue un claro reflejo de lo que ha venido siendo la selección a lo largo de la clasificación: un equipo que encuentra los goles antes que el juego. Se venció, sí, pero hace tiempo que la selección ha perdido la chispa.

Sin un líder en el campo como Sergio Ramos para pegar cuatro gritos, la selección salió al campo con la dinámica única de atacar. Y me gustó ver un equipo más vertical que en otras ocasiones. Lejos de marear la perdiz con la posesión ganando de un gol, jugadores como Nolito Paco Alcácer quisieron tener su minuto de gloria y aprovecharon la ocasión. El primero fue muy vertical y desequilibrante demostrando que si da un paso adelante en esta selección puede ser un refuerzo muy útil. El valenciano, por su parte, se reivindicó con dos goles. Son jugadores que pueden ayudar en esta dulce transición y pueden convertirse en dos jugadores que refuercen la segunda línea de la selección. La mala noticia sin duda fue las lesiones de Morata Silva

Los jugadores de la Selección celebran uno de los tantos/ Foto: Getty Images

Los nuestros están clasificados para disputar la sexta Eurocopa consecutiva y no por ello no debemos reconocer el mérito que tiene. Y más cuando contra Eslovaquia estuvieron a punto de torcerse los planes. Pero en Francia estaremos. Sin embargo, creo que este es el punto de partida idóneo para que Vicente Del Bosque haga una reflexión y piense qué equipo quiere construir de cara a este próximo europeo. Es cierto que según él, estamos en una dulce transición desde Brasil a Francia pero lo cierto es que en la mayoría de los partidos de clasificación han acabado decidiendo los Silva, Mata o Iniesta. Es decir, los que ya están. Falta algo, ¿gol quizás? Parece que sea algo absurdo teniendo a delanteros como Diego Costa, Paco Alcácer o Morata. Y, además, pasadores de nivel como Koke. Sin embargo, ni Diego Costa es David Villa ni Koke es Xavi Hernández. Los Xavi, Puyol o Xabi Alonso son el pasado y, como diría Bécquer sobre las golondrinas, ¡no volverán!

Creo que hay un buen bloque de jugadores, con mucho futuro además: Morata, Carvajal, Thiago, Bartra...Pero en la Federación deberían hacer un pensamiento, ¿hay que modificar el sistema de juego? El seleccionador lleva meses diciendo que la forma de jugar no se va a cambiar, pero inconscientemente está variando. Como decía antes, los de ahora no son los de antes. Tienen características diferentes, pese a tener mucho talento, y esto hace que el sistema tenga que sufrir matices. ¿Pasa algo si en lugar de tocar tanto como sucedía con Xavi se es un poco más vertical con Thiago y Nolito? Creo que no, incluso muchos lo agradeceríamos. Ya lo dijo Thomas Schnell, central de Luxemburgo: "Me gustaba el juego del Barça y de España. Pero ahora aburre porque hacen siempre lo mismo". Esa transición creo que no solo debe de ser de jugadores, también ha de servir para introducir matices en el juego, siempre bajo la base del toque si el seleccionador lo quiere, y mecanismos nuevos para tratar de llegar lo más rodados posibles a Francia. 

Quedan 244 días para que comience la decimoquinta Eurocopa y en todo este tiempo Del Bosque puede probar cosas. Se ha de concretar a qué se quiere jugar, pero no se debe forzar un sistema, por muy bonito y romántico que sea, si no se tienen los jugadores idóneos. ¿Perder toque y ganar profundidad?¿Por qué no?

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