Comienza el baile de banquillos

No hemos llegado a la Navidad y en los banquillos de la Liga está habiendo más bailes que en ¡Mira quién baila!. Y eso que parece que en estos dos últimos años en teoría debería de haber más trabas de las habituales debido a la aplicación del Reglamento de control económico de los Clubes y SAD afiliadas a la LFP. Hace un año que se aprobó dicho reglamento, pero esta estructura llegó inspirada por el conjunto de reglas que la UEFA aprobó en mayo del 2010 acerca del control financiero para que los clubes pudieron participar en Europa. Sin embargo, pese a que ahora se vigila cada céntimo de las arcas de los clubes, los entrenadores vuelan igual. 

En los casi tres meses de competición que llevamos en Primera ya han sido destituidos cuatro entrenadores: Paco Herrera, Lucas Alcaraz, David Moyes y, el último, Nuno. A ellos tenemos que añadir con asterisco a Javi Gracia, que la falta de puntería del Málaga hace que el navarro se juegue constantemente el puesto. En Segunda  han caído cinco entrenadores: Sergi Barjuán, contra todo pronóstico fue el primero, Gaizka Garitano, que pasó de entrenar en Primera división y estar en las listas de varios clubes al paro en cuestión de meses, Raúl Agné, al que sustituyó el novato Pep Lluís Martí, y Luis García Tevenet en el Huesca. El cargo que dejó este último fue para Juan Antonio Anquela, Anquelotti, como le conocen por Alcorcón. Hacemos balance y son ocho entrenadores cesados en cuestión de noventa días. Esto demuestra que por muchos mecanismos de control que haya en la LFP las decisiones y apuestas de los presidentes son firmes. 

Albert 'Chapi' Ferrer, durante una rueda de prensa en pretemporada

El último en caer ha sido Albert 'Chapi' Ferrer como entrenador del Mallorca. Los bermellones están vigésimos, a un punto de la salvación y a ocho del play-off de ascenso, que es el objetivo real. Creo que el técnico catalán no es el principal culpable de esta situación. Seguramente si Rolando Bianchi hubiese metido el mano a mano que tuvo contra el Lugo el equipo tendría dos puntos más. Pero en el fútbol no vale jugar a los condicionales, también conocido como fútbol ficción. Al final, el entrenador es la marioneta que paga los platos rotos de todos. El problema del Mallorca no es el técnico, puesto que este, para mí, es el Mallorca que mejor defiende de los últimos cinco años, sino de la esterilidad goleadora de sus delanteros. 

Ahora Miguel Ángel Nadal y Utz Claassen han de acertar con el entrenador. En agosto apostaron por Albert Ferrer, que tenía escasa experiencia en los banquillos. Pero el ascenso con el Córdoba fue aval suficiente para que se hiciera con el banquillo de Son Moix. Esa ha sido la tendencia del Mallorca en los últimos años, traer a entrenadores con poca experiencia en Segunda: Karpin, Miquel Soler o Chapi Ferrer. Quizás el cuerpo nos pide que se traiga a un entrenador con experiencia en la categoría. Está claro que estas tres apuestas de riesgo han salido rana. No obstante, al nuevo técnico se le exigirá, como mínimo, la solidez defensiva que ha mostrado el Mallorca de Chapi, que, insisto, para un servidor, ha sido el Mallorca más seguro de los últimos años. 

El nuevo entrenador, por poco que se fiche con los veinte millones que se pondrán en enero, saldrá muy favorecido. Saldrá muy favorecido puesto que si en este mes de diciembre no consigue cambiar la racha goleadora se dirá que es porque todavía se está amoldando al equipo y si con los fichajes de enero consigue aumentar el caudal goleador se dirá que se ha dado con la clave. Lo dicho, Chapi Ferrer (con los resultados que ha conseguido, que no son buenos), sin oportunidad para verle trabajar con otros delanteros, quedará como cabeza de turco en favor del nuevo entrenador. ¡Esperemos que se tome la decisión correcta!

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