Game Over

Venía diciendo que era un matchball para Rafa Benítez este Clásico. Tras perder demasiados puntos imprevistos hasta ahora en Liga y con juego ramplón y discreto, era la oportunidad perfecta para enganchar a la afición. Pero para ganar, como diría Fermín Trujillo en La que se avecina , hay que ser una piña. Y en el vestuario blanco parece que de piña poco. Que el vestuario no está con su técnico hace tiempo que se intuye. Pero estoy por pensar que la exhibición del Barça va más allá. Estoy por pensar que los jugadores le han hecho la cama a su técnico. 

El partido comenzó con un intercambio de golpes entre ambos equipos. A un primer disparo de Neymar a los ocho minutos respondió Cristano Ronaldo con un pase de la muerte envenenado. El equipo de Benítez defendía con un 4-4-2 y  atacaba con un trivote y una libertad absoluta entre la BBC. No obstante, el espectacular nivel de Sergi Roberto y la flacidez defensiva de los blancos propiciaron que a los diez minutos Luis Suárez pusiera por delante en el marcador a los culés. El Madrid ni iba a la presión ni se replegaba y los espacios que ello conllevaba los aprovechó el Barça las mil maravillas para crear peligro. Que Benítez sacara jugadores más ofensivos no significaba que fuese a atacar. De hecho, entregó el balón al Barça y, encima, defendió mal porque no tenía los jugadores adecuados para ello. Los de Luis Enrique moldearon el partido como les iba bien y como el Real Madrid les dejaba. Los blancos únicamente crearon peligro a raíz de errores defensivos de los culés. A cinco minutos del final, otra combinación al borde del área de Keylor Navas acabó con un disparo de Neymar, que todavía no había aparecido, para poner el 0-2 en el electrónico. Con el Bernabéu ya desquiciado, la primera parte acabó con un balón sacado bajo los palos por Marcelo, tras otra jugada espectacular del Barça, que pudo significar el tercero. 


Rafa Benítez, durante el partido dirigiendo en la banda / Imagen: LFP

La segunda mitad arrancó con dos disparos de los blancos en dos minutos. Sin embargo, fue Neymar quien a los seis minutos pudo anotara el tercer tanto del encuentro tras un gran disparo de falta. Un minuto después, otra magnífica combinación del Barça acabaría con un golazo de Iniesta desde la frontal. La jugada del tercer gol del Barça fue una alegoría de lo que fue el transcurso del partido: el Barça atacando y los jugadores del Real Madrid mirando. Los blancos lo intentaron más por permisión de los azulgranas que por méritos propios. Cuando quisieron, los culén siguieron generando peligro, ya fuese por medio de contras o por combinaciones. En el minuto 68 un contragolpe indicado por Isco y continuado por Bale acabaría con una ocasión clarísima de Cristiano Ronaldo en un mano a mano que Bravo pararía. En el minuto 74 Luis Suárez remataría el marcador marcando el cuarto gol del partido para acabar de sacar los colores a los blancos. La frustración blanca se vería reflejada en Isco, que a falta de cinco minutos del final sería expulsado tras una dura entrada a Neymar. 

Creo que el partido de hoy marcará un antes y un después en las oficinas de Chamartín. Florentino ha cometido ciertos errores durante su gestión como presidente. Dos de ellos, no fichar al Kun hace cuatro años por cuarenta millones y este pasado verano no traer a Klopp gratis (que en menos de un mes ha goleado al Chelsea y al City con una plantilla muy inferior a la blanca). La afición, en el caso de que no siguiese Ancelotti, quería a Klopp y se trajo a Benítez. Esta noche estoy convencido de que el técnico madrileño ha dirigido su último clásico.

El Mallorca, con balas de fogueo

Quedó demostrado contra el Lugo que la falta de gol es el diagnóstico principal de la crisis por la que pasan los bermellones. Y nada más pisar la sala de prensa, Ferrer lo reconoció: "seguimos sin gol", decía. En la primera parte se vio muy poca fluidez en ambos equipos. Mucha lucha en el centro del campo y pocas llegadas claras al área. Únicamente en el Lugo cabe destacar un disparo de Caballero que Wellenreuther desbarató a córner y un disparo tras giro de Jonathan Pereira. Por parte del Mallorca, en el último minuto Sissoko, tras un gran jugada del equipo, pudo poner por delante a los bermellos. El Lugo aprovechó la baja de Oriol para atacar por la banda de Truyols, quien estuvo en el orden defensivo correcto. Puesto que se carecía de lateral izquierdo, el Mallorca procuró atacar todo el tiempo por la banda de Campabadal y Pereira, lo que limitó las opciones en ataque. 

Tras el descanso, como decía Alberto Toril en Movistar+, el Mallorca salió convencido. Chapi Ferrer dio entrada a Rolando Bianchi y al joven James Anthony Davis para pasar del trivote al 1-4-4-2. Y el canterano fue de lo mejor del partido. El Mallorca presionó más arriba, ocupó mejor los espacios y fruto de ello durante toda la segunda mitad disfrutó de   varias ocasiones. Hasta que en minuto 55, Héctor Yuste puso un magnífico pase a Pereira, que definía de forma magistral y marcaba el primer tanto del encuentro. Bianchi tuvo en el minuto 75 el segundo tanto en sus botas en un mano a mano que mandó fuera. Instantes después, Pablo Caballero lograría empatar el encuentro, un Caballero que acabaría el partido expulsado por un pisotón a David Costas. 

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