El Mallorca se suma al 'Black Saturday'

Y un partido más, el Mallorca volvió a acusar la huelga del gol. El equipo ganó el centro del campo, discutido durante varios minutos por el Alavés, se cansó de tocar, pero no fue capaz de tener ocasiones claras. No nos engañemos, en el fútbol lo que mandan son los resultados, pero que Corominas no remate a puerta o que Bianchi no marque no es culpa de Chapi Ferrer, por no hablar del regalo de Timon a Pelegrín. Sinceramente, creo que el técnico más no pudo hacer para ganar el partido. Movió el banquillo en cuanto pudo. Se le pedía ser valiente y lo fue. Quitó un defensa para meter más pólvora arriba para acabar el partido con tres defensas. Pero no se ganó. Da la sensación que a medida que pasan las jornadas se va acentuando lo desequilibrada que está esta plantilla.

En los primeros minutos el Mallorca salió con la intensidad propia de los últimos encuentros. Los del Chapi tocaban y buscaban los espacios pero la falta de claridad en los últimos metros desvanecía cualquier posibilidad de peligro para la portería de Pacheco. El equipo mallorquinista se hizo dueño del centro del campo y durante los primeros veinte minutos buscó la portería local en varias ocasiones. Sin embargo, pasado el primer cuarto de hora, el equipo local sacó una falta lateral que remató Pelegrín y que Timon Wellenreuther se tragó el esférico al no blocar pero tampoco despejar. Digamos que el alemán tuvo su black Saturday. A los treinta y ocho minutos de la primera mitad (sí, de la primera mitad), Rolando Bianchi entraba al verde de Mendizorroza sustituyendo a Corominas, en principio, por molestias musculares. Todas las transacciones mallorquinistas durante los primero cuarenta y cinco minutos pasaron por las botas de Damià Sabater, que sin ningún complejo ordenó al equipo de tres cuartos para adelante. El canterano cumplió con creces. 

Ferran Corominas, protesta durante el encuentro / Imagen: LFP

La segunda parte siguió el ritmo de la primera, pero con un Mallorca más lanzado al ataque. Ambos equipos subieron el ritmo y los bermellones asumieron el riesgo de adelantar las líneas. En el minuto sesenta, el técnico catalán dio entrada a James por Abdoul Sissoko para buscar desborde y profundidad. De esta forma se perdió contención en el centro del campo pero se ganaron más variables en ataque arriba. Ello permitió que el Alavés cruzada el centro del campo menos miedo y con algo más de decisión. Sin embargo, el recién entrado James a los veinte minutos tras la reanudación tendría, quizás, la ocasión más clara del encuentro, tras un pase de Michael Pereira

A medida que avanzaron los minutos el encuentro se fue partiendo hasta llegar al punto que se vio un partido de ida y vuelta entre los dos conjuntos. Y fue en una llegada del conjunto vitoriano cuando un pase de la muerte de Sergio Llamas propiciaría una ocasión que Beobide mandaría a las nubes. El Mallorca contestaría con un gran remate de cabeza de Bianchi que Pacheco lograría blocar. Chapi Ferrer aprovecharía su última bala del banquillo para sacar al capitán, Javi Ros, y quitar a Joan Oriol para acabar jugando con tres defensas. De esta forma, el Mallorca jugaría los últimos diez minutos con una especie de 1-3-3-4. 

En estos últimos años da la sensación que el Mallorca ha de ser una sábana corta, en la que o te tapas el torso o los pies. Pero las dos cosas no pueden ser. Me temo que la próxima semana Albert Ferrer se va a jugar el cargo contra el Albacete en un Son Moix que estrenará grada supletoria. La balanza resultados/juego me hace pensar que destituir al entrenador catalán no sería la solución. Se debería mirar más allá. A la dirección deportiva por ejemplo. ¿Por qué no se aprovecharon las tres plazas de los brasileños para completar la plantilla? Porque este es el mejor equipo en defensa de los últimos años, pero la plantilla está descompensada. 

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