El Mallorca no puede con Cristo

El Mallorca visto hoy es la mezcla de la herencia recibida del Chapi Ferrer del orden defensivo y el trabajo táctico en el centro del campo y la mala leche en la recuperación de balón y verticalidad que ha implantado Pepe Gálvez. Los bermellones comenzaron muy enchufados, con Damià ejerciendo de faro y Moutinho de mojo picón. Pero los cambios de ambos entrenadores, especialmente la entrada de Cristo y la salida de Damià, cambiaron el rumbo de un partido que los mallorquines tenían en su mano.

Había quienes todavía no se habían sentado en su butaca del Heliodoro Rodríguez López cuando los de Pepe Gálvez anotaban el primer tanto. A los dos minutos de partido, una primera llegada bermellona que se traducía con un centro de Joan Oriol acabaría con un gran remate de Moutinho por la escuadra llegando en carrera para poner por delante a los locales. Tras el gol, a diferencia de los partidos precedentes, fue el Mallorca quien pisó terreno contrario y quien fue a buscar el segundo. Ya lo decía el boquerón Esteban Vigo en la retransmisión de Movistar+, es muy diferente este Mallorca al del Chapi. Los chicharreros intentaron intimidar la portería de Timon Wellenreuther a través de balones aéreos, pero el meta alemán estuvo atento en todo momento. Pasaban los minutos y el Mallorca se encontraba cómodo. Tocaba y mantenía la posesión ante un Tenerife que no se atrevía a subir una marcha más su ritmo.

Los jugadores del Tenerife celebra el tanto de Cristo / Imagen: LFP

En el segundo tiempo, Pepe Gálvez a los siete minutos retiró del terreno de juego (no sabemos si por molestias o por decisión técnica) a uno de los mejores jugadores del conjunto bermellón durante la primera mitad: Damià Sabater. El mallorquín ejerció de eje central en el juego visitante y movió a su gusto el juego del equipo. Su lugar lo ocupó Abdoul Sissoko. En los locales entró Cristo en lugar de Abel Suárez para intentar tener más presencia en ataque y buscar la igualada. Sin embargo, cuando más cómodo parecían estar los bermellones y menos peligrosos se veían los tinerfeños, el propio Cristo marcaba un golazo desde el borde del área por toda la escuadra. Pero sin tiempo para celebrar el empate, el propio Cristo, al minuto siguiente, pondría un buen pase entre líneas para que Omar Perdomo diese la vuelta al marcador. Este segundo gol suponía un jarro de agua fría para el equipo de Gálvez, que se enfrentaba a su primer contratiempo. 

Y frente a este contratiempo, el técnico mallorquinista reaccionó quitando a Company, el peor hoy en la zaga, y dando entrada a James Anthony Davis para buscar los espacios por fuera. También dio entrada a Javier Torito Acuña, tras varias semanas lesionado. Precisamente el paraguayo, gracias a una gran jugada de James, pudo empatar nada más salir al terreno de juego. El Mallorca nadaba a contracorriente y el Tenerife, con todo a su favor, era incapaz de mantener la posesión y enfriar el partido. El Mallorca acumuló efectivos en campo contrario y la escasa presencia atrás la aprovechó Wellenreuther para salir en un par de ocasiones para despejar balones corriendo varias situaciones de riesgo. Los chicharreros, por su parte, creaban peligro por las carreras eleéctricas de Cristo, que siempre que tenía el esférico llegaba con peligro al área bermellona.

Se enfrentaban Pep Lluís Martí y Pepe Gálvez en los banquillos. Duelo mallorquín en los banquillos. Ya lo dijo en sala de prensa el técnico mallorquinista: Martí parte con ventaja porque me conoce como entrenador, pero yo no le conozco a él. Gálvez cayó en el error de quitar a Damià del terreno de juego. Sin él, el Mallorca perdió presencia en el centro del campo y el Tenerife lo aprovechó para remontar. Esta derrota va a ser constructiva (en cuanto a moral, únicamente) si de este partido Gálvez aprende lo imprescindible que es Damià para este equipo.

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