El Real Madrid se hunde frente al submarino amarillo

Y se volvió a pinchar en una jornada clave. En menos de un mes los blancos han perdido dos veces y se han desenganchado en muchas partes. Los de Benítez volvieron a decepcionar cuando más se esperaba de ellos. El Barça llevaba dos empates seguidos en Liga y parecían tenderle la mano a los blancos para ayudarles a recuperarse del bofetón que se llevaron hace casi un mes. Sin embargo, el Real Madrid de Benítez se hunde bajo presión. No responde en los partidos clave y eso pasa factura en el crédito del entrenador. Crédito, por cierto, que hace semanas que ha perdido en el Santiago Bernabéu.

El Villarreal fue el primero en crear peligro. Una gran jugada individual del congoleño Bakambu, con caño incluido a Sergio Ramos (que volvía al once, por cierto), acabó en las botas de Jonathan Dos Santos para estrellar el balón al palo derecho de la portería de Keylor. Al submarino amarillo salió muy ordenado en los instantes iniciales del encuentro y eso ayudó a que los blancos, descosidos en ataque, apenas crearan peligro a Aréola. A los nueve minutos, Bruno recuperó un balón que Modric perdió de forma incomprensible cerca del área. El centrocampista amarillo combinó con Bakambu y éste en un pase muy inteligente dejó sólo a Soldado para que el valenciano pusiera a los locales por delante. 

Los de Marcelino optaron por una presión asfixiante y eso, ayudado de la pésima movilidad de los blancos, provocó que con muy poco crearan peligro al área madridista. Frente a esa presión, los blancos eran incapaces de enlazar dos pases seguidos y recurrieron a balones largos. A los 26 minutos, un balón a la espalda de Pepe que ganó Bakambu (que fue un verdadero incordio durante la primera mitad) se convirtió en la ocasión más clara del submarino para aumentar la ventaja. Diez minutos después, el propio Bakambu, tras un centro raso de Denis Suárez que Ramos no acierta a despejar, tendría otra ocasión muy clara. Los blancos llegaban al descanso con otra parte que habían tirado a la basura, como contra el Getafe, el Sevilla, Éibar, Las Palmas...


Los jugadores del Villarreal celebran el primer tanto / Imagen: LFP

En la segunda mitad los blancos imprimieron una electricidad al partido durante el primer cuarto de hora desorientando por completo a los de Marcelino. En una llegada blanca Musacchio derribó a Cristiano Ronaldo dentro del área provocando un penalti que todo el mundo vio menos Undiano Mallenco. Los blancos merecían el empate pero les faltó claridad en los últimos metros y, sobretodo, puntería. Los locales, por su parte, aprovecharon la acumulación de jugadores blancos en campo contrario para salir a la contra en el mínimo error.

Benítez dio entrada a Isco y Kovacic para meter más pólvora arriba en detrimento de Modric y Casemiro. James, un partido más, volvió a ser el más destacado del equipo blanco. Los blancos tuvieron muy buenos minutos cuando al colombiano se le encendió la bombilla. En los instantes finales, Marcelo tuvo que pedir el cambio por lesión en el muslo derecho. En su lugar entró Jesé, que apenas tuvo tiempo para crear peligro. A falta de las pruebas pertinentes, lo del conjunto blanco con las lesiones esta temporada es digno de estudio. 

A Rafa Benítez se le acaban los argumentos. Él mismo era quien estuvo escondiendo durante once partidos las carencias que tenía el equipo detrás de los números de inmbatibilidad. Si es valiente, deberá sacar los número de este último mes, donde se ha perdido contra Sevilla, Barça y Villarreal. Los blancos siguen con un preocupante déficit de intensidad, que si no se equilibra en los partidos clave hará que digan muy pronto adiós a las dos competiciones que les quedan. Ocho de los jugadores que han jugado hoy le metieron cuatro goles hace año y medio al Bayern en el Allianz Arena, lo que demuestra que es el mismo bloque de jugadores que ganaron la Décima con varios retales. Al técnico se le acaban las excusas. 

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