Fußball auf Mallorca

Históricamente, tanto RCD Mallorca como Atlético Baleares han tenido trayectorias dispares. Mientras unos se han acostumbrado a vivir en Primera división en los últimos quince años, a participar por partida doble en competiciones europeas y en ganar una Copa del Rey, los vecinos de la Vía de Cintura apenas han estado seis temporadas en Segunda B. Mientras unos se han acostumbrado a recibir al Real Madrid en los últimos años temporada sí temporada también, los otros apenas se han enfrentado a filiales en Segunda B. Además, en el cuerpo técnico, unos han tenido a entrenadores de la talla de Luis Aragonés (DEP), Michael Laudrup o Joaquín Caparrós, mientras que los otros se han amoldado a su realidad optando por gente de la casa, o ex jugadores de la talla de Gustavo Siviero que les han hecho soñar con acercarse un poquito más al eterno rival. Sin embargo, hoy en día, ambos clubes tienen algo importante en común. 


Este año por primera vez los dos clubes fían su accionariado a propiedad alemana. Además, tanto Utz Claassen como Ingo Volckmann comenzaron su proyecto este verano fiando la parcela deportiva a gente que conocía la casa (en el caso del Mallorca más que los balearicos). El presidente mallorquinista dio rienda suelta a Miguel Ángel Nadal para que propusiera y decidiera sobre la gran mayoría de los fichajes, mientras que el Baleares, tras cargarse la temporada pasada a Nico López, fiaron la faceta deportiva a otro hombre de la casa: Gustavo Siviero, quien tres años atrás había dejado al equipo a las puertas del ascenso a la Liga Adelante tras perder contra el Mirandés de Pablo Infante. Pese a que Ingo Volckmann ya vino con director deportivo de serie, Patrick Messow, el propietario recurrió a gente que conocía la casa para coger las riendas del equipo. 

El director deportivo, Patrick Messow y el Consejero Delegado, durante una presentación

Pero si damos una vuelta de tuerca más a esa comparación entre ambos clubes vemos que los dos propietarios, sin apenas haberse iniciado la competición son muy ambiciosos. El propietario del Atlético Baleares afirmaba este verano en una entrevista a los compañeros de IB3 que el objetivo era ascender:"el objetivo para este año es estar entre las cuatro primeras plazas. Pero subir también es muy difícil. Tengo el feeling de que quedaremos terceros". Por su parte, Utz Claassen ha repetido en varias ocasiones la palabra ascenso. De hecho, en Canal 4, en junio afirmó que "el objetivo de esta próxima temporada ha de ser el ascenso para poder celebrar un Centenario digno". Y la verdad es que creo que el alemán le está poniendo todas las ganas del mundo. 

Ha comenzado por cumplir dos de sus promesas: en primer lugar, ya se han visto sobre el centro del campo de Son Moix las famosas cheerleaders que en su día propuso. Además, está cumpliendo con una de las demandas más antiguas de la afición: la pista de atletismo. Un hombre que lleva años viviendo entre Mallorca y Alemania y que adora la isla. Ha cometido sus errores, pero hasta la fecha no se le puede reprochar ni la voluntad ni la implicación que está teniendo en el proyecto. Por su parte, a Ingo Volckmann no se le puede reprochar menos. Su llegada supuso la salvación del Atlético Baleares, pagó de su bolsillo la deuda del club y este verano ha llevado a cabo una importante inversión para que el equipo tenga opciones reales de ascender. 

Utz Claassen y Miguel Ángel Nadal, en una presentación este pasado verano

Como es lógico, a todo propietario que paga un precio por algo tiene derecho a utilizarlo de la manera que considere más oportuna o poner a las personas que sean de su confianza. De ahí que Claassen haya metido en el club a Michael Blum o a Monti Galmés. Ingo Volckamnn no sólo puso a Patrick Messow de director deportivo, que ha traído jugadores tanto de Alemania como de España (y han salido muy bien todos los fichajes, de momento), sino que está en su derecho de poner como entrenador a Christian Ziege, aunque la marcha de Siviero duela a todos los balearicos y no balearicos. Pero están en su derecho. Las dos propiedades alemanas se caracterizan, desde mi punto de vista, por ser muy procedimentales. Claassen no quiere dar ninguna operación por hecha hasta que no se firma, al igual que su homólogo balearico, que ni siquiera filtra los nombres. 

Desde este verano, más que nunca, en Mallorca vemos mucho Fußball. Y, como dijo en su día Franz Beckenbauer, en el fútbol sólo hay una posibilidad: ganar, perder o empatar. Por la declaración de intenciones de  ambos presis hay dos opciones que sobran. Ellos quieren implantar un nuevo sistema tanto en el Mallorca como en el Atlético Baleares. Para estar arriba sólo vale ganar, ganar, ganar, ganar y volver a ganar y ganar... Que diría el Sabio de Hortaleza. ¿Lo conseguirán? El tiempo lo dirá.

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