Soporífera victoria

Y un partido más, los blancos acabaron pitados. Pese a vencer a una Real Sociedad atrevida, el Real Madrid volvió a perder el equilibrio sobre el terreno de juego. Juego lento, previsible, desordenado y defendiendo con la mirada, como en el Clásico. Si en agosto de Rafa Benítez podíamos destacar positivamente el orden defensivo que había adquirido el equipo desde su llegada, hoy se ha confirmado el derrumbe total de esa estructura a la hora de defender. El Bernabéu, por su parte, ha vuelto a manifestarse claramente. Pitos a Benítez. A su nombre y a sus cambios. La parroquia blanca ha dicho no por activa y por pasiva al técnico madrileño y a su método. Ahora es a Florentino Pérez a quien le toca mover ficha. 

El partido comenzaba bajo un contexto tenso y un ambiente enrarecido en el Santiago Bernabéu. Los blancos querían cerrar el año con buen sabor de boca tras un otoño más que movido. La Real Sociedad saltó al verde con la intención de tocar y llegar al área de Keylor Navas. Los locales, por su parte, poco a poco se fueron partiendo y convirtieron el encuentro en un correcalles sin sentido que no beneficiaba ni a la idea de uno ni de otros. El colegiado castellano-leonés José Luis González González se equivocó por partida doble en la primera mitad. Dos penaltis a favor del Real Madrid inexistentes acabaron con un ensayo de Cristiano por encima de la portería de un magnífico Rulli, en el primero, y en el primer tanto blanco, obra del portugués, al borde del descanso. El luso conseguía abrir el marcador para calmar el ambiente. "Se percibe nerviosismo en el ambiente", decía Hugo Sánchez, que presenció el encuentro en el palco, en los micrófonos de Canal+Liga. Ventaja local al descanso. Sin embargo, la mala noticia de la primera parte fue la grave lesión de Sergio Canales, quien ya cayó en ese mismo estadio el año pasado. El cántabro se marchó llorando del terreno de juego. 

Rafa Benítez, dando instrucciones durante el encuentro/ Imagen: LFP

En la segunda mitad, los txuri-urdines cogieron la batuta del encuentro y buscaron el empate con más posesión que ocasiones. A los tres minutos, Bruma aprovechó un error encadenado del Madrid en defensa para, tras recibir de Jonathas, anotar uno de los goles de la jornada. El portugués colocó el balón en la escuadra del palo largo que defendía Keylor Navas. El técnico madrileño vivió el gol desquiciado e impotente desde la banda. Dando gritos y sin apenas recibir señales de contestación. El Madrid notó el golpe más de la cuenta y se acentuaron sus carencias en el juego. A los blancos se les veía sin ideas, desorientados, desorganizados y aferrados a una posible genialidad de la BBC para lograr la victoria. 

Pero paradójicamente, cuando peor lo pasaban los locales, llegó el segundo tanto. Un saque de esquina de Marcelo, que fue de lo poco destacable del encuentro, fue rematado de volea y a media vuelta por Cristiano Ronaldo para poner por delante a los de Benítez. El Bernabéu, harto de la soporífera actuación de los suyos, pitaron en más de una ocasión a los blancos y los tres cambios que realizó el técnico local. Al Madrid le costó Dios y ayuda trenzar dos pases entre líneas, crear juego y ocasiones. Para rematar el encuentro, a cuatro minutos del final, Lucas Vázquez cerró el partido anotando su primer tanto como jugador del primer equipo. Un pase largo de Gareth Bale, que controló de forma magistral el gallego, lo aprovechó para anotar el tercer tanto con un tiro raso al palo izquierdo de Rulli. 

El Real Madrid despide el año en un mal escenario: jugadores desanimados, desconfiados, desmotivados y un estadio que no quiere a su entrenador. Se ha demostrado que no existen campañas contra nadie, sino que son las sensaciones y los resultados los que juzgan a cada uno y le califican como toca. Ante esta situación, Rafa Benítez, lejos de hacer autocrítica se muestra satisfecho por el partido que han hecho, puesto que hemos tenido el control. Y, además, Cristiano Ronaldo, aquel jugador al que no se atrevió a calificar como el mejor al que ha entrenado, le ha salvado la cabeza, un partido más. Benítez sigue metido en su mundo, en sus ideas, en su yo, en sus fantasmas. En la planta noble hace tiempo que están hartos del juego del equipo y se está en medio de un casting más intenso que el de Operación Triunfo. La prensa no inventa, el Real Madrid es quien ha filtrado durante toda la semana los nombres que suenan para sustituir a Benítez. Se están explorando con detenimiento todas las opciones. El último en añadirse a la lista de futuribles y, según Raúl Varela, con mucho peso en la planta noble, es el recién campeón de América Jorge Sampaoli

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