Cristiano no deja escapar al Barça

El Real Madrid volvió al Santiago Bernabéu y volvió a ganar. Perdón, volvió a golear. Y eso que no estaba la BBC al completo. Bale, como ya es sabido, se perdía el partido estando en su, quizás, mejor momento desde que viste de blanco y Sergio Ramos, tras varias semanas lesionado, volvía al once para hacer pareja con Varane. El Espanyol de Constantin Galca llegaba al feudo blanco con déficit de delanteros, fiando toda la tarea del gol al joven senegalés Mamadou Sylla. La famosa cláusula del cagazo causó bajas a Marco Asensio y Burgui, más Gerard Moreno, por acumulación de tarjetas y Felipe Caicedo por lesión en el isquio. Sin el mallorquín el equipo catalán perdía magia y sin el extremeño, velocidad y profundidad. 

Aleccionados por lo sucedido en el Benito Villamarín hace justo siete días, el Real Madrid salió con la quinta marcha. Los blancos eran conscientes de que no podían permitirse otro pinchazo tras la victoria del Barça en el día de ayer contra el Atlético. A los siete minutos, Karim Benzema anotó el primer tanto de la noche. Luka Modric cedió un balón a James para que éste lo colgara en el área con un magnífico centro y el francés, de cabeza, abriese la lata. El croata, que está en un momento espectacular de forma, fue el origen de todas las acciones de peligro del conjunto blanco e hizo un trabajo incomiable a lo largo de todo el encuentro. Dos minutos después, Cristiano Ronaldo convirtió un claro penalti que cometió el chileno Enzo Roco sobre él. El debutante Arlauskis adivinó la intención del luso y estuvo cerca de pararlo, pero el disparo fue muy bien ajustado al palo derecho de la portería perica.

Pasado el cuarto de hora, y tras dar la asistencia del primer tanto, James Rodríguez anotaría el tercero de la noche. Una buena jugada individual al borde del área acabó con un disparo que tocó en Diop, desviando su trayectoria y despistando al portero visitante. En apenas diez minutos los blancos habían puesto el candado el partido. O eso parecía. Porque el Espanyol, lastrado en ataque, no renunció a buscar la portería de Keylor Navas cuando tuvo ocasión. Hernán Pérez intentó sorprender al guardameta tico desde treinta metros con un disparo que se marchó alto.

Cristiano Ronaldo, tras anotar el quinto tanto / Imagen: LFP

También lo intentaría minutos después Sylla, que aguantó muy bien el balón de espaldas e intentó sacar el mayor rédito posible a los pocos balones que le llegaron. Como decía Maldini en la retransmisión, se veía a un Madrid coral y, pese a que era difícil destacar a algún jugador, yo me quedo con tres mosqueteros de Zidane: Modric, Marcelo y James. En el último minuto de la primera mitad, Salva Sevilla pudo recortar distancias tras un buen centro de Sylla. Los blancos cerrarían la primera mitad respondiendo con un verdadero golazo de Cristiano Ronaldo. El luso cogió la espalda a Enzo Roco y con un precioso regate su disparo acabó en la escuadra.

Los blancos bajaron el ritmo en el segundo tiempo. Con el marcador a favor, los de Zidane alargaron sus posesiones y buscaron con más templanza y tranquilidad el gol. Sentenciado el encuentro y sin la necesidad de tener a Toni Kroos sobre el terreno de juego, el técnico francés dio entrada a Casemiro para intentar controlar el encuentro. El Espanyol se estiró a través de jugadas aisladas. Sin embargo, a los 70 minutos una llegada de Abraham fue muy bien resuelta por el guardameta madridista, que, el poco trabajo que tuvo, lo resolvió sin problemas. Zidane dio el último cuarto de hora del encuentro a Lucas Vázquez. El gallego entró en detrimento de Benzema, que, un partido más, estuvo a un gran nivel.

En el último cuarto de hora llegó la manita y el hat-trick de Cristiano Ronaldo. Un saque de banda de Jesé, que había entrado por Modric, para James, derivó en un pase para el canario para que desde la banda derecha y sin apenas inmutarse colgara un balón para que el portugués anotase el quinto de la noche. El canario volvería a hacer dos minutos después una gran jugada individual por la banda izquierda que acabaría con un centro magnífico que acabaría con gol del debutante Óscar Duarte en propia puerta. Desde luego, no fue el debut soñado ni del portero perico ni del defensa tico. 

Los blancos siguen su persecución al Barça de Luis Enrique y la MSN, que parece que apenas falla. Sin embargo, hay que estar ahí. La Liga la gana el más regular. Y el más regular es aquel que gana más partidos jugando bien, jugando regular y jugando mal. Los blancos hoy, al igual que en los últimos cuatro encuentros, han hecho un buen partido, que se ha traducido en la tercera goleada de la era Zidane. Sin embargo, la asignatura pendiente del francés son los partidos de fuera de casa. La semana pasada se pinchó contra el Betis y la próxima semana se visita Los Cármenes, antes de recibir al Athletic. Goleando en casa no se va a ganar la Liga, pero pinchando lejos del Bernabéu sí que puede perderse

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