Rafa, abre el paraguas

Apenas han pasado quince días desde que el Real Madrid destituyó a Rafa Benítez y a la plantilla le ha faltado tiempo para, ahora sí, mojarse. Y no para mostrar su añoranza. Era un secreto a voces que la plantilla no soportaba al madrileño, pero de ahí a abrir el cajón de mierda, que diría Estela Reynolds en La que se avecina, de una forma tan descarada va un trecho. Se acusó a los jugadores de no estar finos, de no correr y de no sudar la camiseta. Y es cierto. Ni corrían ni estaban finos. Me parecía muy descarado hablar de hacerle la cama al técnico, pero viendo los dos últimos partidos del Madrid de Zidane y comparándolos  con los partidos contra Málaga y Las Palmas (por poner dos rivales de nivel parecido) los hechos hablan por sí solos. 

El ex técnico blanco presumía de los números que le convenían, por lo que no sólo era un técnico defensivo sobre el verde. También lo era en la sala de prensa. La última excusa para ocultar su mala gestión del vestuario, la prensa. La prensa era la culpable de que los jugadores no le soportaran, de que el Barça le endosara cuatro, de que el Rayo con once le pintara la cara... El pasado cuatro de enero, Zidane relevó a Benítez y ningún jugador mostró su tristeza o desánimo por su marcha, a diferencia de con Ancelotti. El silencio muchas veces dice más cosas que las palabras. 

Rafa Benítez, durante un acto / Imagen: ESPNFC

En Valdebebas se cambió la tensión por el desahogo. "Lo siento por Rafa y me gustaría darle las gracias por su trabajo, pero siendo honestos y viendo el partido de hoy, creo que el cambio viene bien", decía Luka Modric sin cortarse ni un pelo (y nunca mejor dicho) tras el partido contra el Deportivo. Isco también mostraba su felicidad a través de las redes sociales por volver a disfrutar del fútbol. Fueron sólo dos ataques aislados que anoche se convirtieron en un bombardeo. Cristiano Ronaldo, Marcelo, Jesé o el propio Isco confirmaron la liberación que siente el vestuario con la llegada del francés. 

"Noto un cambio de ánimo para mejor del equipo con la llegada de Zidane. Los jugadores sienten un poco más de empatía con Zidane, no me preguntes por qué. Con él el vestuario está más ilusionado y contento", decía el delantero portugués al ser preguntado tras el encuentro de ayer. Por su parte, Isco reconoció que "desde que llegó Zidane, entendemos un poco mejor lo que nos pide el entrenador". Marcelo tampoco se cortó al ser preguntado por el cambio: "Ahora tenemos más claro lo que pide el míster". Estas declaraciones me parecen demoledoras. Por último, Jesé reconoció a un compañero de la prensa, al ser preguntado si el cambio le había venido bien: "Si te digo que no te mentiría". 

La empatía que transmite Zidane no la transmitía el madrileño. Eso está claro. Pero, además, el francés, todavía en época de formación como entrenador, responde al prototipo de entrenador del siglo XXI: un entrenador que deja aparcadas sus filosofías y sus teorías y se adapta a los jugadores que tiene con un solo fin, atacar, atacar y atacar. Y eso es lo que gusta en el Madrid. Un entrenador que sonríe continuamente a quién le habla, que transmite seguridad, sinceridad y complicidad. Los resultados le van a juzgar, pero Zidane, un Balón de Oro, si que empatiza en un gallinero muy difícil de dominar. Rafa Benítez vivía anclado en el fútbol de los años noventa. Zidane, en el del siglo XXI. 

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