La defensa deja la Liga al borde del precipicio

El Málaga se confirmó como  el matagigantes de esta Liga la misma tarde en que los blancos acentuaron su maleficio en Andalucía. En efecto, el Real Madrid no ha vencido ni en el Sánchez Pizjuán, ni en el Benito Villamarín, ni en La Rosaleda, además de no ganar a  los malagueños en el Bernabéu. La primera visita de Zinedine Zidane a La Rosaleda como técnico del primer equipo blanco se producía con la baja de última hora de Benzema, que se había quedado en la capital por molestias en la espalda. Su puesto en la punta de ataque lo ocupó Jesé Rodríguez, que cuatro días antes le había marcado a la Roma. Por otra parte, el francés arriesgó con Sergio Ramos y Dani Carvajal de titulares, apercibidos y con el riesgo de perderse el derbi, a seis días vista. Un cuarto nombre es el de Isco, que volvía a casa con la zamarra blanca por tercera vez. Y la verdad es que jugó sin complejo ninguno ante sus ex.

El Málaga salió con la clara imprenta de su entrenador, Javi Gracia: hacer daño  a la mínima que el rival dejara es un espacio. El equipo se encargó de hacer una presión muy alta, comenzada por Cop y Charles, para ahogar la salida de balón de los centrales blancos. Dicha presión puso en continuos problemas a la defensa blanca y a Keylor Navas, que corrió en más de una ocasión demasiados riesgos. Eso sí, salvó varios goles claros. Los locales llegaron a acumular hasta seis jugadores en campo contrario y no permitieron acomodarse a los blancos en ningún momento. Un grave error de comunicación entre Toni Kroos y Ramos dejó solo a Juanpi, que disparó sin fuerza en el mano a mano con el portero tico.  Pero el plan malacitano era una arma de doble filo. Corrían el riesgo de que el Madrid aprovechara los espacios en defensa para crear contras y hacer daño. Como así ocurrió en más de una ocasión gracias a Jesé y a un eléctrico Isco. 


Keylor Navas, en una acción del encuentro / Imagen: LFP

A los veintitrés minutos, Kameni sacó una clara ocasión al delantero canario, que se había quedado solo tras un gran pase de Marcelo. A la media hora de encuentro, un saque de falta lateral de Kroos acabó con un fantástico remate de Cristiano Ronaldo, en fuera de juego por cierto, para abrir el marcador. Dos minutos después, Welligton cometió penalti sobre el luso tras pisarlo. Pero  Kameni acertó el disparo del ariete desde los once metros para mantener a los locales en el partido. Era el tercer penalti que fallaba el portugués contra el equipo de la Costa del Sol. El Málaga siguió aprovechando la poca contención del medio blanco y los espacios en la defensa para generar peligro. Y fue Cop quien pudo empatar en un mano a mano con Keylor, pero el costarricense frenó el disparo y Ramos, sobre la línea, lo manó a córner. 

Tras la reanudación, Keylor exhibió reflejos para sacar un gran disparo de Horta que rebotó en Nacho. Ante la indecisión de los blancos en terminar las jugadas los locales se aprovecharon de la anarquía en la defensa del rival para seguir buscando el gol del empate. Zidane, por su parte, a la hora de partido movió el banquillo y dio entrada a Lucas Vázquez, en detrimento de Jesé, para tratar de cerrar el encuentro. Lejos de buscar mantener el marcador metiendo a un centrocampista, como hacía Rafa Benítez, optó por atacar y buscar el segundo tanto. Simples diferencias que saltan a la vista. 

Y como quien avisa no es traidor, llegó el empate. Un centro de Welligton  que se pasea por el área lo aprovechó Raúl Albentosa para batir a Keylor Navas. Zizou agotó todas sus balas mediando el último cuarto de hora a James Rodríguez en detrimento de Isco, que se marchó ovacionado por sus paisanos. Al minuto siguiente, Charles pilló adelantado a Keylor y estuvo cerca de anotar el segundo con un magnífico cabezazo desde el borde del área. La ansiedad en los visitantes se vio reflejada en Cristiano, que no supo aprovechar un gran pase entre líneas de Modric.  La única buena noticia para Zidane es que tanto Sergio Ramos como Carvajal podrán estar, salvo lesión, en el derbi del próximo sábado. Será una verdadera final. Contra los vecinos los blancos no ganarán la Liga si vencen, pero todo lo que no sea sumar los tres puntos va a significar despedirse por tercer año consecutivo de la Liga. 

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