La FIFA ya tiene a su 'calvo' ¿de la suerte?

"Vamos a recuperar la credibilidad de la FIFA". Éstas han sido las primeras palabras de Gianni Infantino, tras ser elegido este viernes el noveno presidente del máximo organismo del fútbol mundial. Sí. De ser el que sacaba las bolas en los sorteos de la Champions con esa sonrisa entrañable para muchos a presidente de la FIFA. ¿Qué subidón, no? Para él, claro. Este abogado suizo se ha impuesto en la última votación por 115 votos a 88 al jeque bareiní Salman bin Ebrahim al Khalifa. De esta forma, el organismo mundial abre todas las puertas y todas las ventanas a la entrada de un nuevo candidato (todavía no sabemos si aire fresco) puesto que su antecesor, Joseph Batter llegó en 1998 y fue reelegido hasta en cuatro ocasiones. 

Al suizo durante los últimos meses se le ha relacionado con una posible continuación de la filosofía de Blatter. ¿Pero hasta qué punto tienen relación el uno con el otro? En una entrevista en El País, Infantino dejó claras cuál iba a ser su principal propuesta: reforzar los ingresos de la FIFA. Pero más allá de esta medida, pretende globalizar el mundo impulsando un mundial de, nada más y nada menos, que cuarenta selecciones, que se disputaría en formato confederación. 

Gianni Infantino, durante un acto de la FIFA / Imagen: Foro TV

Otra medida globalizadora consistirá en el elegir a un secretario general de la FIFA africano. Quiere que su, hasta ahora, homólogo en el máximo organismo del fútbol mundial trascienda más allá del viejo continente. La medida quizás más obvia, pero no por ello importante, es la transparencia en todos los procedimientos mundiales. Quiere transparencia en la elección de sede del Mundial, en la negociación de contratos comerciales y en los pagos a los distintos directivos y organismos del mundo del fútbol. 

En la mencionada entrevista en El País, el suizo recalca que le devolveré el fútbol [a la FIFA], pero tenemos que hacer reformas, tener transparencia y recuperar la imagen. Además, reconoce que el organismo está viviendo una situación de crisis profunda. Vamos a ver hasta donde llegan todas estas intenciones. Hay quienes consideran que es una continuación de Blatter, otros ven en él una versión mejorada, o simplemente, diferente del antiguo máximo dirigente (por cierto, también suizo, ¿vaya casualidad, no?).

Sus primeras palabras tras la elección han sido de congratulación: "Hemos pasado momentos tristes y momentos de crisis, pero estos tiempos ya han terminado. Esta ha sido una competición deportiva y una gran señal de democracia en FIFA. Tenemos que estar orgullosos. Vamos a trabajar juntos". Como siempre sucede, el balance o la nota a su gestión se hará cuando el aficionado vea que los hechos superan a las palabras, a las promesas y a las pretensiones. Mientras tanto, desearle aciertos y una limpieza absoluta que este órgano, podrido durante muchos meses, necesita. 

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