La prueba del algodón de Zidane

Este sábado Real Madrid y Atlético se van a ver las caras en el Santiago Bernabéu con un objetivo claro: seguir con algo de vida en Liga. Son ocho puntos los que los culés sacan al Atlético y nueve al Real Madrid. Nueve puntazos. El Barça, que sólo ha perdido dos partidos en lo que llevamos de Liga, está a tres derrotas de que lo supere el Madrid. Si a este hecho le sumas que los de Luis Enrique son quienes tienen el calendario más fácil de lo que queda de Liga llegamos a una sola conclusión: Quien pierda este sábado dirá adiós a la Liga. En realidad, pienso que los blancos se despidieron de la Liga en La Rosaleda, pero los inexplicables bandazos que da el mundo del fútbol de un día para otro hace que me quede algo de esperanza. 

Desde que Iglesias Villanueva pitó el final del encuentro en la Rosaleda se abrieron doscientos debates sobre si era mejor el Madrid de Zidane o el de Benítez. El aficionado se dejaba engañar por la apariencia de los números. Pese a que los números de ambos son parecidos, creo que hay tres diferencias que debemos resaltar. En primer lugar, que el vestuario está a muerte con el técnico francés, cosa que no sucedía con Raja Rafa Benítez (dicen que Raja es como le apodan ahora en el vestuario a raíz de sus últimas declaraciones). Ya lo dice Fermín Trujillo en La que se avecina: Hay que ser una piña. Y eso con Zizou sucede. 

En segundo lugar, el técnico madrileño comenzó con el contador a cero y con dos meses por delante de pretemporada para entrenar y ver los distintos mecanismos de su plantilla. Zidane cogió el equipo el cinco de enero, cuatro días antes de un partido oficial. Eso sí, pudo aprovecharse de que en enero el Real Madrid no jugó Copa del Rey debido a su eliminación, por alineación indebida de Rafa, por cierto. No obstante, en estas tres semanas se ha trabajado bien. O eso dicen todos los jugadores que pasan por zona mixta, apoyando al francés y olvidando por completo a su antecesor. 


Zidane, durante un encuentro de esta temporada / Imagen: Europa Press

En tercer lugar, Rafa Benítez comenzó con presión cero. Con todas las casillas de su clasificación a cero. Zidane, por su parte, cogió el timón de un equipo que llevaba cuatro empates y tres derrotas en Liga. Los blancos habían pinchado siete veces y Benítez decía que "estábamos haciendo un buen trabajo". Parece mentira que él, que parecía llevar el gen madridista en su sangre, pensase que pinchar siete partidos de dieciocho fuese hacer un buen trabajo. El de Marsella, que, no lo olvidemos, no lleva ni dos meses al frente del primer equipo, tenía un margen de error mínimo gracias a la herencia que había recibido del otro. Por ello, creo que a la hora de valorar debemos ser justos. 

La Liga está prácticamente finiquitada para el Real Madrid y por ello, Zizou se someterá este sábado a la llamada prueba del algodón. El Atlético de Simeone es el equipo que menos goles ha encajado de las grandes ligas europeas junto con el Bayern de Guardiola. Un equipo correoso, que defiende bien e incómodo. Partido típico de equipo Champions. Si el Madrid gana seguirá con posibilidades remotas de ganar la Liga y si pierde tendrá la excusa perfecta (si es que no la tiene ya) para centrarse en la Champions League, único y posible objetivo de esta temporada. 

Creo que Zidane debe afrontar el derbi con la intensidad propia de un derbi, pero como una advertencia para el resto de equipos europeos. Los blancos pueden aspirar a la Undécima. Y si Zidane ha hecho esta minipretemporada en enero es para llegar bien físicamente a abril y mayo, dos meses clave. Con independencia del resultado, se ha de salir del derbi demostrando que pueden optar a la Champions. Ésa ha de ser la motivación de un Real Madrid que tiene la Liga totalmente descafeinada. Será una prueba de fuego para Zidane, como la de Roma (de la cual salió muy bien parado, por cierto), para los jugadores y para todo aquel que quiera aspirar a la orejona. Será la prueba del algodón. Y el algodón no engaña. 

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