Los 'katxorros' enervan al Mallorca

Contra todo pronóstico, el Mallorca perdió frente al Bilbao Athletic. Resultado sorprendente por las sensaciones con las que venían ambos equipos, por la racha con la que venía el Mallorca y con la que venía el Athletic B. Los mallorquinistas no supieron controlar en ningún momento un encuentro en el que estuvieron en dos ocasiones por delante. Sissoko y Yuste no pudieron controlar un centro del campo ocupado por katxorros descontrolados que, a medida que pasaron los minutos, se sintieron de cada vez más cómodos. ¡Ah! Y como moraleja, el encuentro deja un mensaje claro: Sin Damià no hay fútbol. 

Los katxorros de Cuco Ziganda salieron fieles a la filosofía que lleva tiempo caracterizando al club: tratar de tener el balón y buscar espacios en campo contrario donde hacer daño. Los vascos tenían el control de la posesión y el Mallorca estaba replegado esperando una ocasión idónea para salir a la contra. Ambos equipos se sentían cómodos sobre el terreno de juego durante los primeros minutos. Sin embargo, a los trece minutos de la primera parte, una buena acción personal de Michael Pereira acabó con un centro que desvió Lago Júnior para abrir la lata en Son Moix. Los locales se ponían por delante y todo hacía indicar que se seguía el guion marcado desde la llegada de Fernando Vázquez: victoria tras victoria. Pero la alegría bermellona duró ocho minutos, el tiempo que tardó Etxeberría en empatar el encuentro con un magnífico zurdazo desde la frontal. 

Los minutos siguientes el Mallorca los afrontaría con cierta lentitud y sin salir de forma decidida a la contra. Por momentos parecía que Héctor Yuste y Sissoko se molestaban en el centro del campo y eso se tradujo en la falta de fluidez bermellona. Esa lentitud se tradujo también en la recuperación de balón, lo que permitió que el filial vasco apenas pasara apuros durante los primeros cuarenta y cinco minutos. La solución pasaba por imprimir más velocidad en la recuperación del balón subiendo unos metros las líneas de presión. Sin embargo, llegados al descanso, y a modo de anécdota, en el centro del campo, y con el speaker Jaume Colombàs como maestro de ceremonia, un aficionado le pidió la mano a su novia delante de los diez mil espectadores que asistieron a Son Moix. El chaval ya se había asegurado una alegría esa tarde. 


Lago Júnior, en un lance del encuentro / Imagen: LFP

La segunda parte no pudo comenzar mejor. En el primer minuto, Lucas Aveldaño volvía a poner por delante a los de Fernando Vázquez rematando un saque de esquina. No obstante, el Mallorca no volvería a gestionar bien la ventaja, como sucedió en la primera mitad, y apenas seis minutos después, Gorka Santamaría aprovechó un balón suelto en el área de Wellenreuther, tras una mala salida del alemán, para anotar de nuevo el empate. Al empate, el técnico de Castrofeito respondía metiendo más pólvora en el terreno de juego. Sacó a Brandon y Acuña para que debutaran en casa Alfredo Ortuño y Óscar Díaz, éste último, por fin, tras pasar por la isla hace seis años. 

Poco a poco, los leones iban ganando confianza y el cuadro mallorquinista descontrol. A los veinte minutos, los vascos protestaron un posible penalti de Timon Wellenreuther que el colegiado no señaló. Sin embargo, un minuto después, los visitantes se pondrían por delante. Un centro de Unai López fue rematado por Vesga para anotar el tercero ante la desorientación de la zaga local. En apenas unos minutos el Mallorca había encajado tres goles y la estadística de la portería a cero quedaba olvidada. Tocaba remar contracorriente. A un cuarto de hora para el final, Fernando Vázquez gastó la última bala que le quedaba en ataque e hizo debutar a Diogo Salomao, retirando del terreno de juego a un Lago Júnior agotado por el esfuerzo físico que había hecho durante la primera mitad.

A falta de cinco minutos, Sissoko pudo empatar el encuentro con un disparo que se fue cerca de la portería de Jon Ander. En el minuto noventa un centro pasado de Ortuño acabó con un balón de Óscar Díaz al larguero. En la acción siguiente se produjo un posible penalti del portero visitante a Sissoko que el colegiado no se atrevió a señalar. El partido finalizó con Héctor Yuste y Wellenreuther expulsados, éste último por aplaudir al final del partido al colegiado de forma irónica. 


Pinchazos en cabeza


Una jornada más, los de arriba volvieron a pinchar. Córdoba, Leganés y Oviedo fueron incapaces de ganar. Andaluces y asturianos, por tercera jornada consecutiva. Los de José Luis Oltra participaron en un festival de goles, que no acabó en victoria gracias a un gran David Rodríguez, que volvió a reivindicarse como el delantero más en forma de la categoría con dos goles. En los cordobeses marcó Florin Andone, conocido ex jugador de la familia balearica. Por su parte, el Leganés pinchó en la Romareda ante el Zaragoza de Lluís Carreras por un tanto a cero, que sirvió para poner freno a la cuesta abajo a la que se dirigía el conjunto maño. Por último, el Real Oviedo, pese a remontar en el Carlos Belmonte, no pudo pasar del empate a dos. Estamos comprobando que esta Liga Adelante es una categoría de rachas, no de clubes potentes. No hay favoritos sino rachas, que son las que marcan quien sube y quien no. Sólo depende de cuándo las cojas. 

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