¿Debe regularse el uso de las redes sociales de los deportistas?

Ojo al matiz. Regularse, no prohibirse. La UEFA y el Comité Olímpico Internacional (COI) ya se han puesto manos a la obra con respecto a este tema. Se trata  de una cuestión que si la analizamos a fondo en realidad enfrenta los intereses de patrocinadores y varios derechos de los deportistas, que, aunque en ocasiones no lo parezca, son personas como cualquier aficionado. Pero también enfrenta a las marcas con la proximidad o cercanía de los ídolos con los aficionados. Y creo que frente a eso no hay marca, por potente que sea, que pueda superarlo. 

A quienes les concierne se han encontrado varias posturas con respecto al uso regulado de redes sociales como Periscope o Twitter. Unas más restrictivas y otras más permisivas. El presidente de la LFP, Javier Tebas ya se mojó sobre herramientas como Periscope, reconociendo que como tema tecnológico me parece muy bien lo que hace Piqué. Ahora bien, como contenido creo que es un tema que debemos de estudiar. De hecho, reconoció que en la Liga se está pensando algún tipo de regulación y haremos una propuesta en su momento a los clubes. El seleccionador español, Vicente Del Bosque, por su parte, mantiene una postura más tolerante: "Nosotros podemos aconsejar, pero nunca hemos prohibido nada. No se trata de ser permisivos, se trata de utilizar el sentido común". Pero la UEFA, de cara a esta próxima Eurocopa ha ido más allá y, según informaron algunos medios, en las reuniones que se han tenido hasta la fecha, ya han dejado claro a las federaciones que van a prohibir el uso de Periscope debido al posible uso comercial que puedan hacer de él. 

Gerard Piqué, en la vuelta de un viaje de la expedición del FC Barcelona / Imagen: FCB

La restricción del máximo organismo del fútbol europeo llega hasta tal punto que no se quiere que los jugadores lleven camisetas de publicidad, salvo las de su selección, incluso auriculares en la zona mixta durante la competición estival. Puede entenderse hasta cierto punto esta medida, puesto que hay mucha inversión publicitaria en un torneo que van a seguir millones de personas. Pero mi pregunta es ¿de verdad es necesaria esta medida coactiva? El Mundial de 2014, reconocido hasta la fecha como el campeonato del mundo más social de la historia hubo restricciones, no tantas, por supuesto, y no pasó absolutamente nada. La UEFA debe considerar la posibilidad de, en lugar de prohibir, hablar con los jugadores acerca de su responsabilidad al frente del teclado. Ya lo dice el seleccionador, es cuestión de sentido común.

Como he dicho al comienzo, desde el punto de vista jurídico, esta cuestión es un enfrentamiento lógico de dos intereses: el de los patrocinadores, que se van a dejar mucho dinero detrás de una competición de trascendencia intercontinental, y el de los derechos de los deportistas. No me invento nada nuevo. Entiendo las dos posturas. El artículo 20 de la Constitución Española establece, como derecho fundamental a proteger, el derecho a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. Además, el precepto recalca que el ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa. Por lo tanto, los patrocinadores tienen derecho a que se controle qué muestran los futbolistas o deportistas en sus vídeos para no caer en un incumplimiento de contrato (que podría dar lugar a la rescisión de los contratos firmados y perder mucho dinero), pero también los jugadores están en su derecho de contarle a los aficionados sus experiencias, sus opiniones o sus pronósticos. 

¿Llegados a este punto, qué hacemos? Más que fijar una regla general montada por varios supuestos yo haría de varios supuestos una regla general. (¿Y este de qué habla? Pensaréis). Muy simple. En lugar de prohibir cualquier uso de las redes sociales dentro de los estadios de fútbol, de los vestuarios, de los hoteles de concentración o de los autobuses, fijaría una serie de sanciones si se infringe algún pacto de patrocinio o alguna norma ética de la competición. Partiendo de una reunión de la UEFA con las 24 selecciones que van a participar en la Eurocopa, más que prohibir de forma sistemática, permitiría el uso de las redes sociales, evidentemente sin un uso comercial, y sancionaría a aquellos vídeos que se saliesen de la línea de patrocinio del torneo. Por ejemplo, si un jugador enseña, queriendo o sin querer, una marca de la competencia de algunos de los patrocinadores. Se pretende proteger al patrocinador (normal, porque la UEFA piensa más con la cartera que con la cabeza desde hace años), pero , ¿dónde quedan los aficionados, que notan a los jugadores más cercanos con este tipo de cosas? y ¿el derecho de los deportistas a expresarse libremente? Por ello, más que prohibir como regla general, sancionaría a aquellos que vulnerasen alguna norma de patrocinio. ¿Más lógico, no?

Fotos sí, pero vídeos no en Río

El otro gran evento deportivo del verano van a ser los Juegos Olímpicos de Río. Pese a que se disputarán del 5 al 21 de agosto, las normas que el COI ha fijado sobre las redes sociales comenzarán el 24 de julio y acabarán el 24 de agosto. O, lo que es lo mismo, el periodo en que esté abierta la Villa Olímpica. Esta regulación se encuentra en la Guía sobre Medios Sociales y Digitales que se aprobó el pasado mes de octubre en Lausana. En estas normas el COI anima a todas las personas acreditadas -los deportistas, principalmente- a compartir su experiencia en los Juegos a través de cualquier red social. Se va a permitir que los deportistas se tomen fotos tantos dentro como fuera de las instalaciones olímpicas, en algunos lugares, pidiendo permiso. No obstante, se matiza que los vídeos grabados dentro de las instalaciones olímpicas sólo pueden utilizarse con fines personales y no pueden subirse ni compartirse en ningún sitio web, blog, página de redes sociales [...] La difusión de imágenes a través de aplicaciones de transmisión en directo está prohibida en las instalaciones olímpicas.

En esta regulación creo que hay más lógica que en la de la UEFA. El vídeo quizá es más descontrolado y espontáneo que una foto, que se puede revisar de forma más rápida antes de compartirla y comprobar si infringe alguna norma. El fenómeno Periscope, que se avecina como el fenómeno de este próximo verano, es una realidad en la Eurocopa y en los Juegos Olímpicos. Creo que su regulación es necesaria. Pero, por encima de cualquier norma imperativa, partiría con una postura más permisiva. Al final, es la personalidad o la madurez de los deportistas los que le dan un uso u otro a las redes sociales. 

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