El Mallorca consigue la primera victoria del Centenario

El Mallorca entró por la puerta de los cien años con una victoria conseguida casi sin querer ante un Real Oviedo que jugó durante casi una hora con un jugador menos. El sexto partido de Fernando Vázquez al frente del equipo confirmó la desorientación que tiene el equipo en la búsqueda de un patrón de juego. Un partido sin apenas ocasiones pero con un recital de actitud y entrega de los hombres de Sergio Egea. El Oviedo, timoneado por un buen Michel Herrero y Susaeta, se aprovechó de la imprecisión y tensión de los bermellones para crear peligro en el marco de Cabrero, que apenas tuvo trabajo. Un gol de David Fernández en propia puerta tras un centro de Lago Junior a los cuatro minutos de la reanudación permitió que el Mallorca pusiera el colofón a una jornada especial con una victoria.

Tras un recibimiento propio de equipo grande por parte de los aficionados y el estreno de la estatua conmemorativa, todos los flashes apuntaron al palco. Por él poco a poco fueron desfilando Maheta Molango, que presenció atentamente el calentamiento, Steve Nash, luciendo bajo una americana la primera equipación de su nuevo equipo, o Robert Sarver. Bueno, se les vieron en el palco, pero Molango y Nash observaron el partido desde la grada, como lleva siendo habitual en el consejero delegado. Además, por el palco también se dejaron ver al alcalde de Palma, José Hila, el ex tenista Carlos Moyá, el presidente del Real Club Náutico de Palma Javier Sanz, o el ex presidente Vicente Grande. También estuvieron La Musicalité, autores del himno del centenario del club, melodía que resonó por todo el estadio ante la sonrisa tímida del vocalista, Jaime Perpiñá, antes de comenzar el encuentro.

El Mallorca no entró mal en el encuentro. Mostró unas intenciones que le costó lo suyo llevarlas a la práctica. Y le costó porque se vio una generalizada falta de comunicación entre los jugadores. Sí. Me llamó la atención. Los jugadores no se advertían entre ellos y eso llevó a jugadas absurdas. Durante el primer tiempo se vio a un correcto Damià Sabater, a un hiperventilado Acuña y un desaparecido Salomao en ataque. El portugués solamente entró en juego durante la última media hora de encuentro, donde demostró ser de los que mejor se encuentran físicamente. La jugada polémica del encuentro llegó a diez minutos del descanso. Una entrada que hace Dani Bautista por detrás a Lago Júnior le costó la expulsión. La decisión de Eiriz Mata sorprendió a los propios jugadores locales. 

Esteban, en una intervención durante el encuentro / Imagen: LFP

Egea no se precipitó y decidió que los ovetenses continuaran durante más minutos con los mismos jugadores sobre el terreno de juego, jugando con tres defensas. Sería ya en la segunda parte cuando Carlos Peña entraría para reforzar el lateral derecho. Pero antes los mallorquinistas se pusieron por delante. Un pase de Héctor Yuste para Lago Junior, acabó con un centro del costamarfileño que el central David Fernández introdujo en su propia portería ante la estirada insuficiente del veterano Esteban. Se cumplía aquello que Vázquez dijo en sus primeras ruedas de prensa: "Queremos ser un equipo sólido y que aproveche las pocas ocasiones que tenga". Dicho y hecho pues. Prácticamente todo el fútbol del conjunto mallorquinista se redujo en un nombre: Lago Junior. 

El delantero, junto con los chispazos finales de Salomao, fue el hombre más peligroso del Mallorca. Un Mallorca que echó en falta a Brandon, que sigue igual de trasparente que en las últimas jornadas. Tras el tanto, los asturianos apuraron y dominaron jugando en campo contrario. Sin embargo, dicho dominio no se concretó en ocasiones de gol. Pese a jugar con uno más, el Mallorca ejerció mal la presión y no salió a la contra con la suficiente velocidad y concreción necesaria para hacer daño. Un disparo de Damià en los instantes finales que paró muy bien el guardameta carbayón. 

Del partido contra el Oviedo yo sacaría varias conclusiones. La primera, y, quizás, más importante: el Mallorca de Fernando Vázquez está tres puntos más cerca de amarrar la permanencia y con ello de poder afrontar con tranquilidad el resto de temporada. Segunda, el equipo se encuentra en tierra de nadie. Entre el toque, toque y más toque de Chapi Ferrer y la consistencia y contragolpe del gallego los jugadores parecen desorientados. Como que no saben aplicar ni una cosa ni otra. En tercer lugar, no se jugó bien. Pero es que difícilmente encontrarás más de un o dos partidos cada jornada en Segunda que no tenga unas características similares. Y cuarto, se venció a un equipo que llevaba doce jornadas sin perder. Sí. Doce. Y que gracias a esta racha está tercero. Una racha que el Mallorca sí que ha sido capaz de romper. 

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