El Recreativo afronta el partido más importante

Creo que no hay peor forma de empezar el Día del Padre que afrontando noticias como los cantos de sirena que vienen desde Huelva. El padre de nuestro fútbol, el decano, aquel equipo que hace hasta un cuarto de hora estaba en Primera, que disputó una final de Copa del Rey, que quedó cerca de entrar en el mapa del fútbol europeo en la temporada 2006/2007, que humilló al Real Madrid en el Santiago Bernabéu, por el que pasaron jugadores como Santi Cazorla, Ikechukwu Uche, Sinama-Pongolle, Dani Güiza o Javi Fuego está viviendo las horas más dramáticas de sus 126 años de historia. Y quizás las últimas. 

La podredumbre a la que se ha llegado con la gestión de Pablo Comas en los últimos tres años ha desembocado en una situación realmente insoportable: Jugadores que llevan ocho meses sin cobrar y la mayoría de la plantilla son chicos jóvenes que no tienen ingresos para sobrellevar la situación. Además, el club lleva prácticamente dos años sin recibir ingresos, lo que ha provocado que haya una absoluta dejadez en el mantenimiento deportivo, hasta llegar al punto en que sean los jugadores quienes tengan que pagarse el propio material. De hecho, el centrocampista Antonio Núñez, en declaraciones a Radio Marca, reconoció que yo ayer compré crema para darnos masajes porque no había. Hay muchas cosas a nivel básico de club que funcionan bien en el día a día porque no hay dinero. Estamos viviendo de las taquillas que hacemos en los partidos. Con eso se paga al árbitro y los desplazamientos.

Antonio Núñez, durante un encuentro del Recreativo / Imagen: Albiazules

Si bien durante todo este periodo los jugadores, comenzando por el propio Núñez, han demostrado una profesionalidad admirable, al no dejar de ir a entrenar, el máximo mandatario sólo pone palos en las ruedas. Un equipo en Segunda B es poco atractivo, y más con una deuda de 22 millones. No obstante, lo más raro ya ha sucedido, que es que alguien se interese por un Recreativo en ruinas. Pese a que un grupo inversor onubense está dispuesto a comprar el club y que podría tener un acuerdo para renegociar la deuda con Hacienda, Comas ralentiza las negociaciones porque no se fía de su solvencia. Como contó el presidente de la Federación de Peñas del club, José Antonio Cabrera, resulta cuanto menos triste surrealista que el gestor que ha arruinado al club y cuya insolvencia se ve por los cuatro costados, vaya pidiendo y exigiendo liquidez a aquellos que vienen de verdad a ayudar. 

El podrido ambiente que se huele en la planta noble del decano se ha contagiado hasta el vestuario, donde el equipo sólo ha sumado dos victorias en los últimos quince encuentros. Números que no engañan. El decano descendió la temporada pasada a Segunda B y corre serio riesgo de no mantener la categoría. Mientras tanto, los aficionados han demostrado ser los únicos héroes de toda esta dramática película. A las diez mil personas que se manifestaron en octubre hay que sumar las veinte mil que han agotado las entradas que el club puso a la venta para el partido de este sábado contra el Granada B. ¿Quién sabe si el último del Recre? Sinceramente, me desoriento entre tanto héroe. ¿Con qué cara va a afrontar el socio el encuentro de esta tarde? Ganen, pierdan o empate, sólo una venta en las próximas semanas puede salvar al club de la quiebra y de su consecuente liquidación. 

Creo que no hay mayor sensación en el mundo que la impotencia. La sensación de saber que algo que quieres con locura, la razón por la que ahorras cada semana, para ir a ver a tu equipo, no depende de ti. El saber que por culpa de unos señores, a quienes se hará justicia aunque no se sabe si ya será demasiado tarde, el club de tu vida, con el que has crecido, al que animaste con tu padre o tu abuelo desde pequeño puede desaparecer. Si por algo no se puede acabar esta historia decana es por esa gente, no por el dinero que vaya a ganar o perder el señor Comas. 

Sinceramente, me da igual que el Recreativo esta tarde gane, empate o pierda contra el Granada B, incluso que descienda a Tercera división. De hecho, que el año que viene pueda competir será buen síntoma de que el Decano sigue dando guerra. Lo único, como aficionado al deporte, que uno puede pedir es que se aparte de los clubes toda aquella gente que confunda un equipo de fútbol con una simple empresa. Aquella reconversión que se produjo a finales de los años noventa y a principios del siglo XXI con la Ley Concursal llevó a confundir a los nuevos propietarios de los clubes a estas entidades con empresas de mero rendimiento económico. Pero un equipo es algo más que eso, es un sentimiento inexplicable. Por ello, espero que Huelva gane pronto esta batalla. 

No hay comentarios

Leave a Reply

Con la tecnología de Blogger.