Un Madrid resacoso

El partido del Real Madrid en el Ciutat de Valencia no fue para tirar cohetes. Bueno, ni petardos. Un partido sin historia. Los blancos, carentes de ritmo en gran parte del partido, le endosaron tres a un Levante que apretó poco a un Madrid al que se le debía apretar. Jorge Valdano dijo en su día que el fútbol es un estado de ánimo. Y nada más lejos de la realidad. 

El Real Madrid se presentaba en el campo del colista con la derrota del derbi todavía en mente y el señalamiento de Zidane y Cristiano Ronaldo. Un escenario no muy agradable la verdad. Tras una derrota tan dolorosa como la del otro día los blancos tenían que ganar, pero sobretodo tenían que hablar en el campo. Tenían que demostrar actitud por encima de todo. En general, se vio actitud. El técnico francés utilizó jugadores poco habituales como Casemiro, Nacho, Lucas Vázquez o el mirlo Borja Mayoral, que, además fue protagonista del segundo tanto blanco, pese a que se lo diesen a Mariño

Los blancos celebran el tercer tanto del partido / Imagen: LFP

Más allá del resultado, que poco hay que decir, puesto que la Liga está perdida, el juego, como he dicho antes, tampoco fue para tirar cohetes. Pero me llamó la atención sobretodo, y esto es algo que se viene arrastrando desde agosto, el mal estado físico de todos los jugadores. Que los blancos acaban gran parte de los encuentros agotados sin dar la sensación de desgaste durante el partido es preocupante y habla, no muy bien, de la pretemporada que hizo Rafa Benítez. Aparte de esto, no es normal que los blancos acumulen más de veinte lesiones esta temporada. 

El Levante, y mira que me fastidia por Rubi, gran técnico, creo que está condenado a descender. Contra los de Zidane el equipo apenas apretó a los blancos. Un Real Madrid que venía muy tocado y que era el momento para hacer sangre y sacar un punto que dentro de dos meses puede valer una permanencia. Pero las pocas virtudes de los granotas fueron eclipsadas por las constantes en defensa.

El Real Madrid ya ha pasado este compromiso. Porque lo era. Al igual que Atlético y Barça juegan finales cada semana, los blancos sólo tienen compromisos. Queda un día menos, un partido menos, una semana menos para que vuelva la Champions, competición que ahora mismo sólo piensa el equipo madridista. También es cierto que es la menos imposible.

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