Victoria con maña y fuerza

A la tercera llegó la vencida. Al tercer partido, el Mallorca ganó al Huesca. Un recién ascendido que meses atrás eliminó al equipo del Chapi Ferrer de la Copa del Rey y que venció en Son Moix dobló la rodilla ante un Mallorca que fue de más a menos en el transcurso de los minutos. El equipo fue un reflejo de lo que quería su técnico: equipo compacto, que se sintió cómodo con la posesión del rival y que a la mínima aprovechó la contra para hacer daño al rival. Alfredo Ortuño fijó muy bien a los centrales y se reivindicó como el delantero titular, se volvió a ver la versión salvadora de Wellenreuther y se vio que el trivote funciona. Sin embargo, los bermellones (en esta ocasión de blanco) pagaron el esfuerzo de jugar entre semana y retrocedieron varios metros en la segunda mitad de forma inconsciente. Demasiados, hasta conceder al Huesca la posibilidad de empatar. 

Justo diecinueve días después de que se aplazara por la inundación que habían provocado las lluvias y la nieve en el Alcoraz, se disputó el Huesca - Mallorca. Fernando Vázquez quiso dar continuidad a sus palabras en rueda de prensa y cambió el sistema y a tres jugadores con respecto a la derrota frente al Llagostera del pasado domingo. Sissoko entró para formar trivote con la pareja Yuste-Damià y Ortuño, casi por aclamación popular, sustituyó a Acuña, así como Pereira hacía lo mismo con Colunga

Ambos equipos comenzaron el encuentro en busca del gol. Los oscenses fueron los primeros en avisar. Wellenreuther, que repetía titularidad, despejó una ocasión de Darwin y Arruabarrena mandó fuera el rechace sin portero. Los mallorquines aplicaron fielmente la filosofía que había pedido el técnico gallego durante la comparecencia de prensa y que utilizó en el Deportivo: esperar atrás y salir a la contra. A los doce minutos, los bermellones aprovecharon muy bien un saque de esquina para que Sissoko rematara el centro y anotara el primer tanto del encuentro. Con poco el Mallorca se ponía por delante. A partir de ese instante, los de Anquela tendrían varios minutos muy buenos en los que trenzaron varias jugadas que se tradujeron en cuatro saques de esquina casi consecutivos. 

Joan Oriol, celebrando el segundo tanto con Truyols / Imagen: LFP

El Huesca no había perdido hasta entonces la cara al partido e incluso mereció el empate. Pero una contra mallorquinista al más puro estilo zafarrancho de combate acabó con un disparo de Joan Oriol desde lejos para anotar el segundo. Con dos llegadas los visitantes se encontraban con dos tantos y los locales con el partido muy cuesta arriba en tan sólo ocho minutos. Ese cero a dos se reflejó en ambos equipos. Al Huesca se le vio nervioso y dubitativo. Todo lo contrario que al Mallorca, que en la cabeza y en las botas de Ortuño pudo aumentar la ventaja en un par de ocasiones. Ante la incertidumbre en el juego de los locales, Juan Antonio Anquela decidió mover el banquillo minutos antes de que acabara el primer tiempo. Quitó a Íñigo López, que no tuvo su mejor tarde, y a Juanjo Camacho, dando entrada a Luis Fernández y Samu Sáiz. Se llegó al descanso con, seguramente, el Mallorca más disciplinado de la temporada y más seguro con tres centrocampistas, uno de ellos con gran salida de balón, como es Damià, y otro con llegada, como Sissoko. 

En la segunda parte, el Mallorca salió con la idea de dosificar esfuerzos. Sin bajar la guardia en la presión, que es dónde en todo equipo comienza el trabajo defensivo, los de Fernando Vázquez esperaron atrás su oportunidad y la acumulación de jugadores del Huesca en campo contrario para salir a la contra. Damià y Yuste retrasaron diez metros su posición y eso sirvió para que el Huesca tomara la iniciativa en el juego. Los locales comenzaron con más posesión que en la primera mitad y los problemas que pudieron ocasionar los espacios que dejaron los zagueros bermellones los resolvió Wellenreuther de forma segura. El técnico de Castrofeito encontró en el minuto 58 el momento adecuado para dar entrada a Campabadal y dar descanso a un Michael Pereira que reaparecía tras la fractura de mandíbula que sufrió en Soria. 

El Mallorca se sentía cómodo cediendo la posesión a un Huesca desafortunado en la circulación de balón y esperando con dos líneas de cuatro. Una de las claves de la falta de fútbol de los locales fue la posición de Fran Mérida, demasiado retrasada. A la media hora de la segunda parte, Lago Júnior, que no fue el mejor de los visitantes (y eso sí es noticia), fue sustituido por Manuel Arana. Los últimos diez minutos del encuentro se convirtieron en todo un monólogo de los maños, que buscaron el gol con más corazón que cabeza. Y en varias llegadas al área pudieron recortar distancias. Entró Javier Acuña, un jugador que por poco no acabó en el equipo de Anquela en el pasado mes de enero. El partido acabó con un golazo desde la frontal de Samu Sáiz para hacer temblar a la defensa bermellona. Tres puntos vitales que dan aire a un Mallorca que venía sembrando dudas en los últimos partidos. La seriedad y el oficio mostrado en la primera parte es la mejor herencia de este partido. Y es la conclusión a partir de la cual el equipo debe crecer y aferrar la permanencia.

No hay comentarios

Leave a Reply

Con la tecnología de Blogger.