Colunga se carga al líder

Esta vez el Mallorca no perdió. Perdón, el Mallorca ganó. Perdón, el Mallorca ganó al líder. Añado, goleó al líder. El Ibersotar Estadio asistió a la exhibición en su máximo exponente del sistema Fernando Vázquez. Algunos dicen que es jugar mal, otros que no es jugar a nada y otros dirán que es el arte del defender. Pero lo cierto es que esa técnica que el Mallorca lleva partidos ensayando y mostrando imperfecciones, en esta ocasión sirvió para golear a todo un Leganés. Y además, abrió el marcador Adrián Colunga, que salió de manera obligada del banquillo por una lesión. Un jugador que hasta hace poco se quedaba fuera de las convocatorias. Y marcó dos. El fútbol es de locos. Los bermellones fueron de menos a más y consiguieron neutralizar una peligrosa primera parte de los madrileños, que se fueron desinflando con los goles recibidos. Goleada que deja al Mallorca delante de la puerta de la permanencia. Sólo hace falta tocar el timbre.

Esta jornada tocaba recibir al líder. Un líder que llevaba viendo la clasificación desde la azotea de la categoría prácticamente un mes. El Leganés llegó a Son Moix tras haber pasado toda la noche en el Paseo Marítimo de Palma (en el hotel, no de fiesta, eh). El Mallorca, por su parte, quería quitarse el mal sabor de boca del domingo pasado contra el Almería con una victoria, que fuese la caña y, a poder ser, acompañada de una tapa de buen juego. Como había anunciado Fernando Vázquez, Biel Company ocupó el puesto del lesionado Truyols, para formar pareja con Aveldaño. El resto no se tocó.

Al son de La Musicalité, los jugadores del Mallorca salieron al terreno de juego con unos globos como acto de concienciación de la Fundación del club por el Día Mundial del Autismo. Con mayor dinamismo, pero con el estilo conservador habitual, el Mallorca se situó sobre el verde cediendo el peso de la posesión al Leganés e intentando hacer daño al contragolpe por la banda derecha. La primera llegada peligrosa llevó la camiseta pepinera. Una carrera de Víctor Díaz acabó con un centro peligroso que despejó Wellenreuther. El portero alemán regresaba a la titularidad tras estar concentrado con la selección alemana sub-21 la semana pasada. Dos minutos después, sería Szymanowski quien sembraría el peligro en el área local con un centro que se envenenó y que acabó despejando la defensa bermellona. 

Biel Company, disputa un balón durante el partido / Imagen: LFP

Pero las carencias en la planificación deportiva del Mallorca quedarían al descubierto en el minuto veintiuno, cuando se produjo un choque entre Campabadal y Unai Bustinza que obligó al lateral catalán a pedir el cambio. Ahí fue cuando Vázquez se giró para mirar el banquillo y se dio cuenta que solamente tenía al portero suplente, a dos interiores y tres delanteros. Posiciones poco defensivas para intentar hacer un apaño. Por ello, el técnico gallego optó por dar entrada a Adrián Colunga y cambiar el sistema a un 1-4-4-2, retrasando a Héctor Yuste al centro de la defensa y devolviendo a Company al lateral derecho. Con el cambio de posición, el murciano se fue erigiendo como el mejor de los bermellones y redujo varias opciones de peligro visitantes que llevaron la firma de Szymanowski. El cambio de sistema permitió al Mallorca salir de la cueva y pisar área contraria, pero el peligro no se llegó a concretar con ocasiones de gol.  

Tras la reanudación, el Leganés siguió con su plan de juego. Estar replegados con tres centrales y dos carrileros y buscar hacer daño a las espaldas de los laterales mallorquinistas. Pero el fútbol demostró ser muy caprichoso y en la primera acción de peligro del partido del Mallorca, Colunga marcó cuando se rondaba el minuto ocho. Los bermellones abrieron la lata tras una transición en la que participaron Sissoko, Ortuño y el delantero asturiano, que anotó su primer gol oficial como mallorquinista. El Mallorca encontró el gol con un jugador que había ingresado al terreno de juego de manera obligada por un cambio. Tremendo.

Ambos técnicos optaron por introducir cambios sobre el terreno de juego. En los locales se retiró Salomao y entró Michael Pereira, mientras que Asier Garitano quitó del terreno de juego a Guillermo y metió a Asdrúbal. Los madrileños, con menos profundidad y descaro que en la primera mitad, pero con la misma intención, siguieron buscando el marco mallorquinista. El más activo fue el brasileño Gabriel, que en dos ocasiones propició dos disparos fuertes que por poco no se colaron en el arco de Wellenreuther. A un cuarto de hora para el final, Lluís Sastre cometió penalti sobre Adrián Colunga, quien al minuto siguiente se encargaría de sentenciar el partido. Poco a poco el Leganés se fue desinflando fruto de los dos golpes que había recibido en forma de goles y así, como que no quiere la cosa, cayó el tercero. Alfredo Ortuño, que en su última actuación Son Moix había deslumbrado, todavía no había aparecido y lo hizo para ponerle la guinda al pastel. El murciano desató la locura de las ocho mil personas del estadio anotando el tercero y aplicando con máxima eficacia el sistema Vázquez. 

Da la sensación de que los jugadores no consiguen adaptarse a lo que pide Fernando Vázquez. El estilo del técnico gallego en el Mallorca, en el Deportivo y en otros equipos que ha estado es el mismo: estar replegados y buscar la contra. No se engañen. Si para usted, querido lector, jugar bien es tener el balón o la posesión, olvídese, esto con Fernando Vázquez lo verá prácticamente nunca. Su Deportivo marcaba prácticamente en todas las primeras partes y las segundas se limitaba a defender y sentenciar a la contra. Cualquier estilo en el fútbol es lícito, pero también es cierto que cualquier estilo siempre, absolutamente siempre quedará eclipsado por los resultados. No olviden que esto no es ópera (aunque a veces se cante), es fútbol y lo que predomina es el fondo por encima de la forma.

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