El Barça dimite y el Madrid se lleva el Clásico

Zidane cumplió su promesa: "El Madrid mañana competirá", dijo en la rueda de prensa previa al encuentro. Y compitió. Y a base de bien. Nada que ver con su antecesor que está en el Newcastle. Los blancos ganaron en el Camp Nou derrochando, ante todo, carácter, personalidad y orgullo ante un Barça que a partir de la hora de encuentro desapareció y dimitió por completo. Los blancos, con la Liga perdida, dan un toque de atención a toda Europa derrotando al equipo que acumulaba la escandalosa cifra de 39 partidos invicto. Les derrotaron, remontando y con uno menos. 

Nadie quiso faltar al homenaje que ambos clubes le rendían al recién fallecido Johan Cruyff. El Camp Nou registró una entrada récord con más de 99.200 personas. Se avecinaba como el Clásico más descafeinado de los últimos años. Pero Clásico al fin y al cabo. El partido comenzó muy diferente a cómo terminó. Ambos equipos salieron muy precavidos con más miedo a perder que ambición por ganar. El Barça no quería que el Madrid se le subiera a las barbas pero los blancos tampoco querían encajar pronto para evitar otra humillación como la del pasado mes de noviembre. 

Bale y Cristiano celebran el tanto de la victoria / Imagen: LFP

Los blancos estuvieron bien organizados tácticamente desde el comienzo pero demasiado retrasados en el terreno de juego, lo que propició que el Barça pudiese tocar y tocó donde más daño hace: cerca del área rival. Los de Luis Enrique se adueñaron por completo de la posesión de balón, que llegó a alcanzar un desbalance de 70-30%. Ninguno de los dos equipos quería ir al límite teniendo en cuenta que hay partido de Champions a la vuelta de la esquina y no querían jugarse el físico. Cuando los visitantes presionaron arriba hicieron daño e hicieron del carril izquierdo, y concretamente de la espalda de Jordi Alba, la vía principal y única por la que hicieron daño durante todo el encuentro. 

Al borde del descanso, Sergio Ramos cometió (a mi juicio) penalti claro sobre Leo Messi y le perdonaron la expulsión, puesto que llevaba desde el minuto diez amonestado. En la primera mitad, la ocasión más clara culé llegó a través de Luis Suárez, que no pudo materializar un pase de la muerte. Los blancos, por su parte, tuvieron ocasiones a cuentagotas puesto que estaban más preocupados de no perder la compostura sobre el terreno de juego que de marcar. Fue Karim Benzema quien tuvo la ocasión más clara con un disparo que se fue demasiado alto tras un centro de Gareth Bale

En la segunda mitad fue cuando se desmelenaron los dos equipos. Poco a poco el cansancio y el miedo iría haciendo mella y los ataques superarían a las defensas. A los once minutos, en un saque de esquina, Piqué consiguió deshacerse de la marca de Pepe y remató muy bien de cabeza un Periscope balón para poner por delante a los azulgranas. La rabia con la que el catalán celebró el tanto no hacía si no reflejar su confianza en la victoria de su equipo. Pero lo que el central de la Bonanova no sabía es que su equipo, o , mejor dicho, sus compañeros de la retaguardia dimitirían a partir de entonces. 

El gol del Barça hirió en el orgullo madridista y los de Zizou dieron un paso adelante. Así, en el minuto 62, una gran conducción de Marcelo, que volvió a mostrar su mejor versión, acabó con un pase a Kroos para que el alemán asistiera a Benzema el tanto del empate. A partir del tanto del empate, sólo varios despistes en la zaga blanca provocarían que el Barça, en las botas de Luis Suárez y Neymar, pudiese poner a prueba a un fantástico Keylor Navas, que sacó una mano prodigiosa para evitar que Messi adelantara a los suyos. A diez minutos del final, las constantes llegadas blancas se tradujeron con un gol mal anulado a Bale, en teoría por falta en ataque que sólo vio Hernández Hernández. Al minuto siguiente, quien llamaría al marco de Claudio Bravo sería Cristiano Ronaldo, que, al igual que sus compañeros, se fue agrandando con el paso de los minutos, con un disparo al larguero. 

Sergio Ramos, que no supo afrontar el partido con la templanza necesario, cometió una dura entrada con los tacos por delante y fue expulsado a siete minutos del final. Todo parecía indicar que se volvería a repetir el mismo guion que en las últimas ocasiones. Pero a cinco minutos del final, un centro al área lo controló muy bien Cristiano Ronaldo para consumar la remontada blanca y así conseguir tres puntos que, si bien sirven de poco, al menos ayudan en lo anímico de cara a lo que viene. 

Desde que cogió el equipo, Zidane ha protegido en todo momento a sus jugadores en la sala de prensa (incluso a aquellos que no merecen ser protegidos, que los hay) y contra el Barça muchos de ellos le devolvieron esa confianza con una remontada espectacular. No fue espectacular por el número de goles que se tenían que marcar. Pero sí que lo fue porque el Barça llevaba 39 partidos seguidos sin perder y muy poca gente apostaba por la victoria blanca. Si hay que perder una Liga, que sea así, ganando al campeón. Además, es un claro mensaje a Europa, con la Liga perdida, el Real Madrid irá a por la Champions. Y de momento, ha podido vencer al favorito a las tres competiciones. No olvidemos que desde Mourinho, el Real Madrid no sabía lo que era ganar un partido en el Camp Nou. ¡Desde Mourinho!

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