La Liga en la cabeza

Por segunda semana consecutiva el Real Madrid ha iniciado el turno del sábado, ha sido el primero en actuar. Por segunda semana consecutiva ha jugado fuera de casa. Por segunda semana consecutiva no pudo ser de la partida Cristiano Ronaldo. Y por segunda semana consecutiva Gareth Bale se ha echado el equipo a la espalda y ha desechado cualquier opción de descolgarse de la Liga. El galés jugó uno de sus partidos más completos desde que juega en España. Cabeceó un centro de Lucas Vázquez, que se consolida como el jugador número doce de Zidane, para seguir apretando a Atlético y FC Barcelona. Un cabezazo que hizo justicia a lo visto durante los noventa minutos. La Real Sociedad plantó cara al Real Madrid, pero los visitantes fueron quienes tuvieron las ocasiones más claras. De no ser por un fenomenal Rulli el partido hubiera acabado en la primera mitad. Tres puntos más y toca mirar al miércoles, día en que se deberá de recuperar a Benzema y a Cristiano y, sobretodo, la efectividad. 

No sé muy bien qué era más noticia, si la suplencia de Isco, que había completado un buen partido en Vallecas, en detrimento de James, o la titularidad en punta de ataque de Borja Mayoral. La titularidad del canterano fue todo un éxito para la cantera blanca. No porque jugara de titular un chico del filial, sino porque jugaba de titular un canterano en la posición más cara y mediática del fútbol en general y del Real Madrid en particular: delantero centro. Es cierto que era por un cúmulo de lesiones, pero antes que Bale jugó el mirlo. Con un par. 

El Real Madrid comenzó fuerte y pudo dejar amarrado el marcador antes del descanso. Pero parecía que las lesiones de Cristiano y Benzema también se habían llevado la pegada. A los cuatro minutos, un pase con el empeine de James acabó en los pies de Bale pero el galés cruzó en exceso su disparo. La Real Sociedad comenzó con una línea de presión muy alta iniciada por su línea de mediapuntas. Pero ello no fue impedimento para que los madridistas encontraran con relativa facilidad pases entre líneas. En uno de ellos, James, a los ocho minutos, pudo abrir el marcador. Su disparo desde la izquierda lo desvió Rulli a córner. Dos minutos después, sería Sergio Ramos quien rematara un saque de esquina muy cerca del marco local. A medida que los de Zidane atacaban fueron desgranando las carencias de la zaga realista, que, principialmente, se encontraron en la banda izquierda.


Bale remata un centro durante la primera parte / Imagen: LFP

El dinamismo, la actitud y la ambición madridista ayudaron a tumbar poco a poco el campo a favor de los visitantes. Había déficit de goles pero superávit de ocasiones. Pero los locales no tiraron la toalla y consiguieron neutralizar la superioridad madridista con varias llegadas peligrosas al marco de Keylor Navas. A la Real se le notó cuando se activaron Mikel Oyarzábal, Bruma o Xabi Prieto. A los cuarenta minutos, una gran internada de Nacho concluyó con la ocasión más clara del Real Madrid y con tarjeta amarilla para Bale por un encontronazo con Markel Bergara. Ambos técnicos veían con necesidad la llegada del descanso puesto que ambos equipos se rompían, que es lo último que quiere todo técnico. Esto ayudó a que los últimos minutos fueran un partido de tenis: primero el balón en un lado y luego en otro. 

La secuencia de disparos en la segunda mitad siguió el mismo guión que la primera. Vamos, que el primer remate fue de Gareth Bale. El extremo galés cogió galones en la tarde que más se le necesitaba ante la ausencia de CR7. Él llevó todo el peligro blanco (bueno, hoy de oscuro). La desesperación se apoderó del Real Madrid a los doce minutos de la reanudación. Un centro de James desde la banda izquierda, la despejó en el punto de  penalti un zaguero realista y el disparo de Bale lo salvó un excelente Rulli. Los de Zidane ya no sabían qué hacer más para ganar mientras que el cancerbero argentino mantenía con vida a los vascos. 

A los veinte minutos, Jesé entró en el verde para sustituir a Borja Mayoral. El canterano fijó bien a los centrales y encontró espacios pero apenas había tenido ocasiones para medirle. El partido pedía a gritos más desborde. Y el desborde en el Madrid estaba en el banquillo y se llamaba Marcelo. Pero el técnico francés prefirió meter a Isco por un extraordinario James. Quiso probar con más toque y último pase que desborde y así guardarse una última bala. Lo bueno es que el colombiano había dejado el listón alto y eso debía de ser motivación suficiente para que Isco quisiera tener una buena actuación. 

Y así fue. Quien la sigue la consigue, dicen. Un pase de Isco para Lucas Vázquez acabó con un centro extraordinario del gallego y Bale remató un balón que acabó en la escuadra de la portería txurriurdin. A diez minutos del final y tras tropecientas ocasiones, el galés abrió el marcador para mantener a los blancos en la lucha por la Liga y para quitarse un peso de encima. De esta forma completaba uno de sus mejores partidos con la camiseta madridista. El partido acabó con una clara ocasión del menorquín Jon Bautista por parte de la Real Sociedad, que había entrado por Bruma, que salvó bajo palos el portero costarricense. 

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