La pereza deja al Madrid al borde de la eliminación

El Real Madrid tiró a la basura noventa minutos preciosos, unas maravillosas sensaciones y una enorme autoestima que se había recuperado con sudor el pasado fin de semana en Can Barça. La humillación duró noventa minutos. Mal arbitraje y peor actuación del Real Madrid en general y de jugadores como Danilo, Modric, Sergio Ramos o Toni Kroos en particular. Un partido en el que los blancos no aparecieron y cuando lo intentaron fueron superados en todas las acciones con el rival. Isco volvió a tener minutos y no los desaprovechó y James jugó diez minutos intermitentes. Serio varapalo que no ha de servir si no como aliciente si los de Zidane quieren intentar la remontada. La gran mancha que dejaron los jugadores en Wolfsburgo sólo se puede limpiar con un partido digno de un equipo como el Real Madrid y una competición como la Champions en la vuelta. 

Como si de una continuación del festival arbitral del Barça-Atlético de ayer se tratara, el partido comenzó fuerte con un penalti no señalado a Bale. Los mismos jugadores que ganaron en el Camp Nou -a excepción de Carvajal, por Danilo- saltaban al Volkswagen Arena , pero desde el primer minuto sin el orgullo ni la intensidad que les caracterizó durante el Clásico. De hecho, si bien tras el gol de Piqué reaccionaron, en esta ocasión no se dieron cuenta y habían encajado el segundo. 

A los dieciséis minutos, Gianluca Rocchi se inventó un penalti inexistente de Casemiro sobre Schürrle. Fue el lateral Ricardo Rodríguez quien se encargó de engañar desde los once metros a Keylor Navas y puso a los alemanes por delante. El guardameta tico dejó su récord de imbatibilidad tras 738 minutos o, lo que es lo mismo, encajó su primer tanto en esta edición de Champions League. Los blancos hicieron un amago de reacción, pero se quedó en eso. No se había llegado a la media hora y el Wolfsburgo volvió a penetrar con facilidad en el área madridista para anotar el segundo, obra de Arnold, que dejó en evidencia a la zaga madridista. 


Los jugadores del Real Madrid, tras el segundo gol del Wolfsburgo / Imagen: UEFA

Los blancos (en esta ocasión, de azul oscuro) llegaron con cuentagotas al área local, pero en ningún momento se tradujo en una ocasión peligrosa. Un grave error de Pepe propició una clara ocasión que André Schürrle no consiguió materializar. Los de Zidane reaccionarían con alguna jugada aislada más fruto de despistes locales que méritos propios. En una de esas, Gareth Bale centró un balón pero Benzema no acertó con su remate de cabeza. La defensa blanca, que estuvo lenta y descolocada durante toda la primera mitad insistía en el pecado mortal de dejar a Draxler solo y con metros por delante. Consiguieron que el alemán subiera diez millones de precio. El joven alemán se dedicó a desubicar a Danilo y a vacilar a los cuatro zagueros visitantes durante toda la primera parte. Y tan panchos.

Pero la mala suerte obligó a Zidane a tirar del banquillo antes de llegar al descanso. Concretamente en el minuto 40, cuando Benzema se retiró del terreno de juego para dar entrada a Jesé Rodríguez. Al descanso se llegaba con mal resultado y peores sensaciones. Los jugadores se marcharon con la cabeza baja, conscientes de que su actuación se contraponía por completo a lo que se había oído en la zona mixta tras el Clásico. 

La segunda mitad comenzó tal y como terminó la primera: con los blancos impotentes y con un Wolfsburgo que buscó hacer sangre con Draxler buscando todo el tiempo a un destrozado Danilo. Ante la escasa reacción de los suyos, Zizou movió el banquillo y sacó a Isco en detrimento (momento casi histórico) de Modric. El croata, de los jugadores que más minutos llevan durante toda la temporada, cuajó seguramente uno de sus peores partidos desde que está en el Real Madrid. En el minuto 70, un saque de esquina madridista acabó en un contragolpe local en el que Schürrle perdonó el tercero y prácticamente la eliminación del Real Madrid. 

En una primera gran acción de Isco, el malagueño metió un pase a la espalda de Dante (que hoy el Madrid se empeñó en que pareciese Beckenbauer) y Cristiano disparó un buen balón que paró Diego Benaglio para salvar a los teutones. Con el paso de los minutos, el Real Madrid fue aumentando el número de efectivos en ataque dejando el centro del campo prácticamente virgen y una línea defensiva con apenas tres defensas. De esta forma se buscaba un gol que volviese a meter a los blancos en el partido pero se asumieron muchos riesgos, con los alemanes jugando al contragolpe. El técnico francés agotó su última bala dando entrada a James en lugar de Toni Kroos

El partido terminó con Keylor Navas salvando el tercer tanto de los alemanes y con Draxler saliendo ovacionado. La mejor noticia para el Real Madrid es que sólo encajaron dos goles, pero la peor es que en ningún momento dieron la sensación de peligro. Un Madrid estéril en cuanto a peligro para el marco de Benaglio y perezoso en la elaboración. Si bien es cierto que los alemanes se adelantaron con un penalti inexistente, lo cierto es que en ningún momento el marcador mereció girarse. Ahora se avecinan siete días de arenga, de apelar al espíritu de Juanito, que es como aquella virgen a la que se acude cuando las cosas vienen mordidas. Pero ante todo, toca hacer autocrítica, porque asumir el error es el primer paso para solventarlo. Pero no hay que olvidar la desidia y el ataque de pereza que ha sufrido el equipo en Alemania. Mejor dicho, conviene no olvidarlo. 

No hay comentarios

Leave a Reply

Con la tecnología de Blogger.