'Manita' ante un indolente Getafe

Seguramente asistimos al partido más plácido del Real Madrid fuera de casa en los últimos años. Y eso que Zidane ya se había encargado, tal y como reconoció en rueda de prensa, de mantener la alerta en cada uno de sus jugadores tras la remontada de Champions. Los blancos, con varias rotaciones, entraron al partido con la intención de llevarse los tres puntos para seguir presionando a Barça y Atlético de Madrid. Con el paso de los minutos, los azulones, con Juan Eduardo Esnáider debutante en el banquillo, cedieron en todo. En agresividad, en precisión, en concentración, en voluntad y en actitud. 

Como novedad, en el once blanco aparecieron los nombres de Varane, James Rodríguez e Isco. El central francés daba descanso a Sergio Ramos tras tres semanas muy intensas y los dos centrocampistas a Casemiro y Modric. Y la verdad es que ninguno de los tres desentonó, más por culpa de los locales que por méritos propios. Pero no fallaron. De hecho, los dos centrocampistas, cuya actitud ha estado en boca de debate continuo en los últimos meses, marcaron. Los blancos salieron muy fuertes desde el inicio y fue el centrocampista colombiano quien pudo poner por delante a los de Zizou a los cuatro minutos con un disparo desde la frontar que despejó Vicente Guaita

A la indiferencia en el juego y en la intensidad azulona se añadiría la mala suerte. A los nueve minutos se lesionaría Álvaro Pereira y le sustituiría Karim Yoda. El fuerte inicio ofensivo de los blancos intentó ser contrarrestado por los locales con tímidos acercamientos y tímidos disparos de Pablo Sarabia. Pero a medida que avanzaron los minutos los madridistas monopolizaron el dominio del balón y sólo la falta de precisión y algunos taponamientos de Vigaray a Benzema evitaron que los visitantes (que, viendo la grada, no se sabía muy bien quienes eran) abriesen la lata. Precisamente, sería el francés quien inauguró el marcador al borde de la media hora. Un centro muy medido de James acabó en las botas del francés, quien, ante la pasividad de los centrales, batió al portero azulón. 

Los jugadores blancos celebran el tanto de Isco / Imagen: LFP

Diez minutos después, sería Isco quien hiciese el segundo. Una gran combinación entre el malagueño y el delantero galo acabaría una definición con el exterior para aumentar todavía más la distancia en el marcador. Parecía que el partido estaba acabado con un Getafe pasivo y el Madrid con dos tantos de ventaja. Pero fue a partir de este momento cuando los de Esnáider se vinieron abajo en todo y el Madrid pudo marcar y exhibirse cuanto quiso. A los cinco minutos de la reanudación, un buen pase de Benzema a la espalda de los centrales lo aprovechó Bale para ganar en carrera a los locales y batir por el palo largo a Guaita con una magnífica definición. 

Con los tres puntos y (de momento) tres goles, Zidane fue inteligente y optó por dosificar a jugadores clave pensando en el final de temporada que se avecina. En el Villarreal, en concreto, que es el siguiente. Antes de llegar a la hora de partido retiró del terreno de juego a Bale y a Carvajal para dar entrada a Lucas Vázquez y Nacho. Con el gallego sobre el verde los blancos ganaron en profundidad y el canterano afrontó cada minuto como si fuera único. En sus botas nacerían varios centros peligrosos en los que los blancos pudieron aumentar la distancia. El técnico local, por su parte, dio entrada a Emi Buendía, que fue de lo más destacable de los locales (por dar un nombre, aunque al igual que te doy uno podría no dar ninguno). 

Una conducción de Pablo Sarabia, a cinco minutos del final del tiempo reglamentario, acabaría con un gran disparo seco desde la frontal del área para hacer el gol del honor. El madrileño colocó muy bien el balón en la escuadra ante el continuo retroceso de los zagueros blancos, que dieron todo el tiempo del mundo para que el mediapunta se pensara todas las alternativas posibles. Pero a este tanto, los blancos responderían con dos más. El primero, de James, que desde el punto de penalti aprovechó muy bien una jugada personal de Lucas Vázquez. Y el segundo, ¿de quién si no? De Cristiano Ronaldo. Había marcado la BB y no podía faltar la C en su cita con el gol. Llegó en el minuto 91, cuando toda la defensa, perdón, todo el Getafe en masa había dimitido. Tanto jugadores como aficionados, que no dijeron ni mu en todo el encuentro. Jesé Rodríguez, que había entrado por Benzema, cedió al portugués para que cerrar la goleada. 

Zidane consiguió su objetivo, que no era otro que evitar la relajación en su equipo. Pero lo consiguió en parte gracias a los jugadores azulones que en ningún momento hicieron acto de presencia en el partido si no era para hacer una falta. El Getafe, y me duele decirlo, tiene muy mala pinta. Es el equipo que peor llega a este final de temporada y no se desprende nada positivo de los de Esnáider. Es cierto que el Madrid no es su Liga, pero se podría haber dado otra imagen. Una imagen diferente con la que esperanzar al aficionado azulón-madridista-atlético que va cada domingo al Coliseum. Los de Ángel Torres son los únicos de abajo que no suman y, ni siquiera, reaccionan. Creo que, salvo sorpresa mayúscula, el año que viene se enfrentarán al Numancia. Por su parte, el Madrid se pone a un punto del Barça, a la espera de lo que hagan los culés contra el Valencia. Hace dos meses que dije que si hay que perder la Liga que se pierda así, dando por culo hasta el último momento. Y, pese a que no creo que el Madrid la vaya a ganar, no creo que para los culés vaya a ser un camino de rosas de aquí al final de la temporada. 

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