Rafa, tú sí que vales

Seguramente Rafa Nadal sea, aparte del mejor deportista español de la historia, el deportista más trabajador que haya pisado el planeta tierra. No sabría a quién elegir para compararlo con él. Ganó a Kei Nishikori superando al japonés en los momentos clave y superando situaciones que parecían que el año pasado le eran insalvables. Alguien que sufre varias lesiones en tan poco tiempo y que, habiéndolo ganado todo, vuelve para ganar en dos semanas el Másters 1.000 de Montecarlo y el Conde de Godó no merece sino el mayor de los reconocimientos. Y no sólo por la prudencia con la que afronta las derrotas, sino con la templanza con la que analiza sus triunfos. Rafa Nadal engloba todos los valores del deporte, pero, por encima de cualquiera de ellos, el del sacrificio y esfuerzo.

Entró en el partido muy bien para plantarle cara a un Kei Nishikori que venía de cargarse a Paire por la vía rápida (6-3 y 6-2) en semifinales. Se sirvió de peloteos largos y pelotas al fondo de la pista en el primer set, a lo que el tenista nipón contestó con varios paralelos en las que se jugó varios puntos. Poco a poco Nishikori se impuso al arrebato inicial del manacorí y le metió en problemas a medida que avanzó el set. Seguramente el séptimo juego fue la clave que permitió a Nadal dar un golpe sobre la mesa pista y romper el dominio del nipón. Y lo hizo remontando un 0-40. Sirvió para ganar confianza en el juego y en su posicionamiento en la pista. De hecho, el primer set acabó en la red. Rafa Nadal reconocía tras el partido que Nishikori había sido "un jugador muy incómodo porque acorta muy rápido la pista".

Rafa Nadal celebra el título tras vencer a Nishikori / Imagen: Tiempo de Juego

Poco a poco el sexto del mundo comenzó a abusar de las dejadas y Nadal de cada vez se acostumbró mejor a las jugadas a media pista. El balear llegó mejor física y mentalmente al final del encuentro y ganó los puntos que tenía que ganar. Las bolas de break. De hecho, por momentos se volvió a ver la mejor versión del Rafa Nadal, la de los primeros años de Roland Garros. Nishikori intentó contrarrestar el cansancio físico jugándose puntos con golpes paralelos muy agresivos y aprovechando su saque. Fruto de ello, en el segundo set pudo romper el saque del manacorí hasta en cuatro ocasiones. Lo reconocía en el micrófono de Álex Corretja"En el segundo set se me han escapado muchas oportunidades". Sin embargo, al español también se le notó el cansancio con golpes demasiado largos. 

Hizo mella en ambos tenistas y eso forzó que, con empate a cinco, se tuviera que recurrir a un duodécimo juego de forma obligatoria. Pese a salvar varias bolas de partido, Nishikori reculó y Nadal mantuvo la firmeza en sus golpes para poner el 6-5 y servir para llevarse el partido y su noveno Conde de Godó. Y con una derecha en la red, el japonés hincó la rodilla ante un Nadal que se fue ovacionado de la pista como no se veía en mucho tiempo. El público había presenciado un partidazo y una exhibición de entrega, sacrificio y lucha de su nuevo campeón. ¡Rafa, tú sí que vales!.

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