Échame una mano, prima (los maletines por ganar no son tan malos)

Quedan apenas unas horas para que la Primera División 2015-16 eche el telón (no digo Liga BBVA porque en un mes se acaba la relación contractual entre el banco y la LFP) y las tiendas de Samsonite echan humo. Sí. Aunque se niegue, los maletines existieron, existen y existirán. No todo el mundo tiene la suerte de llegar salvado a la última jornada y quienes lleguen siempre querrán celebrarlo y aprovechar para hacer el agosto. Pudiendo fichar a un central de la Premier League para qué voy a fichar a uno de Segunda División, ¿no? Pensará el equipo salvado de turno. Ya lo reconoció Diego Rivas en 2011. Por aquel entonces jugaba en la Real Sociedad. "Te apañan las vacaciones; si en lugar de Cádiz puedes ir a Las Vegas...".

La pregunta es: ¿deben legalizarse?. Mi respuesta: no. Se atentaría contra los valores del deporte y se facilitaría la manipulación en el mundo del deporte, que, de por sí, también es un atentado contra sus valores. Más que legalizarse las primas a terceros de un modo genérico deberían desilegalizarse ciertos supuestos. Si acudimos al artículo 82 del Reglamento Disciplinario de la RFEF podemos leer que la promesa o entrega de cantidades en efectivo o compensaciones evaluables en dinero por parte de un tercer club como estímulo para lograr obtener un resultado positivo, así como su aceptación o recepción, se sancionarán con suspensión por tiempo de uno a seis meses [...]

La RFEF te puede suspender hasta seis meses. Pero cobrar por no correr está recogido también en el artículo 286 bis. del Código Penal: "El directivo, administrador, empleado o colaborador de una empresa mercantil o de una sociedad que, por sí o por persona interpuesta, reciba, solicite o acepte un beneficio o ventaja no justificados de cualquier naturaleza, para sí o para un tercero, como contraprestación para favorecer indebidamente a otro [...] será castigado con la pena de prisión de seis meses a cuatro años, inhabilitación especial para el ejercicio de industria o comercio por tiempo de uno a seis años y multa del tanto al triplo del valor del beneficio o ventaja". Es decir, si se llegase a demostrar en todas las investigaciones que hay abiertas, no sólo que se hubiese pagado a alguien, sino que se hubiese intentado, la persona que lo hubiese cometido correría el riesgo de tener que pasar hasta cuatro largos años en la sombra. 

Javier Tebas, en un acto de la LFP / Imagen: Europa Press

Pero mi pregunta es: ¿Por qué son igual de graves las primas por ganar que por perder?. Mejor dicho, ¿por qué están prohibidas las primas por ganar? [Cinco minutos de rigor para que me digáis de todo]. Volviendo al quite, parémonos a pensar, ¿son igual de graves las primas por ganar que por perder? Si a mis jugadores o a mi club, salvado y que deambula por mitad de la clasificación, nos ofrecen 100.000 euros por salir a tope contra el primero o segundo en  la última jornada, ¿quién tendría el problema? Salir a ganar, aunque mis jugadores no se jueguen absolutamente nada, es lo que determina el grado de profesionalidad de cada jugador. Aquel jugador que estando salvado necesita cobrar un extra para salir a correr no tiene un problema de corrupción sino de profesionalidad. 

Y voy más allá. Si lo pensamos bien. Si un equipo me ofrece dinero PARA GANAR, repito PARA GANAR, o al menos intentarlo, sucederían las mismas consecuencias que si un presidente pacta unas primas con sus capitanes para lograr unos objetivos. ¿A que nadie cuestiona las primas que cobraron los jugadores de la Selección por ganar la Eurocopa del 2012 o los jugadores del FC Barcelona por ganar el triplete? ¿A que no? La única diferencia radica en si me las ofrece mi presi o el del club que se juega la vida con el club al que nos enfrentamos este fin de semana. No quiero que acabéis de leer este artículo pensando que soy un corrupto al más puro estilo Julián Muñoz o Ramón Calderón (de hecho, he estudiado Derecho), pero en ese afán renovador que tiene Javier Tebas con la LFP y sus normativas creo que debería de tenerse en consideración. 

No nos engañemos, ofrecer, cobrar o gestionar una cantidad de dinero para dejarse perder sí que es atentar contra la transparencia y limpieza de la competición, así como los valores del deporte. Pero pagar a un equipo, salvado, para que en lugar de jugar con los suplentes salga con los titulares no debería de ser considerado un supuesto de prima. ¿Se vulnera el espíritu de la competición? No, porque el salir a ganar es de lo que trata el fútbol. "Pero es que pagas a los jugadores". ¿Acaso los jugadores no cobran por salir a ganar? El problema no lo tendrían los clubes que lo gestionan sino el club o los jugadores que acepta(n) la gratificación. Y principalmente tendría el problema porque habría un déficit enorme de profesionalidad en sus jugadores. Al final, las primas son portada cada mes de mayo (y lo seguirán siendo). Ya lo decía Hobbes, el hombre es corrupto por naturaleza y siempre quiere más. ¿Cuál sería la solución? ¿Las legalizamos y así las tendrán de declarar a Hacienda? No gusta mucho esta opción. No por el hecho de ensuciar la competición, sino porque Montoro sacaría tajada. ¿Las seguimos persiguiendo? ¿O legalizamos las primas por ganar? No me extrañaría que acabarais pensando como Paco Jémez: O yo soy muy tonto o tu eres muy listo... O las dos.

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