El Mallorca se abona a las emociones fuertes

El Mallorca perdió en Girona. Suma su quinta jornada consecutiva sin ganar fuera de casa. La derrota no llegó por falta de actitud. Un penalti inexistente de Yuste dio a los de Pablo Machín tres puntos que les salieron demasiado baratos. Pero lo peor de la derrota son las secuelas que deja: Héctor Yuste y Brandon no podrán estar, en principio, contra el Elche el próximo martes. Eso sí, el Mallorca puede recurrir y puede que Competición le quite, como mínimo, una. Pese a comenzar muy fuerte y jugando en campo contrario, el Mallorca no hizo méritos suficientes para ganar, ni por el juego ni por ocasiones. Al igual que el Girona, que se encontró con un regalo de Cordero Vega para sumar tres puntos de oro. Así cualquiera rasca un punto de Montilivi. A pesar de todo, el Mallorca sigue estando pendiente de los demás para seguir a tres puntos del descenso. Al menos hasta el martes, tocará cruzar los dedos. 

La principal novedad en el once inicial que sacó Fernando Vázquez en Girona era que no había ninguna novedad. Como recogía en la edición de hoy Miquel Alzamora en el diario Última Hora, el Mallorca acumulaba hasta 70 jornadas consecutivas sin repetir un once. La inestabilidad que había sufrido el club estos últimos años en la zona noble también se había trasladado a la pizarra táctica. Y se demostró que la tranquilidad y estabilidad siempre da buenos resultados. Tanto es así que los bermellones (en esta ocasión de negro) salieron muy enchufados al partido. Con los antecedentes que acumulaban los insulares fuera de casa, parecía casi un espejismo que el partido se jugara en el campo del Girona. Fue así durante los diez primeros minutos. 

Los insulares salieron muy bien en ataque, pero también muy bien en defensa. Cuando el Girona consiguió orientarse tras el arrebato inicial de los mallorquinistas, el partido se igualó y desaparecieron los dominios y las ocasiones hasta llegar a un partido trabado en cada jugada. Lo que para un aficionado cualquiera sería un partido tostón, para cualquier entrenador era un partido táctico. El Mallorca no dejó demasiados espacios atrás y eso dificultó que Pere y Eloi Amagat encontraran huecos para crear peligro. Aun así, los catalanes, casi sin querer, fueron quienes tuvieron la primera ocasión clara del partido. Al cuarto de hora, Borja García ejecutó un saque de esquina que, ayudado por el viento, casi acabó en gol olímpico. El balón acabó en el larguero de la portería de Timon Wellenreuther

Damià Sabater pelea un balón aéreo en la primera mitad / Imagen: LFP

Sería la primera y única ocasión clara de un partido que en el pecado llevaba la penitencia. Juego plano de los dos equipos que no se tradujo en ningún regalo hacia el rival. La única ocasión real de gol de los mallorquinistas llegaría a siete minutos del final. Una buena jugada trenzada (no diré clara ocasión, porque tampoco lo fue, pero oye, visto lo visto hasta ese minuto era caviar) que inició Michael Pereira, para ceder a Salomao y éste último a Sissoko para que el mediocentro disparara por encima del marco de Isaac Becerra. Se llegaba al descanso con más bostezos que ocasiones, pero, a fin de cuentas, sin ningún gol encajado por parte de ninguno de los equipos. En la segunda parte tocaba rematar la faena marcando. 

Pero tampoco el Mallorca iría a volverse loco. Por favor. Es el Mallorca de Fernando Vázquez y, ante cualquier posibilidad de marcar, primero aseguraría no encajar. Pero este plan se iría al traste a los veinte segundos. Tiempo que tardó Borja García y, sobretodo, Cordero Vega en sacarse un penalti de la chistera. De la chistera porque fue de chiste. Además, Héctor Yuste vería su décimoquinta tarjeta amarilla esta temporada en esta acción, por lo que se va a perder el partido del marte contra el Elche. Un ex ilicitano, por cierto, Christian Herrera convirtió el penalti engañando al portero alemán y ponía el partido de cara para los de Pablo Machín. Los visitantes pagaron demasiado cara la parsimonia con la que salieron en la segunda parte y el Girona, equipo menos goleado de la Liga Adelante, se encontraba con un regalo tan tempranero como inesperado.

Ante este nuevo (o conocido, según se mire) escenario, Fernando Vázquez optó por refrescar las bandas para disputar los últimos veinte minutos: dio entrada a Brandon Thomas, sentando a un cabizbajo Salomao sin gasolina, y a Acuña, en detrimento de Pereira. El Mallorca no había dicho su última palabra. En el minuto 77, una falta sacada por Damià Sabater rebotó en un defensa local y Becerra evitó el empate de los insulares. Era la ocasión más clara del conjunto mallorquinista. El técnico de Castrofeito quemaría el tercer cambio metiendo a Biel Company por Joan Oriol. Relevo sorprendente, pero en el que se ganaba desborde con el canterano. 

Las secuelas que deja la derrota del Girona van más allá de que en el casillero de derrotas haya una más. Esta derrota deja a todos los aficionados pendientes de lo que suceda mañana en Mendizorroza, donde juega la Ponferradina, y a Almería, quien se enfrentará al Real Oviedo. Además, en Miranda de Ebro, el Mirandés se enfrentará al Llagostera. Que, una semana más, el aficionado del Mallorca tenga que estar más pendiente de los resultados de los demás equipos que del de su propio equipo denota el nivel de su equipo, que no gana. El quinto partido seguido sin ganar fuera de casa sabe bastante mal por no haber ganado, pero todavía más por cómo se perdió. Queda una jornada menos y, con el Albacete y Bilbao Athletic prácticamente en Segunda B, quedan dos plazas para cuatro equipos. 

Mallorca's day


Cinco horas antes de que el primer equipo compareciese en Montilivi, lo hicieron tanto el Mallorca B en Zaragoza como el Juvenil División de Honor en Valdebebas. El filial se enfrentó al Zaragoza B en el partido de ida del play-off de ascenso a Segunda B. La verdad es que a los chicos de Javier Olaizola no les fueron del todo mal las cosas. Consiguieron arrancar un empate a cero en tierras mañas, lo que significa que si el próximo domingo vencen en la ciudad deportiva consumirán su ascenso a la categoría de bronce. No tuvieron la misma suerte los de Santi Miralles, que salieron goleados del campo 7 de Valdebebas. Los chicos de Santiago Hernán Solari remontaron a lo grande y les endosaron siete goles, cuatro de ellos de Álvaro Rivero. De esta forma, los juveniles bermellones se quedan a las puertas de los cuartos de final tras una magnífica temporada.

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