El Sevilla resucita al Barça y se queda sin Copa

Dos asistencias de Messi bastaron para darle al Barça la 28ª Copa del Rey. Dos asistencias que vinieron después de una exhibición de entrega de un Sevilla que no dio su brazo a torcer ni durante el tiempo reglamentario ni durante la prórroga, tras jugar cuatro días atrás otra final. Toda la puntería que le faltó a los chicos de Unai Émery le sobró de orgullo, esfuerzo y sacrificio. Gran final de los sevillistas que con diez y con once consiguieron que ni Messi, ni Neymar ni Luis Suárez crearan peligro al marco de un Sergio Rico que justificó su convocatoria. El Barça poco a poco se fue creyendo que podía ganar la final hasta que el compás de, ¿quién si no?, Messi decidió que se acabara el partido. 

La verdad es que sonó el himno de España antes del encuentro y, como era de esperar, unos lo pitaron y otros lo corearon. ¿Y? Hay cosas a las que no merece darle mayor importancia de la que tienen. Los de Unai Emery salieron más enchufados al partido. Más intensos, más dinámicos, más activos y con más descaro que un Barça que se limitó a fiar su peligro a los controles imposibles de Iniesta y regates engalanados de Neymar. Pero la MSN pasó todo lo desapercibida que no quiso pasar Kevin Gameiro. El francés fue un verdadero quebradero de cabeza para la defensa azulgrana. 

A los treinta y seis minutos, un buen control del delantero francés acabó en una manifiesta ocasión de gol que sólo Mascherano pudo parar. Eso sí, el central argentino acabó expulsado. Era algo sorprendente. Lo normal es ver al Barça jugar contra diez, no con diez. Por ello, el nuevo escenario se presentaba sorprendente. El saque de falta lo aprovechó Éver Banega para mandar el balón a la escuadra, pero Ter Stegen metió una mano espectacular para evitar el primer tanto de los sevillistas. El conjunto hispalense parecía que continuaba con la misma intensidad que el pasado miércoles. Parecía que todos los kilómetros recorridos contra el Liverpool de Klopp no les había pasado factura. 


Un jugador del Sevilla se lamenta de una ocasión fallada / Imagen: Marca

El Barça, por su parte, se fue al descanso dando una sensación de previsibilidad y lentitud en la circulación del balón. Los driblings de Messi y Neymar y los desmarques de Luis Suárez quedaron neutralizados por el buen hacer de los zagueros hispalenses. MagnÍfica lección de competitividad de los chicos de Emery, que tradujeron a la perfección la personalidad del mister. Tras el descanso, Luis Enrique quitó a Rakitic para meter a Mathieu y reordenar la defensa que había desubicado la expulsión de Mascherano. 

La segunda parte llevó el guión que quiso el Sevilla. Ever Banega llevaría el primer aviso serio tras la reanudación con un disparo al palo derecho del marco culé. Pero parecía que la suerte no estaba del lado catalán. A los diez minutos, Luis Suárez se retiró lesionado. Pese a no marcar se debió marchar realizado del terreno. Mientras estuvo sano soltó un par de manotazos a Gameiro. Qué les voy a contar, la misma historia de siempre. En su lugar entró Rafinha. El técnico vasco del Sevilla aprovechó los últimos diez minutos par refrescar las bandas y metió a Konoplyanka en detrimento de un gran Mariano Ferreira

El Sevilla no supo aprovechar la superioridad numérica durante cerca de una hora y las cosas se le complicaron. Un pase de Messi a la espalda de los centrales del Sevilla acabó con una dura entrada a destiempo de Banega sobre Neymar, que le costó la expulsión. La suerte se volvía a alinear con el Barça. Sergio Rico sacó un extraordinario disparo de falta de Messi a escasos minutos del final. Entre que unos tenían el punto de mira desviado y otros que habían renunciado a atacar nos veíamos en el centro del campo haciendo masajes para comenzar la prórroga. 

En igualdad de condiciones, el Barça dio el paso adelante necesario para crear peligro. Los andaluces, tras noventa minutos creando ocasiones pero sin encontrar el gol, pagaron los esfuerzos realizados e inconscientemente fueron dando un paso atrás. Los azulgranas aprovecharon la igualdad para tomar el relevo del dominio del partido. A los diez minutos de la prórroga, un balón al espacio de Leo Messi lo aprovechó Jordi Alba para batir con el interior a Sergio Rico. Los culés hacían bueno el dicho de quien perdona paga. Y a partir del gol sólo el guardameta  sevillista evitó que la ventaja aumentase. 

Una de las anécdotas del descanso llegó a diez minutos del final del tiempo extra. El colegiado Carlos Del Cerro Grande se dirigió a la banda en busca de un fisioterapeuta para que le calmara las molestias del cuádriceps. Pero se quedó sólo en esto, en anécdota. El partido acabó con la expulsión de Carriço, que demostró tener muy pocas luces. Por cierto, el Barça siguió el guion de toda la temporada y acabó con un jugador más sobre el verde, que casi se me olvida de decirlo. En el último minuto de la prórroga, una segunda asistencia de Messi acabó en los pies de Neymar para que el brasileño sentenciara el partido. El Barça, sin hacer nada del otro mundo, se llevó la final. Simplemente se aprovechó de los errores o de la fatiga del rival. Un partido más, los cambios de Luis Enrique fueron intrascendentes, pero las dos asistencias de Messi dieron otra Copa a los culés. Para que luego se dude de quién manda en Can Barça. 

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