En el Mallorca manda la derecha

La banda derecha. No se asusten. Lago Júnior y Pol Roigé dieron tres puntos vitales a un Mallorca bipolar que combinó una muy buena primera media hora con una defensiva segunda parte. Con el mismo guion que contra el Alcorcón, el Oviedo o el Tenerife, el Mallorca salvó el primer match ball hacia la permanencia. Sin la permanencia todavía, el Mallorca pasa la patata caliente a Ponferradina y Almería, que deben de ganar ambos para seguir todo igual. De no ser así, el Mallorca cogería una leve ventaja que podría rematar el próximo domingo. Eso sí, jugando con la misma intensidad que la primera media hora. ¿Cuántos puntos tendrían los de Fernando Vázquez si no hubieran rechazado la iniciativa en el último mes? Dos conclusiones individuales: Lago Júnior ha vuelto y Pol Roigé volvió a demostrar detalles de calidad, con gol incluido. El catalán está demostrando que está siendo infrautilizado por Fernando Vázquez, que, con actuaciones como hoy seguro que tendrá más minutos. Lo dicho. La banda derecha da tres puntos clave al Mallorca. 

Era la primera final. Con una grada más llena de lo habitual, debido a las entradas que había regalado el club por la penitencia que la plantilla había sometido toda la temporada  a su afición, el Mallorca salió a jugar en campo contrario. Los bermellones se habían dado cuenta a lo largo de la temporada de que el esperar atrás, por mucho que fuera la carta de presentación de su entrenador, no era su punto fuerte. Así que salieron al ataque y se vio un equipo más atractivo de lo habitual. ¿Para qué exhibir defensa pudiendo exhibir el ataque, que es mejor? Varios matices hacían ver que los de Fernando Vázquez querían ir a por el partido.  Presión muy alta, buen posicionamiento y dinamismo en ataque hicieron que se viera una de las mejores versiones del Mallorca de esta temporada. El dominio se tradujo en un dato: cinco saques de esquina en apenas diez minutos. El escaso peligro de los ilicitanos, que llegó con cuentagotas, estuvo en las botas de Sergio León y de Javi Espinosa

Pero el Mallorca golpearía primero. A los veintidós minutos, una jugada individual de Alfredo Ortuño por banda izquierda acabaría con un pase de la muerte para que Lago Júnior, desde el segundo palo, abriese la lata. La tensión se notó en las gradas con el grito de la celebración del tanto. Los once mil invitados (que no está nada mal por ser un martes a las 20:30) se habían quitado un peso pesado de encima. Todavía quedaban muchos minutos, pero este gol permitía afrontar el resto del partido con una mayor relajación...En la grada, que no en el campo. De hecho, los bermellones siguieron atacando. Lucas Aveldaño, en el enésimo saque de esquina, pudo marcar el segundo tanto con un buen cabezazo. Pero como el gol no llegaba tocaba seguir atacando. 

Sissoko celebra el primer tanto del partido ante la mirada de Company / Imagen: LFP

Los locales optaron por dar un paso atrás, ceder algo el esférico a los de Rubén Baraja y salir a la contra para buscar sentenciar el partido. Siendo realistas, el ritmo eléctrico de los primeros veinte minutos era imposible de aguantar todo el partido. Y tampoco era plan de llegar fundidos los últimos veinte minutos. Así que los pupilos de Fernando Vázquez optaron por replegarse. Aun así, tanto Lago Junior como Ortuño tuvieron el segundo gol, pero un mal control difuminó la posibilidad de aumentar la ventaja. 

La segunda mitad comenzó con un cambio en la banda izquierda del Elche. El Pipo Baraja dio entrada a Pelayo en detrimento del ex mallorquinista Álex Moreno. Tras la reanudación, el Mallorca salió con la voluntad de atacar pero inconscientemente comenzó a meterse atrás. O no. El Elche poco a poco ganó minutos con el balón y el Mallorca fió sus opciones de gol al contragolpe. El técnico de Castrofeito optó por cambiar las dos bandas: movió el banquillo dando entrada a Edu Campabadal por Salomao. A la hora de partido el portugués se retiró del terreno de juego cuando minutos antes había tenido calambres. Pero también entraría Pol Roigé por el goleador Lago Júnior, que se fue ovacionado del templo bermellón. El Mallorca buscaba claramente el contragolpe. 

Cerca de la media hora de la segunda mitad, Javi Jiménez sacó un balón bajo la línea de gol que evitó que los locales duplicaran su ventaja tras un saque de esquina. Pero en el minuto siguiente serían los ilicitanos quienes, a través de Pelayo, pondrían en serios apuros a Timon Wellenreuther con un disparo lejano que el teutón atajó en dos tiempos. El portero alemán no había tenido mucho trabajo hasta ahora y era una muy buena noticia que en frío reaccionara. Aunque fuera en dos tiempos. Curiosamente, cuando más sufrían los de Fernando Vázquez en la segunda mitad llegaría el segundo. Un saque de esquina local acabó con un balón suelto dentro del área y el recién entrado Pol Roigé metió la bota para acercar un poco más la primera de las tres finales que le quedan al Mallorca. A diez minutos del final, los bermellones agotaron sus cambios. Se retiró ovacionado, hoy sí, Michael Pereira y entró Javier Torito Acuña para apurar los últimos minutos en la presión. Tras el segundo gol, el Elche renunció al ataque y al balón. Aún así, en el minuto 90 José Ángel aprovecharía una falta lateral para batir a Wellenreuther y devolver la tensión que había perdido el partido con el segundo tanto.

Movilización bermellona

Todo comenzó el domingo sobre las nueve de la noche, hora en la que el Almería culminó su remontada particular contra el líder. A partir de ahí se encendió el cagómetro entre el mallorquinismo en las redes sociales. La afición mallorquinista pedía dar paso a la unión y dejar en el congelador los reproches. Así, se fue gestando el particular 90 minuti en Son Moix son molto longos. El proceso de concienciación de la afición de que ante el Elche se disputaba el partido más importante de la temporada llegó hasta el punto de que el Maheta Molango anunció a través de su cuenta de Twitter que se abrirían las puertas a los aficionados para el partido contra los ilicitanos y el próximo domingo contra el Córdoba de José Luis Oltra. La afición volvió a demostrar que es quien más quiere al club y que es su mayor (y mejor) patrimonio. Seguramente si se hubiera remado así toda la temporada, en Son Moix se hubieran escapado menos puntos. Pero, ¿por qué no hacer del día de hoy el punto de partida de cara a la próxima temporada, desde el punto de vista social?

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