Levántate y anda

El Mallorca se convirtió de forma oficial en el resucitador de la Liga Adelante. No lo digo yo, lo dicen las estadísticas. Hasta la fecha ha incapaz de ganar en Bilbao (22º), en Palamós (Llagostera 20º), en Almería (18ª) y este domingo no ha podido ganar a un Albacete (21º) que ha deambulado 70 minutos sin pena ni gloria, entre pitos de su propia afición. El fútbol, al igual que en la vida, los logros no se merecen, se consiguen y si los de Fernando Vázquez suman este balance a estas alturas es quizás un indicativo más que claro. Quizás merezca descender a Segunda División B, por mucho que os pese. Puede que el Albacete, pese a que ha recortado tres puntos, acabe descendiendo a Segunda División B. Pero lo cierto es que el Mallorca dejó de sumar en tierras albaceteñas tres puntos que se presumían fundamentales para afrontar con cierto desahogo los próximos partidos. 

Desde el palco del Carlos Belmonte Maheta MolangoMiguel Ángel Nadal, e Iván Campo contemplaron el primer acercamiento del Albacete, que sucedió a los tres minutos. Cristian Portugués, Portu, no aprovechó un buen pase de Fede Vico y su lanzamiento, flojo, lo atrapó Jesús Cabrero, que sustituía a Wellenreuther. El alemán causó baja debido a unas molestias en el hombro. Pero el primer aviso del Mallorca silenciaría el campo manchego. Sólo dos minutos después del primer acercamiento local, Manuel Arana lanzó un saque de esquina, que Paredes remató en propia puerta y Juan Carlos salvó con una gran parada el primer tanto bermellón. 

Poco a poco el Albacete fue monopolizando la posesión del balón, principalmente con Portu como jugador referencia y el Mallorca optó por intentar hacer daño al contragolpe. Así, en el minuto 27 una buena jugada de Michael Pereira casi acabó en el primer tanto mallorquinista. Un intermitente Óscar Díaz cruzó en exceso su disparo al marco local. Con muy poco el Mallorca era capaz de crear bastante peligro al marco del mallorquín Juan Carlos, quien , a diez minutos para llegar al descanso paró un buen cabezazo de Aveldaño. La principal baza de los de Fernando Vázquez eran los saques de esquina, que fue de donde vinieron las mejores oportunidades insulares. En los últimos minutos, el Mallorca acabó fluyendo en ataque y tuvo durante los últimos minutos el control del partido. Solamente una aislada jugada personal de Portu que taponó muy bien Aveldaño evitó que los de César Ferrando se fueran al descanso por delante en el marcador. 


Los jugadores del Mallorca protestan una acción arbitral / Imagen: LFP

La segunda mitad comenzó con un buena ocasión de Alfredo Ortuño, que se coló por en medio de los centrales pero su disparo se fue desviado. A la hora de partido, Fernando Vázquez quiso refrescar las bandas y decidió dar entrada a Lago Júnior y Salomao, por Óscar Díaz y Manuel Arana. Los minutos pasaban y el Albacete bajó su rendimiento físico hasta llegar al punto de conceder muchos espacios a un Mallorca que a media marcha llegaba con frecuencia al área manchega. Pero esas llegadas no se concretaron en ocasiones claras. 

Cuando más muerto estaba el Albacete, a los setenta minutos de partido, Rubén Cruz cabeceó un gran centro lateral, sin apenas oposición de Aveldaño ni de Cabrero y puso por delante a los locales. La antítesis más absoluta de 'el que la sigue la consigue', pero la mejor plasmación de 'el que perdona paga'. Ante ese nuevo escenario, el técnico mallorquinista optó por quemar todas sus naves y dar entrada a Brandon y sentar a Biel Company. El equipo se lo podía permitir. Contra un Albacete prácticamente manso, jugar con un defensa menos, en teoría (recalco, en teoría), no debía de notarse en exceso. Pero la realidad me recordó que estamos hablando del Mallorca. En el primer balón que tocó Brandon casi consiguió la igualada. Sólo el pie de Juan Carlos evitó el tanto del canterano.

Pero la jugada cómica llegó a cinco minutos del final. En un choque entre Aveldaño y Cabrero, quedó César Díaz sólo para rematar el partido, pero disparó al palo. Hasta los jugadores manchegos daba la sensación de querer vacilar a los de Fernando Vázquez, que, tras el gol, no tuvo en ningún momento opciones reales de , ni siquiera, igualar el partido. Por suerte el goal-average permite al Mallorca seguir una semana más fuera de descenso. Es el clavo ardiendo al que toda persona ajena a la autocrítica se agarrará. Pero la realidad es que no se puede fallar tanto y de forma tan continuada. ¿A quién se debe mirar? ¿A Fernando Vázquez? ¿Otro entrenador más y a verlas venir? Ahora más que nunca se debe hacer autocrítica seria, no de micrófono. La próxima semana contra el Tenerife será la siguiente final, que diría el gallego. Hay cinco partidos de margen, pero la permanencia debe conseguirse, no merecerse. 

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