Las matemáticas dan una última oportunidad al Mallorca

Entramos de lleno en la semana más apasionante de la temporada en la Liga Adelante. Semana en la que se decidirá quién acompaña al recién ascendido Alavés a la élite del fútbol español y quienes completan las semifinales del play-off de ascenso. Hasta aquí maravilloso todo. La parte dramática la pondrán el Mallorca, Ponferradina y Almería. Uno de los tres van a despedirse del fútbol profesional para jugar en uno de los cuatro grupos de la Segunda División B. Pasará de cobrar un mínimo de cinco millones con el nuevo reparto de los derechos televisivos, a pelearse con otros 79 equipos por un 0,5% del bote total. Pero a lo que iba. Paso por paso. El primero, este fin de semana. Son tres equipos para una plaza. Los hombres de Fernando Vázquez son los que lideran las posibilidades de descenso (51,851%), seguidos de Ponferradina (29,629%) y Almería (18,518%). No hay una diferencia abismal entre las posibilidades de los tres equipos, así que puede pasar de todo. Y más con los partidos que tendrá cada equipo. 

Tras la enésima decepción del Mallorca a sus aficionados, el equipo viaja a Pucela para enfrentarse a un Valladolid recién salvado y que esta temporada se ha desinflado de forma abrumadora. Si bien la temporada pasada se puso a caldo a Rubi por no ascender directos, esta temporada se ha demostrado que el catalán no era tan malo. Tres entrenadores se han sentado en el banquillo de Zorrilla y a cada cual peor. El Valladolid sólo ha ganado dos de los últimos nueve partidos en casa, bagaje que esperanza a los bermellones, cuya trayectoria fuera de casa ha sido tan desconfiada como irregular. Además, esas dos victorias se cosecharon contra dos recién descendidos: Albacete y Llagostera. Si el Mallorca empata tiene un 77% de posibilidades de quedarse en Segunda División, y si gana, un 88%. No lo digo yo, lo dicen las matemáticas. 

Tabla de posibilidades de puntuación y descenso en Segunda División /Infografía: José Sellés

La explicación a esta exacerbada probabilidad de permanencia se explica por un aliado importante: el goal average. Ese dato que se cuenta a modo de anécdota durante toda la temporada pero al que se aferran todos los equipos en el último mes. El Mallorca se lo tiene ganado a la Ponferradina, a quien ganó en casa (1-0) y en El Toralín (0-2) y al Almería, a quién venció en Son Moix (1-0) y empató en tierras andaluzas (1-1). Ello permite que en cualquier empate a puntos que se dé los insulares salgan del descenso. El Mallorca necesita, como mínimo, puntuar, puesto que tiene un punto menos que Ponferradina y Almería en la clasificación y eso hace que una derrota no le baste. Necesita igualar la puntuación de sus competidores. Por eso, el Mallorca debe salir a ganar y debe ganar para haber hecho lo que le tocaba y esperar el pinchazo en otro campo, que estoy seguro que lo habrá, pese a que la Segunda División esté más alterada que Lydia Lozano en Sálvame.

Contra la ansiedad

Pero el partido contra el Córdoba dejó claro un segundo rival. La ansiedad. Si bien el Mallorca tenía un buen rival enfrente, los locales no supieron gestionar en ninguna fase del partido la ansiedad o los nervios. Ello llevó a que los de Fernando Vázquez se cortocircuitaran y se obcecaran con cualquier aspecto ajeno al partido. Florin Andone fue el más listo de la clase. Supo sacar de quicio al rival y así debilitarlo. Para el partido del sábado a las 20:30 (han modificado el horario unificado), el principal rival contra el que se deberá luchar es la ansiedad. Que la cabeza no esté en Ponferrada ni en Córdoba, que esté en el José Zorrilla. No sea cosa que por querer subir los escalones de dos en dos el equipo ya se vea por detrás en el marcador. Para exigir a los demás equipos, primero se tiene que hacer el trabajo que a uno le corresponde. Y si ese trabajo se hace desde la concentración y el control de los nervios, hay infinitas posibilidades de que salga. 


¿Jugar a la combinación o contragolpe?

En una de sus primeras entrevistas como entrenador del Real Madrid, a José Mourinho le preguntaron qué prefería, si jugar bien o ganar. Él lo tenía claro: "Si no juegas bien no ganas". Durante toda la temporada se ha cuestionado qué es jugar bien en el Mallorca. Tras varios años apostando por el juego de toque, Fernando Vázquez llegó en enero apostando por la verticalidad y velocidad en detrimento de la posesión. Para mí, el juego directo o del contragolpe es igual o más atractivo que el juego de combinación. Me encanta la electricidad. El toque es muy bonito, pero el Mallorca en Segunda División lleva años siendo esclavo de los errores en el centro del campo por los pases. ¿Me equivoco? Por qué no proponer un partido más físico que el rival, que no se jugará nada. Tengamos en cuenta que esta semana, los jugadores del Mallorca habrán tenido día y medio de vacaciones...

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