Los penaltis traen la UndéZZima

Cuatro meses después de que llegase Zidane al banquillo del Real Madrid llegó la Undécima. Perdón, la UndéZZima. La fructífera trayectoria del Real Madrid desde que el técnico de Marsella llegó al banquillo del Santiago Bernabéu ha culminado con otra Copa de Europa. Como jugador, como segundo y como primer técnico del Real Madrid, Zidane ha conseguido una Champions más que justa. Pero sin desmerecer a un Atlético que exigió hasta el final a los madridistas. Sí, señores, ya van once. 

La final no pudo comenzar mejor para los madridistas. Una falta botada por Toni Kroos desde casi el centro del campo, la peinó hacia atrás Bale y se coló por debajo de las piernas de Jan Oblak. En esta jugada se pidió fuera de juego de Sergio Ramos, puesto que parecía que el camero tocaba el balón. Aunque no llegó a tocar, hay quienes interpretan que el central interfiere en el juego y es motivo suficiente para señalar fuera de juego. El reglamento de la FIFA en este sentido es bastante ambiguo. Pero lo importante es que Clattenburg dio el gol por válido. Los madridistas tuvieron el control del partido durante los primeros veinte minutos de partido. Sólo algunos disparos aislados de Griezmann conseguirían neutralizar el dominio blanco, aunque sin concretarse en ocasiones claras de gol. 

Keylor Navas, durante una acción del partido / Imagen: Marca

No había pasado el primer minuto de la segunda mitad cuando el colegiado señaló penalti de Pepe sobre Fernando Torres. La verdad es que la acción fue algo torpe por parte del portugués puesto que se tropezó sobre el delantero colchonero. Pero al fin y al cabo era penalti. Griezmann asumió la responsabilidad desde los once metros, pero su disparo, potente, se encontró con el larguero. En la misma jugada, el árbitro también quiso tener su cuota de protagonismo y amonestó a Keylor Navas por no colocarse sobre la línea de gol. Sin haber llegado todavía a los cinco primeros minutos de la segunda mitad, la mala suerte se cebó con Dani Carvajal, que llorando tuvo que retirarse al caer lesionado. Su lugar lo ocuparía Danilo, a quien se le presentaba una oportunidad de peso para justificar los 30 millones que se habían pagado por él. Seguramente las opciones del Atlético pasaban porque Yannick Carrasco atacara por la banda del recién salido Danilo. 

Savic tuvo el empate en su saque de esquina a los nueve minutos, pero su remate, flojo y forzado, se marchó a la derecha del marco de Keylor Navas. El penalti fallado no tapó la desconexión total con la que había iniciado la segunda parte el Real Madrid. Desconexión absoluta en ataque, que no en defensa. Sólo el orden defensivo, liderado por Pepe, evitó que los colchoneros igualaran el marcador. A los veinticinco minutos, Luka Modric inició un gran contragolpe, que abrió para Benzema, pero el francés falló sólo ante Oblak. A los de Simeone se les iba agotando poco a poco la gasolina, debido a la intensidad con la que habían comenzado la segunda parte. Pero también gracias a los cambios de Zidane, que, al ver al equipo echado demasiado para atrás, metió a Isco y a Lucas Vázquez para buscar profundidad. 

Pero pasada la media hora de la segunda mitad, el Real Madrid tendría una doble ocasión clara. La primera, un disparo demasiado confiado de Cristiano Ronaldo. Pero tanto Oblak como la defensa se encargarían de que los blancos no aumentaran la distancia. Pero el fútbol es tan loco como ventajista. Y si bien un minuto antes los blancos habían fallado dos claras ocasiones, los colchoneros empatarían a la jugada siguiente. Concretamente fue Yannick Carrasco quien aprovechó un buen centro de Juanfran Torres para rematar a bocajarro y empatar el duelo. El tanto rojiblanco hacía prever unos últimos diez minutos eléctricos. Como así fue. De hecho, el empate sirvió para que el Real Madrid disputara los mejores minutos del partido. Sin Giménez en el campo, el Atlético sufría mucho a balón parado. Y eso se vio en la cabeza de Gareth Bale, que a cinco minutos del final, pudo poner por delante a los de Chamartín. Pero el marcador no se movería y ambos equipos condujeron el partido a la prórroga. 

En la prórroga se vio a un Real Madrid físicamente al borde del agotamiento y a un Atlético que, sin estar del todo fresco, parecía jugar con una marcha más. Era el momento para que los jugadores, en teoría, determinantes de cada equipo aparecieran. La cabeza pedía una cosa pero las piernas respondían de otra manera. La baza principal del Atlético fue Carrasco, que volvió loca a la zaga blanca de forma constante. Cuando ambos equipos llegaron al área contraria hicieron daño. Lucas Vázquez dio al Real Madrid el oxígeno que necesitó en ataque para crear algo de peligro. En el tiempo extra todos los minutos acumulados durante la temporada se hicieron notar. Se hicieron notar porque comenzaron los calambres, subidas de gemelo, etcétera. De hecho, Simeone tuvo que cambiar de forma forzada a Filipe Luis por Lucas Hernández

Lucas Vázquez fue el elegido para lanzar el primer penalti. Y anotó. Sólo en la tanda de penaltis falló Juanfran y ese fallo valió para que Cristiano anotase el tanto de la victoria. El fútbol es así. Los jugadores de ambos equipos habían advertido de que la final se decidiría por detalles. Y así fue. A la magnífica pelea física de los dos equipos durante ciento veinte minutos se sumaron una tanda de penaltis que dieron la espalda a los de Simeone. El Real Madrid no es injusto vencedor y Zidane confirma todo el trabajo que lleva hecho y se gana un proyecto a su medida. 

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