Roland Garros pierde sin Rafa Nadal

Hay deportistas que nacen con una grandiosa (perdón por la expresión) flor en el culo. Futbolistas que no han tenido una exhibición acorde a la ovación que se llevan cuando salen de un terreno de juego. No diré nombres, para no ofender a nadie a 24 horas de una final de Champions, pero haberlos haylos. Y luego están los deportistas que salen ovacionados por méritos propios. Aquellos cuya ovación nunca es tan grande como su palmarés o, mejor aún, como los valores que representan. En definitiva, deportistas que, sin pedir nunca nada a nadie, dan muchísimo y luego cuando están mal reciben cascadas de apoyo. Es este segundo grupo está Rafa Nadal

El mallorquín ha confirmado este viernes que deja Roland Garros debido a unas molestias en la muñeca que llevaba arrastrando desde el Mutua Madrid Open y que con el paso de los días se han ido agravando. Pero, al igual que cuando Roselyn Bachelot acusó al tenista de haberse dopado, cuando el camino se tuerce para deportistas fuera de serie como él, como Andrés Iniesta o como Pau Gasol, los halagos llegan al por mayor. De hecho, la nadadora Mireia Belmonte en el día de ayer publicó una carta hacia el manacorí que, aunque algo desfasada por los acontecimientos, reflejaba muy bien el sentir de la mayoría: "Eres el mayor ejemplo de superación, implicación y compromiso. Gracias por ser la inspiración de todos los deportistas. Mucha suerte en el camino hacia tu décimo Roland Garros. Confía en el trabajo hecho y disfruta de la competición. #VamosRafa". 

Rafa Nadal, durante una conferencia de prensa/ Imagen: Europa Press

Pero los apoyos se actualizaron al conocerse la renuncia de Nadal a seguir en el torneo. Pau Gasol, íntimo amigo suyo, fue de los primeros en desearle una pronta recuperación. Los méritos se reconocen, claro está. Pero en este caso el halago se dirige a la forma de conseguir las cosas. En una conferencia, un conocido entrenador de primera división me dijo que lo que nos ha de diferenciar es cómo hacemos las cosas, porque, al fin y al cabo, mucha gente conseguirá los mismos resultados que tú. 

En mi primera etapa en Deportes Cope Mallorca, allá por julio de 2014, asistí al Trofeo Rafel Nadal. Un trofeo que disputaba el equipo de su ciudad, el Inter Manacor, y en el que jugaban varios conocidos suyos. Rafa, siempre tan cercano y tan familiar, no perdió ocasión para ayudar a hacer afición a este humilde equipo de Tercera División, por aquel entonces, si no recuerdo mal. Justo antes de que comenzara el encuentro, el tenista atendió a la prensa y tenía muy claras sus ideas para los años que le quedaban de carrera: "No voy a volver a pelear por el número uno. No volverá a ser un objetivo para mí. No voy a hacer nada que me pueda quitar meses o algún año de mi carrera por el número uno. Cuando soy número uno no me levanto cada mañana más feliz que cuando soy número dos. Lo que me hace feliz es ver que estoy sano".  Y con esas ideas ha actuado desde entonces. 

En esta ocasión, ha tenido que renunciar a seguir en Roland Garros, el torneo más especial para él, aunque lo niegue, para poder asegurarse jugar más este año o evitar una lesión mayor. A la gente le gusta llevarse alegrías en el deporte. Le gusta ver cómo un deportista que hace esfuerzos para alcanzar sus metas lo logra. Y, además, es un hobby sano que sirve para unir. No hay ningún deportista en el mundo que represente tan exageradamente estos valores. Si lo hubiese todavía estaría lejos del mallorquín. No es que tenga una gran campaña de márketing detrás, es que a Rafa se le quiere por dónde va por lo que ha conseguido y, sobretodo, por cómo lo ha hecho. 

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