Un espartano, portavoz y, de vez en cuando, lateral

Este domingo Álvaro Arbeloa disputará su último partido en el Santiago Bernabéu como jugador del Real Madrid. Bueno, quien dice disputar dice verlo desde el banquillo, porque en frente estará el Valencia y hay una Liga en juego. Pero será la última ocasión que el salmantino vea un partido en el coliseo blanco como jugador del primer equipo. Casi con toda seguridad, si el partido se pusiera muy de cara para los de Zidane el técnico de Marsella le dará minutos para que la afición le brinde la última ovación. Hablamos, sin duda, de un jugador, que comenzó siendo eso mismo (jugador) en el conjunto blanco pero que, poco a poco, se ha ido convirtiendo en espartano, un líder del vestuario y, sobretodo, portavoz del club blanco. 

Podemos hablar de un portavoz ejemplar. Un jugador que, con independencia de que guste más o menos en el campo, ha dado siempre la cara por su equipo, por sus compañeros. Y siempre de forma muy elegante. Eso delante de los micrófonos. Ese conocido, que sarcásticamente se le llegó a apodar, ha ganado los mismos mundiales que Piqué, quien en su día despreció por haber sido titular un partido de treinta y dos, y más Eurocopas que el de la Bonanova. Dos jugadores que nunca han sido, digamos, super amigos de la muerte. Meses atrás en una entrevista en El País, el lateral madridista reconoció que mucha gente me dice 'tienes que contestarle'. Y yo he meditado mucho. Tiendes a calentarte y responder a la primera, pero luego te das cuenta de que es mejor dejar enfriar la situación y no decir ciertas cosas. Yo podría explicar al mundo por qué no soy su amigo. Quizá él no quedaría en muy buen lugar, pero también es verdad que conozco a su familia, y el respeto que él no tiene a mi familia se lo tengo yo a la suya. Toda una lección de templanza y sentido común.

Arbeloa durante un encuentro de la temporada pasada en el Santiago Bernabéu / Imagen: Europa Press


Arbeloa llegó volvió al Real Madrid en el verano de 2009 tras endosarle un 4-0 con el Liverpool. Noche en la que, por cierto, los blancos ayudaron a que se pareciese al mismísimo Cafú. Sin hacer mucho ruido y habiendo costado apenas cinco millones se convirtió en el lateral titular de Pellegrini y, más adelante, de José Mourinho. No seré yo quien descubra los puntos fuertes y débiles del salmantino. Cuando el Madrid tenía que salir al ataque jugaba Marcelo, pero cuando se quería controlar el partido o buscar el equilibrio en defensa, entonces jugaba el canterano. En la época del técnico portugués se disputaron el mayor número de clásicos por temporada jamás visto. Hubo Madrid-Barça y Barça-Madrid en Liga, Copa, Champions y Supercopa. Atracón de partidos del siglo que derivó en varias tensiones entre ambos conjuntos hasta llegar al punto de meter dedos en el ojo, fingir lesiones y echar porquería encima del otro. 

Cuando el Real Madrid de Mourinho consiguió frenar a un Barça que venía de ganar seis competiciones y de endosarle seis en el Bernabéu (algo que jamás se le reconocerá lo suficiente al portugués) entraron los nervios en Can Barça. Y ahí fue cuando poco a poco se formaron dos bandos: uno partidario de dar besitos a Guardiola, al Barça y abogar por la falsa concordia y otro en el que se defendía primero al Madrid, segundo al Madrid y tercero al Madrid. Pues en ese estaban Mourinho, Arbeloa o Granero. Jamás se vería con buenos ojos que el lateral se convirtiese en el secretario del portugués. Pero ambos consiguieron convertirse en gurús de gran parte de la afición, fenómeno conocido, perdón, llamado Mourinhismo

En estas últimas temporadas el lateral ha tenido una presencia prácticamente testimonial, jugando menos de la mitad de los partidos de la temporada y convirtiéndose, eso sí, en el mejor portavoz que ha tenido el club desde Mourinho. Es un Guti, un Piqué. Un jugador que va más allá de lo estrictamente deportivo y es una voz autorizada en el vestuario. Sergio Ramos será quien recoja el guante tras la marcha de Casillas y ahora Arbeloa. Un jugador que se le recordará, como Raúl, más por su significado en el club que por su trascendencia en el juego. #GraciasArbeloa

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