Alemania se queda en los preliminares

Concluida la primera jornada en la mitad de los grupos de esta Eurocopa podemos llegar a una primera conclusión: nadie ha demostrado ser favorito. O no lo han querido demostrar. Ya sea porque a las teóricas favoritas les ha costado un mundo ganar, como Francia o Alemania, o porque ni siquiera han ganado, como en el caso de Inglaterra, que lleva nueve europeos seguidos sin comenzar ganando. Tremendo. Pero es que, además, las, en teoría, selecciones de segundo nivel en favoritismo son las que mejor imagen han dando. Croacia, que (toma puntería) está en el mismo grupo que España, ha sido quien mejor sensaciones ha dejado junto con la Gales de Gareth Bale hasta ahora. Ucrania, mientras le ha durado la gasolina, también ha exhibido un fútbol muy compacto y ha obligado a la selección alemana a exprimirse al máximo para ganarles. Y con estos últimos nos quedamos. 

La Alemania de Joachim Löw se ha estrenado en la Eurocopa con una imagen reflejo de sus jugadores. ¿Qué tienen en común Draxler, Özil o Götze? Que son jugadores muy jóvenes, pero sobretodo que aparecen y desaparecen del juego cuando les viene en gana. En el Bernabéu ya conocían esta historia con el besugo y por eso se marchó. Bueno, por eso y porque al padre no se le ocurrió otro día mejor para pedir un aumento de sueldo para su hijo que el día siguiente a la final de Copa perdida contra el Atlético. Pero anécdotas aparte, Alemania ha mostrado varias caras dentro de un mismo partido. Había una Alemania cuando aparecían los tres atacantes y otra cuando no estaban. No obstante, ha habido tres figuras que han estado permanentes en el juego y que han sido la columna vertebral de la Mannschaft: Neuer, Toni Kroos y Mustafi. Sobretodo este último. 

Se dice que los defensas buenos se diferencian de los malos en que los primeros corrigen errores del compañero, mientras que los segundos corrigen sus propios errores, si es que los corrigen. Pues el central valencianista ha estado colosal. No ha pasado absolutamente nadie que se batiera con él. No sólo, como buen defensa, ha evitado goles, sino que también los ha marcado. Uno en concreto. El que ha abierto la lata en el minuto veinte y ha permitido a los teutones jugar con mayor tranquilidad y con el marcador a favor.  El desconcierto que podía provocar el juego directo de los chicos de Fomenko lo ha resuelto él solito. Seguramente haya sido a partir del gol cuando Ucrania ha sido más peligrosa. Las ocasiones ucranias han llegado cuando han aparecido Yarmolenko, Stepanenko o Konoplyanka. O los tres. 

El seleccionador alemán, Joachim Löw, hace un gesto de aprobación/ Imagen: Die Mannschaft

Neuer, con dos paradones, y Jerome Boateng bajo palos salvaron las ocasiones más claras del país del este, que hasta el minuto 75 plantó cara y creó serios problemas a Alemania. Pero a partir de ese minuto pagaron el esfuerzo hecho durante el partido y se echaron para atrás. Los centroeuropeos, fieles al estilo imitado de la Selección Española, tuvieron la posesión y, ante la duda, tocaron en el centro del campo esperando que se abriera algún hueco en la retaguardia ucraniana. Los de Löw hicieron bueno lo que les dijo en su día Pepe Mel a los jugadores del West Bromwich Albion: "Tenéis que tratar al balón como si fuera vuestra mujer". A escasos minutos del final, el seleccionador alemán dio entrada a Schweinsteiger para agarrar un poco más el centro del campo y, de paso, para que disputara su cuarta Eurocopa. Pese a tener incidencia escasa en el juego, no le pudieron ir mejor las cosas. Aprovechó muy bien una contra iniciada por un corte de Jonas Hector para marcar el gol que sentenció el partido, tras un centro de Özil. Por lo tanto, Alemania no falla, como tampoco lo han hecho Francia, Gales o Croacia.

Llega el lunes. Día del debut de la Selección Española. Tras tanto ruido por la implicación de David De Gea, portero titular del Manchester y de La Roja, en el caso Torbe, toca demostrar que a nosotros sí que nos pueden dar por favoritos. Por nombre, por palmarés y por juego. Es una ocasión maravillosa para, como mínimo, igualar las sensaciones que ha dejado este domingo la selección de Croacia y, de esta forma, dar un golpe sobre la mesa y ahuyentar los fantasmas que aparecieron tras la derrota en el Coliseum frente a Georgia. Ganar significaría sumar los primeros tres puntos de la Eurocopa, o lo que es lo mismo, no comenzar pinchando como sucedió hace dos años. Sí, exactamente dos años. Aquel 13 de junio de 2014 comenzamos el Mundial de Brasil con un 1-5 frente a Holanda. Comenzar bien es la mejor forma de engancharse a una competición y tras los avisos de Francia, Inglaterra y Alemania es una gran ocasión para mandar un mensaje al resto de selecciones. Un mensaje desde Toulouse, con cariño.

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