Cuatro años viviendo del cuento

La selección española se contagió del espíritu perdedor de Pedro Sánchez y cayó en octavos de final contra Italia. Se fue a casa con toda la justicia del mundo. El repaso que le dieron los transalpinos a los nuestros comenzó por el banquillo. Y es que se dice que todo equipo es reflejo de su entrenador. Si bien la renovada selección italiana acudió al partido a imagen y semejanza de Antonio Conte, los nuestros exhibieron los mismos rasgos que Vicente Del Bosque. Pausados, desubicados y superados en todo momento por una selección que no pudo contar con titularísimos como Marchisio, Verratti o Candreva por lesión. Los italianos fueron buenos, mejor dicho, malos, muy malos, porque pudieron irse al descanso tres a cero. 

Con esta eliminación, España seguramente ponga fin a un ciclo. Si no es seguro, debería. Un ciclo que se abrió en los cuartos de final contra la propia Italia en la Eurocopa del 2008 y que se ha cerrado de la peor forma posible. En un partido en el que se ha entrado una hora tarde, sin intensidad, sin control, sin sensación de peligro y sin capacidad de reacción desde el banquillo. Un ciclo en el que una España muy atractiva y muy rebelde se llevó de una tacada dos Eurocopas y un Mundial. Pero lo cierto es que desde el año 2012, año en que se ganó la última Eurocopa, el número de derrotas ha ido incrementando y el juego ha dejado de enamorar para comenzarnos a aburrir. España ganó la Eurocopa de Austria y Suiza y consiguió su segundo corona europea consecutiva, algo años atrás inimaginable. Pero, no sabemos muy bien si por falta de ambición, falta de compromiso, falta de gestión desde el banquillo (esa es mi opción preferida) o pereza, desde el 2012 los nuestros se han ido apagando. Esa falta de intensidad o de incomodidad se ha visto en muchos partidos.

Es muy bonito darle las gracias a los jugadores por las Eurocopas y el Mundial. Mejor dicho, muy populista, pero oye, cada uno que se manifieste en Twitter como quiera. La realidad y, sobretodo las estadísticas, nos dice que Vicente Del Bosque ha lapidado una preciosa herencia de Luis Aragonés. No olvidemos que la primera piedra de la actual selección la puso el sabio de Hortaleza. El primer paso fue cortar de raíz con el pasado comunicándole a Raúl González que no volvería a la selección mientras él fuera el seleccionador. En el técnico madrileño se vio claramente la practicidad de adaptarse a las características de los jugadores en lugar de que sean los jugadores que se tengan que adaptar a lo que quiere el seleccionador. Luis Aragonés, un hombre curtido en el contragolpe, hizo de La Roja la mejor selección del mundo en resultados, pero sobretodo, en juego. De ahí su mérito. Todo ello cambiando a los Luis García, Joaquín, Reyes, Pablo o Pernía por Cesc, Cazorla o Xabi Alonso.

Nada más ganar la Eurocopa contra Alemania en 2008, Luis Aragonés se marchó y dejó su cargo a Vicente Del Bosque, que únicamente se ha encargado de alargar la racha dando continuidad a la base que dejó formada el madrileño. La columna vertebral que ganó aquella Eurocopa (Iniesta, Silva, Sergio Ramos y Cesc) ha jugado hasta el día de hoy. Es muy fácil recoger los frutos del árbol que ha sembrado otro y adornarlo con 68 debuts, de los cuales más de 50 no han tenido continuidad. 

Vicente Del Bosque, pensativo antes de un partido / Imagen: Libertad Digital

La era de Vicente Del Bosque tendría que haber concluido justo después del Mundial de 2014. Cuando España comenzó a dar síntomas de saciedad.  Eran seis años con el mismo seleccionador y se habían ganado tres de las últimas cuatro competiciones que se habían disputado. Se vio a una España pasiva y descolocada, a la par que confiada. Tanto como que se dejó remontar contra Holanda para caer humillados por 1-5 en nuestro estreno. En un intento de arreglar la situación, España corroboró su eliminación cinco días después con Chile por 2-0. Como diría Lola Flores, pena penita pena. Tras ese Mundial y con el estilo más que cuestionado, España perdió contra Francia, Alemania, Eslovaquia y Holanda. Si bien en el Mundial el juego nos había dejado malos síntomas, con estos resultados el declive parecía evidente.

Haciendo un fase de clasificación notable en cuanto a resultados, pero irregular en cuanto a juego, España se presentó en esta Eurocopa perdiendo contra Georgia. En ese partido se manifestó claramente uno de los principales factores del declive de España: la defensa. Esta España no es la misma defendiendo que la de hace cuatro años. La derrota contra Georgia, como todas, era muy buena si en el estreno se ganaba y se mejoraban las sensaciones. Se ganó, pero efecto duró sólo dos partidos. Dos partidos en los que ganamos a dos selecciones que ni siquiera se clasificaron para octavos. La que sí se clasificó fue Croacia, contra la que perdimos

Nos hemos despedido de la Eurocopa. Se ha demostrado que Del Bosque es un tipo muy cordial, muy correcto, pero que ha dejado al grupo autogestionarse. Y, sin meter mano, ha sido víctima de sus propios actos. ¿Por qué Sergio Ramos tiró el penalti contra Croacia si lo iba a tirar Iniesta? Muy fácil. Porque quizás no sea Del Bosque quién mande en el vestuario. Que se lo pregunten a Toni Grande, su ayudante, a ver qué contesta. España debe de comenzar a construir el futuro mañana mismo sin Vicente Del Bosque. Todo lo que sea prolongar esta bala desgastada, será tiempo perdido y será desaprovechar a una buena generación que viene detrás. 

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