España se da un baño turco

Que esta Eurocopa no ha podido comenzar con mejores sensaciones para los nuestros es un hecho. Y que a medida que han ido pasando los minutos nos hemos acercado a la perfección también. Con una exhibición de juego y goles como hacía tiempo que no se veía, España firmó su billete para los octavos de final ante una dubitativa y desconcertada Turquía. De una tacada, España terminó con la sequía goleadora, se convirtió en la primera selección en anotar tres goles en el torneo y dio un golpe sobre la mesa. Un golpe sobre la mesa y un aviso al resto de selecciones a través del cual presentaba la firme candidatura a esta Eurocopa. En estos dos partidos España ha exhibido fútbol y ocasiones (en el primero), solvencia, temperamento y actitud (en el segundo). Todo ello con una guarnición espectacular de juego. Todavía queda mucho camino, pero las sensaciones no pueden ser mejores y ello nos da licencia para soñar.

El partido se presentaba en medio de un contexto de batallas, ultras y desorden que habían advertido las horas previas al choque. Unos hacían ruido fuera de los estadios y otros, con un balón, dentro. Con la paciencia como lección aprendida del partido contra la República Checa, pero con la advertencia del partido que minutos antes había robado dos puntos a Croacia, los de Vicente Del Bosque no podían afrontar este segundo duelo si no era con la mayor de la concentración posible. En juego estaba un paso muy grande hacia los octavos de final. Eso sí, los jugadores debían de hacer frente a la euforia ellos mismos habían desatado cuatro días atrás. Los turcos se presentaron con un Arda Turan cabreado con la prensa de su país y con una zamarra celeste que recordaba a la selección uruguaya.

La selección comenzó el partido muy fluida en ataque y con ciertos despistes en defensa de Sergio Ramos que pudieron ocasionar algún contragolpe otomano. En ataque apenas hubo noticias de Andrés Iniesta y Silva, pero, por fortuna, no tuvo consecuencias en ataque. Avisamos primero por partida doble de Álvaro Morata y Gerard Piqué. Los de Fatih Terim salieron inicialmente replegados atrás, ordenados y esperando el error para salir a la contra. El líder sobre el terreno de juego fue Arda Turán.  los veinte minutos hicieron varios amagos de salir a la contra. Pero el peligro oriental se midió según la precisión de los pases tanto de Turan como de Calhanoglu. Cerca de la media hora de partido, Nolito recogió un balón desde la frontal del área y probó fortuna con un disparo que rozó el palo derecho del marco de Babacan

Los jugadores de España, celebrando uno de los tres tantos / Imagen: UEFA

En el minuto 34 llegaría la recompensa a lo visto hasta ahora. En la enésima jugada de transición entre centrocampistas y delanteros, a Nolito se le ocurrió centrar un balón desde el borde del área y Álvaro Morata se elevó para ejecutar un notable remate de cabeza a la escuadra turca. Nos poníamos por delante antes de lo previsto. O, al menos, antes que el otro día. Pero tres minutos después caería el segundo. Una jugada iniciada por Iniesta, en la que participaron Morata y Nolito, acabó con un error defensivo de Topal que aprovechó el andaluz para batir con una volea a Babacan. Turquía de cada vez estaba más perdida y España más cerca del orgasmo. Ya había llegado a él con el resultado y estaba cerca con el juego. 

La reanudación llevó el mismo guion que la primera mitad. Turquía no tuvo tiempo a reaccionar puesto que a los dos minutos Álvaro Morata, a pase de Jordi Alba, anotaría el tercero. A partir de ahí, La Roja quiso ir congelando y durmiendo el partido a través de la posesión, pero sin rechazar ninguna ocasión que se le pudiese presentar. Así, dos minutos después del tercero pudo llegar el cuarto, que estuvo en la cabeza de Morata. Pero el madrileño no orientó bien su remate de cabeza para firmar el hat-trick. Con el paso de los minutos, la escasa presión que habían ejercido hasta el momento los turcos fue cesando y la afición otomana la pagó con Turan, quien fue silbado cada vez que entró en contacto con el balón. 

La posesión ganó a las ocasiones entre olés de la afición española, que veía como los suyos se convertían en la primera selección en anotar más de dos goles en esta Eurocopa. Poco a poco el partido fue decayendo hasta que se llegó al final. Dos de dos, seis de seis y ningún gol en contra. La cita para poner la guinda a esta primera fase tiene fecha y hora. El martes a las 21:00 contra Croacia, que no podrá contar por lesión con Luka Modric. Y lo mejor de todo es que el empate sería suficiente para ser primeros de grupo. 

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