Victoria muy gallita

Y se descorchó la Eurocopa de Francia. Como quien no quiere la cosa, tras tantas semanas de previas, análisis de selecciones, de la seguridad, de simulacros, de pronósticos y de chismorreos, David Guetta hizo el paripé por el que se le pagó y comenzó a rodar el balón en Saint-Denis. Francia y Rumanía. Rumanía y Francia eran los encargados de destapar la decimoquinta Eurocopa de selecciones. Sólo el golazo de Dimitri Payet a dos minutos del final evitó que Francia sumara la primera decepción del torneo. Un gol que reventó la escuadra de Tatarusanu y que sirvió para dar una alegría tan espontánea como inmerecida a los de Didier Deschamps. No es que, por méritos mostrados, Rumanía no mereciese perder, es que Francia no mereció ganar. 

Francia se asemejaba a un tronista de Mujeres, hombres y viceversa: mucho físico, pero sin cerebro. Rumanía, por su parte, salió con la intensidad propia de una botella de gaseosa recién agitada. Presión muy alta y muy buena colocación que provocaron que los anfitriones no se sintieran nada cómodos en ninguno de los 94 minutos que duró el encuentro. Florín Andone, tras liderar a su equipo en el último partido que había disputado contra el Mallorca, debutaba en una competición de élite. El mérito y la progresión de este chaval es increíble. Hace apenas dos años estaba jugando en Segunda División B con el Atlético Baleares y ahora está jugando contra los mejores jugadores del mundo. Pese a que ninguna individualidad rumana tuvo especial peso, el conjunto consiguió poner palos en las ruedas del juego francés, que aburrió más que agradó. 


Payet, autor del gol de la victoria, saluda a Deschamps, tras ser sustituido / Imagen: UEFA

Los locales se presentaban ante su afición sin dos piezas fundamentales como Mathieu Valbuena o Karim Benzema. El orgullo y el exacerbado chovinismo de los gallos han llevado a que, aparte de hablar del madridista como si fuera un sicario o un asesino en serie, en las encuestas se pueda ver el rechazo de cerca de un 80% de los aficionados a que vaya convocado con les Bleus. Y la verdad es que el equipo de Deschamps echó mucho en falta al delantero madridista para que el juego fuese más fluido. En el centro del campo se juntaron Pogba, que fue de lo más potable en ataque, Kanté, enorme partido, y Matuidi, además de las constantes intromisiones de Payet. Ello provocó que el juego de los franceses se colapsara y que se recuperaran muchos balones, pero ningún jugador tuviese el suficiente criterio para elegir el pase que provocara la fluidez necesaria. Como decía, lo más parecido a este rol, Pogba. 

Se produjo una concentración en el centro del campo francés propia de una botella de Fairy. Pero el seleccionador galo decidió revertir la situación y arriesgar. En la segunda mitad fue al ataque y sacó a Kingsley Coman y Martial. Las ocasiones se produjeron en ambas porterías. Ambas selecciones pudieron marcar y ganar. Los franceses se pusieron por delante en el marcador gracias a un remate de Giroud, que no debió subir al marcador por falta en el salto sobre el portero rumano. Giroud no es Benzema. Se vio con balón y sin balón. Rumanía logró empatar ocho minutos después tras transformar un penalti cometido sobre Stancu, autor del tanto del empate. Cuando los nervios se apoderaron de los locales, a quienes se notó la presión de jugar de anfitrión, optaron por el juego más directo. Normal, con tanto recuperador en el centro del campo y tan poco pasador no se pueden obrar milagros. 

Pero cuando el partido estaba a punto de morir y Rumanía sumar un más que merecido punto, Payet se sacó un disparo seco desde la fronta del área que destrozó por completo la escuadra de Tatarusanu. Los amarillos veían como se quedaban con la miel en los labios y los chicos de Deschamps, junto con los 60.000 franceses de las gradas que entonaron de forma espectacular la Marsellesa, conseguían la primera victoria del anfitrión. Una victoria tan necesaria como dudosa, tan importante para empezar como desmesurada. Pero a fin de cuentas victoria, que es lo que importa para llegar a octavos. Llegados aquí debemos reflexionar, ¿de veras Francia es una de las favoritas? ¿A qué? ¿favorita a ser la primera favorita en caer? Los torneos cortos pueden ser muy engañosos, porque al final puede que no gane el mejor, como sucede en una Liga, sino el que afronta mejor las circunstancias que se le presentan. 

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