El año 'ZZ'

Hace 202 días el Real Madrid destituyó a Rafa Benítez en todo un reconocimiento de error por parte de Florentino Pérez. Un error de bulto, primero, por haber dejado la elección del entrenador al criterio de otra persona y no el suyo, que es el presidente. Segundo, porque el destituirle tan tarde (jornada 18ª) supuso que su sustituto partiese con cinco puntos de desventaja con respecto del FC Barcelona de Luis Enrique. Y tercero, porque aquel equipo no sólo estaba mal entrenado, sino que no tenía alma, carácter ni garra. En una decisión, ahí sí, del máximo mandatario blanco Zinedine Zidane se hizo cargo del equipo. En principio, se pretendía que fuera sólo hasta final de temporada, pero la reconstrucción anímica que el francés consiguió en el vestuario blanco, ayudada por sus números en Liga (17 victorias, 2 empates y 1 derrota) obligaron a que en la casa blanca le hicieran contrato hasta 2018

A mí me resultaba muy atractiva la llegada de Zidane. Un entrenador que había sido futbolista del club, que conocía a las mil maravillas cómo funcionaba el club, que procedía del filial (lo que ayudaba a subir a futuribles jugadores al primer equipo) y que tenía a toda la afición ganada. Además, todo el glamour que se había perdido con Ancelotti y Rafa Benítez se recuperó de una tacada. Solamente la irregular temporada que el Real Madrid Castilla había hecho, quedándose a las puertas del ascenso, fue lo que tiró para atrás a algún aficionado. Pero muy aislado. Muchos considerábamos que Zidane acabaría siendo entrenador del Real Madrid tarde o temprano. Pero considerábamos que no era justo que le dieran un proyecto ya comenzado. Era injusto que las chapuzas de Rafa Benítez, como el fichaje de Kovacic, o los cinco puntos de desventaja se los tuviera que comer el francés. Pero los digirió bien y acabó levantando la Undécima, desde entonces apodada UndéZZima, y apretando al Barça hasta la última jornada de Liga. 

Mientras el ex técnico madridista se dedicaba a rajar todo y cuanto podía del Real Madrid y de Florentino, Zidane, callado y siempre con una sonrisa, devolvió la unión, el buen ambiente, la motivación y el hambre que se había perdido. Desde el Santiago Bernabéu acordaron que pasara lo que pasara con la Champions, si se peleaba la Liga Zidane seguiría como técnico la próxima temporada. Y no sólo se peleó la Liga, sino que esa remontaba anímica y esa pretemporada improvisada que la absurda eliminación de Copa permitió llevó al Real Madrid a ganar la segunda Copa de Europa en tres años. 

Zidane, durante una sesión de pretemporada en Montreal /Imagen: Real Madrid

Si a Zidane se le tenía que dar el banquillo del Real Madrid en enero, tras la segunda vuelta que hizo el equipo el club le ha recompensado como merece. Para comenzar, ha gozado de un privilegio que ningún entrenador ha tenido desde la época de Mourinho: elegir él y exclusivamente él los jugadores que van a venir y que van a salir, así como el rol que van a desempeñar los jugadores del filial de Santiago Hernán Solari. Esta próxima temporada, el proyecto de Florentino Pérez girará en torno a Zidane. Es el francés sobre quien se va a construir el equipo, a su imagen y semejanza, como él quiera y para qué lo quiera. La maravillosa segunda vuelta, con retales del Madrid contragolpeador de Mourinho, autorizan a Zidane para que el equipo juegue como él quiera. Con los once debajo del larguero, con los once de defensas o todos atacando. 

Esta próxima temporada 2016/2017 es cuando realmente se deberá de valorar el trabajo de Zidane. Hasta ahora ha servido la excusa de la sombra de Rafa Benítez para justificar todos los males que se le han visto al Real Madrid en la última temporada. Pero es ahora cuando valoraremos el trabajo de Zizou. Valoraremos cómo trabaja con la cantera, cómo trabaja con el equipo desde el kilómetro cero, que es la pretemporada y cómo gestiona la planificación de la plantilla. Este es el año de Zinedine Zidane. Quizás sea la primera piedra de una etapa o quizás en un año ya no esté. No obstante, por el momento el francés ha conseguido inculcar los tres pilares fundamentales de cualquier equipo ganador: unión, fútbol y carácter. ¿Bastará con eso? En un ratito lo sabremos. ¿Nos tomamos algo mientras?

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