Supercarvajal, SR93 y Supercampeón

Estuvo a escasos segundos de tener que volver a recurrir al recurso de los penaltis para iniciar el curso tal cual lo había acabado: siendo campeón de Europa. Contra todo pronóstico, Marco Asensio comenzó el partido de titular y devolvió la confianza que Zidane había depositado en él. El Sevilla de Sampaoli demostró haber cuajado muy bien en tan poco tiempo de trabajo. Estuvo a un minuto de arrebatarle la Supercopa de Europa al Real Madrid. Pero volvió a aparecer el que siempre aparece en las finales contemporáneas del conjunto blanco: Sergio Ramos. Si bien en Lisboa ya apareció en el minuto 93 y en Milán al cuarto de hora, en Noruega apareció en el último suspiro para hundir anímicamente a un gran Sevilla. 

La primera alineación de Zinedine Zidane estuvo copada por hasta siete jugadores españoles y cinco jugadores que habían pasado por las filas del Real Madrid Castilla. Hacía tiempo que no se veía una alineación tan mirla. Sorprendió la suplencia de James, a quien este partido se planteaba como una oportunidad, de Modric o de Benzema, por mucho que saliese de una lesión. Era el primer partido del proyecto de Zidane. Un proyecto que meses atrás había tenido un precioso prólogo a modo de Champions.

Jorge Sampaoli, por su parte, se estrenaba en Europa en partido oficial y quiso mostrar desde el primer minuto en que tuvo ocasión cuál era su intención: cuidar el balón. Además, cuidar el balón de una forma muy atractiva. Renegó de la defensa para jugar con un 1-3-4-3 optando en todo momento por jugar al ataque y ser el protagonista del juego. Pero fueron los blancos quienes crearon peligro primero. A los siete minutos el Real Madrid exhibió estrategia para tener la primera ocasión del partido. Un centro de Marco Asensio fue rematado por Sergio Ramos y sólo Mariano Ferreira evitó que los blancos se adelantaran.  A los veinte minutos, Marco Asensio decidió que era el momento de ponerse por delante y soltó un latigazo desde fuera del área que se coló por la escuadra de Sergio Rico. Ya lo decía Joaquín Caparrós en Antena 3, "parecía que había disparado con la mano, como un disparo de balonmano".

A cinco minutos del final, Franco el mudo Vázquez conseguiría el gol de la igualada. El italiano se aprovechó de la poca contundencia de la defensa madridista para hacer un gran control y colocar un disparo pegado al palo derecho de la portería de Kiko Casilla. El guardameta se tiró un segundo tarde puesto que Kovacic le tapó y lo pagó caro. 

A los cincuenta minutos, el técnico argentino tuvo que hacer el primer cambio de forma forzada debido a una lesión. La temprana fecha en la que se disputaba esta Supercopa, apenas un mes después de comenzar la pretemporada, pasó factura a Daniel Carriço, que se marchó dejando su puesto a Adil Rami. El Real Madrid creaba peligro a partir de las botas de Marco Asensio, Isco y Lucas Vázquez, que cuando se juntaban eran un verdadero quebradero de cabeza para la zaga de Nervión. Cuando no tuvo el balón, optó por esperar en su campo el error sevillista para salir a la contra. Pero los blancos poco a poco se fueron metiendo atrás de forma inconsciente. Zidane intentó remediarlo tomando dos medidas: decidió dar entrada a Benzema para intentar volver a presionar arriba y metió a Luka Modric para recuperar el control del centro del campo. Un centro del campo al que el Sevilla le había dado el sorpasso.

Carvajal anota el tercer tanto madridista / @LigaDeCampeones

A veinte minutos del final, Sergio Ramos cometió un penalti tan absurdo como riguroso sobre Vitolo. Los sevillistas se habían colocado mejor sobre el terreno de juego en los últimos minutos y supieron aprovechar el agotamiento blanco. Konoplyanka no falló desde los once metros y puso por delante a los andaluces. Ante este nuevo escenario, Zidane optó por agotar los cambios y dio entrada a un James Rodríguez que sorprendentemente había comenzado el partido sentadito al lado de Bettoni

Pero llegó el minuto 93 y se produjo un déjà vu. Un déjà vu que nos llevaba a Lisboa y al año 2014. Y apareció quien tenía que aparecer en el minuto 93: Sergio Ramos. No podía aparecer otro. El camero, con el corazón partío, que diría Alejandro Sanz, remató un centro lateral en el que estuvo vendido el portero sevillista para forzar la prórroga. Otra vez Sergio Ramos. El tiempo extra no pudo comenzar mejor para los blancos. A los dos minutos, Kolodziejczak clavó los tacos al tobillo de Lucas Vázquez, acción que le costó la segunda amarilla al sevillista. Sergio Ramos se vino arriba y en el minuto 98 remató un centro con un gran giro de cuello, pero el linier entendió que hubo falta en ataque del central. El Sevilla, con uno menos, se limitó a esperar atrás replegado e intentar cazar algún contragolpe fruto de un error blanco. En el Real Madrid, James Rodríguez en dos ocasiones, y Lucas Vázquez, pudieron marcar el tanto de la victoria, pero se toparon con un extraordinario Sergio Rico. 

Pero cuando se contaban los segundos para que el Madrid se reencontrara con los penaltis, Dani Carvajal cogió el balón en tres cuartos de cancha. Comenzó a esquivar rivales hasta que se encontró en el área y un último regate le sirvió para colocarse el balón en la posición ideal para dirigir el balón a la escuadra con el empeine. Un gol que vale un título. Un título que es la mejor carta de presentación de este primer proyecto de Zinedine Zidane. Pese a que todavía quedan muchos mecanismos por encajar y varios aspectos físicos por mejorar, nunca viene mal comenzar ganando un título. Para esto juega el Real Madrid. 

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