El Madrid golea al ralentí

Victoria más cómoda de lo esperado para el Real Madrid antes de estrenarse en Champions. Y eso que no era fácil. No era fácil porque todos los partidos después de los parones de selecciones siempre son complicados. Para los grandes también. La experiencia nos lo demuestra. Pero en esta ocasión, los de Zidane, sin grandes alardes en su juego, consiguieron una victoria que se fundamentó en el control, la efectividad y la intensidad. Tres baluartes mínimos para competir bien. Osasuna sabía que tenía muy poco que perder (sólo 3 puntos que seguramente sólo cuatro optimistas podían esperar) y mucho que ganar en el Bernabéu y por eso salió con un planteamiento valiente y con un ataque descarado. Pero la lentitud defensiva le costaron tres de los cinco goles que llegaron de jugada. 

Con el estreno en Champions League del próximo miércoles contra el Sporting de Portugal en cabeza, Zidane optó por dar descanso a varios de los titularísimos. Jugadores como Carvajal o Benzema comenzaron el partido desde el banquillo y otros, como Casemiro, Marcelo, James e Isco, directamente no fueron convocados. El francés quería asegurar un once competitivo pero, a la vez, dar descanso a jugadores clave. Algunos lo interpretaron como una rotación excesiva, otros como un acto más de valentía del técnico. No obstante, los focos de la cita estaban puestos sobre Cristiano Ronaldo. El portugués se estrenaba en esta Liga tras caer lesionado en la final de la Eurocopa

Y se estrenó de acuerdo a su esencia: marcando. Tan solo pasaron cinco minutos desde que el árbitro pitó el inicio del encuentro cuando un buen pase entre líneas de Danilo que  aprovechó Bale (en dudoso fuera de juego) y el galés cedió al luso para que batiese a Nauzet. Los locales asestaban el primer golpe a un Osasuna que había salido sin ningún complejo y dispuesto a batallar. Enrique Martín prefirió desgastar la velocidad de Kenan Kodro, De las Cuevas y Riviere en ataque antes que en defensa y eso para cualquier espectador siempre es de agradecer. Los navarros aprovecharon cualquier desajuste defensivo o cualquier error en la transición defensa-medio madridista para aproximarse al área. Sin embargo, serían los blancos quienes tendrían las ocasiones claras. A los 21 minutos, en el remate de un saque de esquina Sergio Ramos se quedó a escasos centímetros de poner el segundo tanto. 


Sergio Ramos celebra su gol seguido de Modric, Danilo y Morata / Imagen: La Liga

Pero a cinco minutos del final la balanza se decantaría un poco más para los blancos. Todo comenzó con un potente remate de cabeza de Unai García que se estrelló con el larguero. Era el primer aviso serio de Osasuna que había hecho una meritoria primera parte, con un. Mismo ritmo intencional en busca de la portería blanca. Pero Kiko Casilla apenas tuvo trabajo. Por no decir que trabajó más el de las pipas. Y se pasó del susto rojillo al contragolpe y segundo tanto madridista. En esta ocasión, con la firma de Danilo, tras un rechace. El Madrid parecía adecuar el ritmo del partido y del juego según la necesidad. Si Osasuna atacaba pero no hacía daño jugaban con una marcha y si corría peligro el resultado subía una marcha y marcaba. Había una sensación de control de la situación. Para rematar esta sensaciones, Sergio Ramos no avisaría dos veces y anotó el tercer tanto del partido en la última jugada de la primera parte. 

Que Osasuna no quería cambiar su propuesta inicial se vio en el inicio de la segunda parte, cuando sacó hasta tres córners en dos minutos. Seguía con un mismo discurso valiente sobre el césped pero muy arriesgado cada vez que perdía un balón. El Madrid era demasiado rápido para ganarle una carrera a cualquiera de los miembros de la BMC (Bale, Morata, Cristiano, en esta ocasión). En los primeros diez minutos el Madrid pasó por una fase de turbulencias en ataque, turbulencias que acabarían con un córner. En ese saque de esquina Pepe anotaba el cuarto tanto de la tarde tras un error monumental de Nauzet Pérez. Un remate al muñeco, con previo bote del balón, en el que el portero rojillo metió los puños blandos y encajó el cuarto de la tarde.

Ese gol supuso el K.O. definitivo de los de Enrique Martín. Los navarros dimitieron en defensa y apenas mostraron chispazos en ataque. Uno de ellos acabó en gol. Un magnífico centro visitante acabó en la cabeza del recién entrado Oriol Riera para maquillar un poco el marcador. Minutos antes, Modric había anotado el gol de la manita con un magnífico disparo desde la frontal y Marco Asensio había ingresado en el verde. A veinte minutos del final Sergio Ramos cometió un absurdo penalti, pero Casilla se encargó de detener el dispararo de Roberto Torres. Pese al error, Osasuna no daría su brazo a torcer y en el 78 marcaría un golazo de cabeza gracias a un giro espectacular de cuello de Unai García. ¿Qué hubiera pasado si no hubieran fallado el penalti minutos antes? El gol sirvió de estímulo para atacar durante los últimos compases del partido. 

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