Tebas, no te vas

Muy sorprendentemente (para algunos), el presidente de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas, anunció el miércoles por la tarde vía Twitter su dimisión. En concreto, a las 15:54. Pero las festividades por el anuncio apenas tardaron en dispersarse. A los dos minutos, es decir, a las 15:56 anunciaba que su dimisión era debido al inicio de un nuevo proceso electoral en el seno de la Patronal. El entorno del máximo mandatario de nuestra Liga había dejado caer esta posibilidad semanas atrás y 140 caracteres bastaron para confirmarlo. Lo dicho. Habrá elecciones en la LFP y se presentará Tebas. 

Llegados a este punto he de reconocer que Javier Tebas, sin ser el mejor presidente del mundo, no me parece un mal gestor [os doy cinco minutos para que me digáis de todo]. Una vez desahogados, sigo. Javier Tebas se convirtió en presidente de la LFP de forma provisional en el año 2013, sustituyendo a José Luis Astiazarán, que llevaba desde 2005 en el cargo. Por aquel entonces, él era el vicepresidente segundo del organismo, aunque lo compaginaba con la profesión de abogado. Precisamente esa vena de abogado le ha caracterizado durante esos tres años y le ha hecho impopular para el aficionado. Pero esa mala fama ya le venía de antes puesto que había sido una de las voces que había propuesto y autorizado que se cobrara un canon económico a las radios para retransmitir los partidos. 

Ese carácter de jurista, de leyes, de normas, de control y de rectitud ha sido lo que ha hecho de Tebas un tipo duro, pero también lo que ha hecho de su gestión una de las más eficaces y con mayores avances de los últimos tiempos. No nos engañemos. Mola mucho atizar a Tebas. Es el personaje con quien mola desahogarse. Frustrar todos los males de mi equipo. Incluso la mayoría de estadios le dedican una canción. Pero de este primer mandato lo que (casi) nadie le habrá agradecido es que haya establecido un nuevo reparto de los derechos audiovisuales. Nadie le habrá agradecido que haya perseguido los partidos sospechosos de amaño. Nadie le habrá agradecido la incursión de un límite salarial a los clubes, medida que para los equipos es una faena (por no decir una putada), pero que consigue que no se endeuden con el ritmo de antes. Mejor dicho, consigue que haya bajado la deuda del fútbol español. Según el último Informe Económico del Fútbol Profesional, avalado por Expansión, la deuda neta ha bajado en más de 80 millones y la deuda del fútbol español con Hacienda ha bajado un 55, 2%. Casi .

Javier Tebas, sonriente durante un acto / Imagen: Europa Press

El temperamento de picapleitos también le ha relucido en las últimas semanas, cuando entregó a todos los jugadores una guía donde se regulaban sus obligaciones y derechos durante las retransmisiones de los partidos. Como buen abogado, y tras ver como Movistar desembolsaba más de dos mil millones para adquirir los derechos de la Liga para las próximas temporadas, quería tenerlo todo atado y bien regulado. Quería tenerlo todo regulado para tener al cliente contento, que es quien manda y quien hace posible el nuevo reparto. Sin embargo, si algo critico a Javier Tebas es la poca mano derecha que ha tenido a la hora de aplicar todas sus medidas. A mi juicio, las decisiones que ha tomado han sido las correctas y acertadas, pero ha fallado en su aplicación. Ahí ha vuelto a salir a relucir su carácter de abogado. El imperio de la ley y tal. Esta es otra de las razones por las que se le mira como si fuera Shrek

Estas tres medidas han sido los pilares de estos tres primeros años de gestión. Pese a que deja algunas cuestiones todavía candentes, nunca está de más agradecer a quienes hacen algo que hace tiempo que se debería de haber hecho y que llevaba pidiéndose. ¿Hace seis años pedíamos un reparto de derechos económicos equitativo y ahora que Tebas lo ha llevado adelante le seguimos criticando?. Que se le critique por otras cosas y, si no es mucho pedir a los tuiteros, que sea crítica constructiva, please. Insisto, todavía quedan cuestiones candentes por resolver. El aforo de los estadios, el precio de las entradas, la mediación en los horarios de los partidos... En el caso de que vuelva a salir elegido, algo muy probable puesto que cuenta con el apoyo de la mayoría de los clubes de la LFP, se le debe medir con el mayor rasero objetivo posible y teniendo en cuenta sus medidas en esta legislatura. Pero todavía estamos en el inicio del proceso electoral. Quedan muchos días de incertidumbre sobre si se presentará alguien más. Por el momento, tengo clara una cosa: Tebas, no te vas. 

El proceso electoral


El proceso electoral que este pasado miércoles se inició con la dimisión de Javier Tebas consta de varias fases que llevarán al nombramiento del nuevo presidente de la LFP. Cuando estamos de camino hacia unas elecciones, en primer lugar se forma una Comisión Electoral, que va a estar compuesta por los dos clubes más antiguos de Primera División y el más moderno, así como el club más antiguo y más moderno de Segunda. Esta Comisión tiene un plazo máximo de 45 días para convocar elecciones. A partir de ahí se va a establecer un calendario electoral en el que se fijará una fecha tope para la presentación de las distintas candidaturas. Una vez se cierre el plazo para presentar las candidaturas, la Comisión Electoral, que, como se puede observar, tiene un papel fundamental, comprobará que cada candidatura cumple con los requisitos necesarios para presentarse. 

Esquema del proceso electoral de la Liga de Fútbol Profesional / Infografía: José Sellés

Si sólo se hubiera presentado una candidatura, que, a día de hoy, es lo que sucede (la del propio Tebas), el proceso se acabaría y se nombraría presidente a la única candidatura presentada. ¿Para qué alargarlo más si no hay otra elección? Pero en el caso de que hubiese más candidaturas y alguna de ellas no recibiese el visto bueno de la Comisión, tendría tres días para recurrir dicha decisión presentando los fundamentos jurídicos que considerase. El mismo órgano resolvería al cabo de tres días de forma definitiva. Finalmente, se convocará una Asamblea Extraordinaria en la que será elegido presidente quien obtenga 32 votos en la primera vuelta o el 35% de los votos de los clubes asistentes en la 2ª vuelta

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