El Lugo le hace un roto al Mallorca

En una categoría tan igualada, en la que juegues contra el líder o contra el colista tendrás opciones de ganar o perder hasta el último minuto, competir sin gol es partir en desventaja [Introduzco la crónica con esta frase para no decir una semana más eso de que el Mallorca no tiene gol]. El Mallorca regresó de Lugo con todas sus bases rotas, más por mérito local que por demérito visitante, pero con cero puntos al fin y al cabo. Si bien, noventa minutos atrás era un candado defensivo, encajó tres goles. Si bien hasta ahora había controlado bien los partidos, perdió el timón enseguida que Pita, Seoane y Pedraza se pusieron el mono de trabajo. Es cierto que el Ángel Carro es uno de los campos más complicados de la categoría, por no decir el que más esta temporada, pero en el ambiente se respiraba algo de esperanza de rascar un punto. Un partido que en el aspecto positivo, el Mallorca ha roto su sequía goleadora y Adrián Dalmau ha pedido más minutos con una buena actuación

Fernando Vázquez tocó lo justo el esquema que tan bien había funcionado en las últimas semanas en cuanto a juego. Pero las lesiones obligaron al técnico de Castrofeito a dar entrada al guardameta Jesús Cabrero y al canterano Damià por Santamaría y Juan Rodríguez. Era una lástima no poder contar con los tres 'Juanes' en un partido como éste, en el que se vestía la camisa negra por primera vez esta temporada. Ambos equipos se conocían a la perfección y sabían cuál sería el guion del partido. Nada más lejos de la realidad. Era una cuestión causa-efecto. Los gallegos al estar comandados por dos jugones como Pita y Seoane en el centro del campo sólo podían jugar de una forma: tener el balón y hacer daño con él. 

Pero el Mallorca no salió peor que los gallegos. A los cuatro minutos, un saque de esquina ejecutado por Culio lo aprovechó Brandon para empujar el balón en la línea de gol y adelantar a los insulares. Un grave error de la defensa local lo aprovechó el delantero mallorquín, que un partido más sentó a Óscar Díaz, para estrenarse en Liga. Pero a los catorce minutos, los locales conseguirían igualar en encuentro. Un balón muerto en el balcón del área lo aprovechó Carlos Pita para empatar el partido con un disparo raso al palo derecho. Un magnífico disparo que no tuvo oposición ninguna de la defensa bermellona. Desbarajuste importante que costaba un gol. A partir de ahí, el encuentro se convirtió en toda una batalla táctica de los dos equipos por hacerse con el centro del campo. Cuando los mallorquinistas atacaron por las bandas hicieron daño, todo lo contrario que el Lugo, que hicieron de los balones a la espalda de los centrales su principal arma.

Antonio Raíllo, atendido por Lago Júnior en un momento del encuentro / Imagen: La Liga

Sin embargo, a los veinticuatro minutos volverían los viejos fantasmas del pasado para los bermellones. Los fantasmas del Mallorca de José Luis Oltra concretamente. Culio ejecutó un saque de esquina y el despeje lucense acabó convirtiéndose en una carrera de Alfonso Pedraza, que sin ningún defensa que cerrara y solo ante Cabrero cedió a Joselu para que el andaluz marcara el segundo gol. Eran de esos goles que todo entrenador dice que no te pueden meter y que seguramente suponían demasiado castigo a lo visto. Pero, como dice el propio entrenador mallorquinista, el fútbol es ataque y defensa. Y durante la primera parte la defensa sufrió mucho. Un partido más, el Mallorca no era inferior al rival y se veía por debajo en el marcador. La primera parte concluyó con  una buena ocasión para Brandon. Pudo anotar el empate tras un saque de falta, pero le faltó velocidad y le sobró decisión. Tapó muy bien su disparo José Juan, un guardameta que a sus 37 años y haciendo la mitad de ruido que el resto de porteros de la categoría lleva años dando al Lugo la mitad de sus puntos. 

Tras el descanso apenas se vieron cambios. La escasa pegada del Mallorca se tradujo en que el Lugo adoptó una posición comodona, en la que cedió el balón a los visitantes y apenas sufrió. Los bermellones (hoy de negro) salieron con el empuje y con la garra propia de quien va por debajo del marcador, pero daba la sensación de que pasados los tres cuartos de campo todo ese orden y juego generado se disolvía en impotencia de cara a puerta. Un día más. La desesperante falta de gol llevó a Fernando Vázquez a meter a los veinte minutos a Adrián Dalmau en detrimento de un sacrificado Damià Sabater. Pero la mala suerte volvería a presenciarse en contra del Mallorca a los 25 minutos, momento en el que Raíllo tuvo que abandonar el terreno de juego. Ion Ansotegi fue el encargado de relevarle en el centro de la zaga. Ese cambio dejaba a Vázquez con un sólo cambio de margen para intentar mejorar el resultado. La apuesta fue Pol Roigé

A un cuarto de hora del final, los lucenses sentenciaron el encuentro con un segundo tanto de Joselu. El Mallorca flaqueó en las dos áreas y lo pagó caro. Aun así, los visitantes no habían dicho su última palabra. Un error defensivo de los gallegos no lo supieron aprovechar los mallorquinistas para, tras una magnífica galopada de Dalmau, anotar el segundo. Esa jugada, en la que el mallorquín cede a Pol y éste golpea en un defensa que tiene a un metro, era un resumen gráfico muy válido de lo torpe o inocente que está siendo el Mallorca en ataque en este inicio de campaña. Lago Júnior también pudo marcar en el último minuto del tiempo reglamentario, pero José Juan sacó muy bien la pierna para desviar el disparo del africano. 


Mis notas

Cabrero: 6. Pese a que tuvo dos buenas paradas encajó tres goles. 
Company: 4. El peor de los cuatro de atrás. Perdió balones fáciles por no querer dar el pase fácil. 
Héctor Yuste: 6. Sufrió junto con Raíllo los constantes pases a la espalda. Aun así, estuvo ordenado. 
Raíllo: 5. Si no jugó con molestias lo pareció. Su peor partido como mallorquinista.
Campabadal: 6. Fue el mejor de los de atrás mientras al Mallorca le duró el orden defensivo.
Juan Rodríguez: 6. Intermitente. Cuando afinó el equipo notó su presencia. 
Culio: 5. Lleva la garra en los genes, pero fue su partido más flojo. Dio pocos pases en profundidad. 
Damià Sabater: 6. Tenía la difícil tarea de hacer olvidar a un titularísimo como Juan Rodríguez. Estuvo dinámico, pero poco profundo.
Moutinho: 4. Desaparecido. Participó en alguna jugada esporádica, pero poco más.
Lago Júnior: 7. El mejor, de lejos. Estando cojo y sin estarlo buscó el desborde y la portería contraria. Pudo marcar en el 89.
Brandon: 7. Carácter de extremo, pero mala adaptación al '9'. Aún así, generó muchos córners.
Adrián Dalmau: 6. Pide minutos cada vez que juega. 
Ansotegi: 5. Apenas pudo exhibirse. Con el marcador en contra y en diez minutos, estuvo bien, que no es poco.
Pol Roigé: 5. Incapaz de penetrar en la telaraña lucense. 

Fernando Vázquez: 6. Metió el mejor once posible y en los cambios no pudo hacer más para ganar. Pero sin gol no hay paraíso.

No hay comentarios

Leave a Reply

Con la tecnología de Blogger.