Fernando Vázquez, el menos culpable. (Contra la crítica fácil)

Por si todavía alguien no lo sabía, el Mallorca no tiene pegada. Parafraseando al gran Matías Prats, se puede decir más alto pero no más claro. Han pasado ya cuarenta días de competición y sobre el terreno de juego se está viendo al Mallorca más creativo del último lustro, pero también al más estéril. Todos los males que después de cada partido los aficionados le han encontrado al equipo se resumen en lo fundamental del fútbol: el gol. No hay gol. Lo busquemos por donde lo busquemos hasta ahora sólo dos jugadores (que en estas circunstancias los elevaré a la categoría de héroes) han conseguido meterla (la pelota). Está muy bien opinar, debatir, redebatir, contradecir y puntualizar. Con este artículo pretendo defender lo que pienso callándole la boca a todo aquel que le quiere buscar más males al Mallorca de los que tiene. Y de estos hay muchos. De los que se quejan y se quedan en lo superfluo. En la queja fácil y en la crítica destructiva. Lo haré con datos. Insisto, EL ÚNICO mal de este Mallorca en comparación con el resto de equipos es la falta de gol. Para abrir boca os diré, por ejemplo, que el Lugo venció llegando menos veces al área y tirando menos a puerta.

Partimos desde atrás. Si alguna ventaja ha de tener que siga el mismo entrenador que cumplió el objetivo que se le puso la temporada pasada es que conoce la plantilla y los fichajes. A Fernando Vázquez se le pidió la permanencia y se consiguió la permanencia. Y aunque la ira de los últimos partidos haya desorientado a todo aficionado, este Mallorca es el que mejor defiende de los últimos diez años. Al menos así lo dicen las estadísticas. Aquel Mallorca de la temporada 2006/2007 sólo había encajado 5 goles a estas alturas. Uno menos que el actual. La defensa no es sólo el fuerte en materia, sino también en forma. La seguridad defensiva que han aportado Héctor Yuste y Antonio Raíllo hacía tiempo que no se veía. De hecho, han hecho olvidar a David Costas, que el año pasado se le tenía como una especie de Beckenbauer. Y, por si fuera poco, el portero titular del Mallorca es uno de los tres porteros menos goleados. Roberto Santamaría ha estado imbatido en 4 de los 6 partidos que ha disputado

Estadísticas de disparos a puerta, córners y goles del Mallorca / Infografía: José Sellés

Yendo al centro del campo se tienen a dos de los jugadores que más ilusionaron en verano y por los cuales se peleó media categoría: Juan Domínguez y Culio. Seguramente Juan Domínguez brilla menos de lo esperado porque el técnico de Castrofeito lo pone demasiado retrasado, en una posición que no es la suya. Tanto en el Deportivo de hace tres temporadas como en pretemporada se ha podido comprobar que el coruñés tiene último pase. Pero el míster prefiere que haga de coche escoba por detrás de Juan Rodríguez y Culio. Por otra parte, con el argentino se ha ganado un último pase que nadie tenía planificado. Sin embargo, la calidad, la precisión y el último pase depende de la frescura del centrocampista. Este trivote genera fútbol. Mucho fútbol. Es el tridente que más fútbol y ocasiones genera del último lustro. Prueba de ello son los 59 saques de esquina que ha sacado el Mallorca en estas primeras siete jornadas

Arriba nos encontramos con el quid de la cuestión. Y ahí debo de hacer una comparación con el año pasado. Pese a que reconozco que las comparaciones son odiosas, más que nada porque no se tenía la defensa y, sobretodo, el centro del campo de este año, es necesaria esa equiparación. La temporada pasada, Utz Claassen nos presentó a la mejor delantera de Segunda. El tridente lo formaban Javier Acuña, Ferran Corominas y Rolando Bianchi. Albert Chapi Ferrer pronto se dio cuenta de que el paraguayo era un perfil muy distinto al estilo con el que quería jugar y el italiano se había dejado el gol en Italia. Pero aquel Mallorca no terminaba de jugar mal. Se perdió. Mejor dicho, se dejó remontar en San Mamés contra el Athletic B jugando una hora muy bien y a partir de ahí se vieron varios partidos en los que los bermellones fueron incapaces de perforar el marco contrario haciendo un fútbol aceptable. La cumbre de la ineficacia ofensiva se vio en el encuentro contra el Almería en Son Moix, hace casi un año. 

Imagen de Fernando Vázquez, retirándose de un entrenamiento en Son Moix / José Sellés

Este año parece que pasa algo similar pero con matices. El Mallorca tiene mejor centro del campo que el año pasado y, a diferencia del Mallorca del Chapi, controla la mayoría de sus partidos. Pero sigue faltando algo para ganar los partidos. El jugador más hecho a la categoría, Lekic, ha estado un mes lesionado y llegó fuera de forma. Y, por colmo, el delantero más completo que tenía el club se marchó el último día de mercado (Colunga). Además, Óscar Díaz, por quien se pagó una cláusula que yo jamás entenderé, no tiene el olfato de gol propio de la categoría. Brandon todavía no se ha acostumbrado a jugar de 9 y Adrián Dalmau pide minutos a gritos. 

Como se dice en mi jerga, los hechos son sagrados y las opiniones libres. Si vemos las estadísticas del Mallorca podemos sacar una conclusión clara. La conclusión no es que Fernando Vázquez ha de dimitir, ni que el Mallorca es un equipo de Segunda B, ni que no tiene personalidad, ni que no tiene actitud, ni que no mete la pierna. De un equipo que ha tirado 26 veces a portería y ha marcado 3 goles en Liga sólo se puede decir que no tiene pegada. De un equipo que ha sacado 59 saques de esquina en siete partidos no se puede decir que no juega a nada. Sin jugar a nada no se fuerzan 59 saques de esquina. Y, desde luego, sin jugar a nada no se encajan 3 goles en 6 partidos (desde el sábado, 6 en 7 partidos). Ahora bien, de un equipo que sólo ha marcado 3 goles en 7 partidos sí que se puede decir que le falta gol. Le falta gol para estar arriba. Insisto. Los números de la plantilla lo dicen. El Mallorca no tiene peor plantilla que Levante, Rayo Vallecano o Reus. Pero sí tiene menos pegada. 

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