Morata, domador de leones

Sufrida, muy sufrida victoria del Real Madrid contra un Athletic de Bilbao incómodo y tosco. Victoria que llegó más por empeño que por fútbol pero que, al fin y al cabo, son tres puntos que permiten a los blancos conquistar en solitario la cima de la clasificación. Los hombres de Zidane supieron jugar, un partido más, con el marcador igualado. Sin embargo, es una evidencia lo mucho que le cuesta al Real Madrid esta temporada ganar los partidos. Pero como se suele decir, los partidos no hay que merecerlos, hay que ganarlos. Y así es como se ganan títulos. Un partido más, los blancos flojearon en defensa y sumaron su séptimo partido en Liga (de nueve disputados) donde encajaron gol. Un dato que hace sino denotar flojedad en la retaguardia.

Con el pinchazo del Atlético de Madrid en Sevilla, el Real Madrid se quedaba como el único de los tres a priori candidatos al título que todavía no había perdido. Y para continuar con esta racha, Zidane decidió alinear a los mismos que la jornada pasada golearon al Betis. Los tres puntos que el Barça de Luis Enrique había conseguido desde el punto de penalti y sobre la bocina en Mestalla obligaba a los blancos a tener que vencer para seguir al frente de la clasificación. Al Bernabéu llegaba un Athletic sensiblemente mermado que no pudo contar con su principal amenaza en ataque, Aritz Aduriz, debito a un esguince leve de tobillo. 

No obstante, la ausencia del vasco no evitó que los del Txingurri Valverde fueran los primeros en avisar. Una pérdida de Cristiano Ronaldo en el centro del campo acabó en las botas de Iñaki Williams, que se sacó un disparo al palo largo que Keylor Navas sacó con serios apuros. Pero el guión del partido pasaría directamente del aviso visitante al gol local. Un buen balón largo que Isco peleó con Enric Saborit acabó aprovechándolo en un resbalón del catalán y cedió para que Benzema adelantara a los blancos. El francés se encontraba con el gol por segundo encuentro consecutivo y anotaba su tercer tanto. Un gol que serviría para que los blancos tumbaran el campo a su favor y tuvieran varias llegadas de cierto peligro. Pero minutos antes de llegar a la media hora de encuentro, un desbarajuste de la defensa madridista lo aprovecharía Sabin Merino para anotar el tanto del empate. Falta de contundencia y concentración que le salió caro a los blancos. Este tipo de cosas que no gustan nada al técnico francés. Por su parte, el jugador león hacía olvidar al ausente Aduriz de la mejor manera posible: marcando.

Álvaro Morata, celebrando el tanto de la victoria contra el Athletic / Imagen de La Liga

En los minutos posteriores al gol, el Real Madrid fue un manojo de nervios e imprecisiones en defensa. Y los vascos no tuvieron compasión con esto y decidieron abusar de esa incertidumbre blanca. A la descoordinación en la línea de cuatro hay que destacar la invisibilidad de Marcelo, que pasó más tiempo en campo contrario que pendiente de complementar a sus compañeros de la retaguardia. El Real Madrid ponía las llegadas, pero el Athletic los remates. A los blancos les faltaba determinación y acierto, a la par que velocidad, en los últimos metros. Eso mismo se vio en el último minuto de la primera parte, cuando Cristiano en el área pequeña dudo entre disparar a puerta o ceder a Benzema o Balen que se encontraban marcados en el punto de penalti. Optó por lo primero. Pero su decisión llegó demasiado tarde. Debajo de la portería estaban Iraizoz y dos defensas para obstaculizar su disparo. 

La segunda mitad comenzó con, seguramente, la ocasión más clara del encuentro. Un error  de Varane en defensa, que abrió un hueco demasiado grande con Pepe, permitió a Iñaki Williams quedarse completamente solo delante del marco de Keylor Navas, pero su disparo se marchó escasos centímetros por encima del larguero. Los blancos estaban inseguros en defensa y previsibles en ataque. Para remediar esa previsibilidad ofensiva y echarle un poquito de pimienta al partido, Zidane dio entrada a Lucas Vázquez en detrimento de Isco, que se marchó escuchando algún que otro pito. El cambio también incluía una modificación táctica. Se pasaba del 4-3-3 al 4-2-4, con Lucas, Cristiano, Benzema y Bale arriba, quedando Kovacic y Toni Kroos como únicos sujetadores del medio. 

A ocho minutos del final, Álvaro Morata, que había entrado por Benzema, marcó el segundo tanto y desató la euforia en Concha Espina. Un centro desde la banda izquierda de Bale lo remató el canterano por debajo de las piernas de Gorka Iraizoz y el rechace lo remató para volver a adelantar a los blancos. No obstante, todavía quedaban cinco minutos y otro grave error de Varane estuvo a punto de costar el partido. El central francés cedió el balón a Keylor pero el pase se quedó demasiado corto e Iñaki Williams fue incapaz de batir al portero tico con una vaselina demasiado corta. De esta forma, los tres puntos se quedan en la capital con más sufrimiento del previsto. El Real Madrid es, junto al Villarreal, el único equipo español que todavía no conoce la derrota en Liga y esto, mientras se busca una mejora en la compactabilidad del equipo, da confianza. El miércoles toca estrenarse en Copa del Rey contra la Cultural Leonesa. Tras el susto del 'Caso Cheryshev', los blancos van a tomarse en serio esta competición y Zidane, con la holgada plantilla que tiene, va a presentar un once de garantías, dentro de las habituales rotaciones en estas rondas.

Anotando...

Keylor Navas: 7. Paró todo lo que tenía que parar. Salvó el partido al final.
Dani Carvajal: 5. Apenas tuvo presencian en ataque y estuvo irregular atrás.
Varane: 3. Concedió demasiadas ocasiones al rival, fruto de errores de concentración. Uno de ellos casi cuesta el partido.
Pepe: 6. Correcto en la anticipación y serio atrás.
Marcelo: 5. Muy lejos del correcaminos desequilibrante al que estamos acostumbrados.
Toni Kroos: 7. En su línea. Trazando pases largos y dirigiendo al equipo a su son.
Kovacic: 6. Se consolida como la alternativa artificial de Casemiro.
Isco: 6. De más a menos, como todo el equipo.
Gareth Bale: 6. Galopó con una marcha menos de lo habitual.
Cristiano Ronaldo: 6. Ofuscado y desesperado por la falta de gol.
Benzema: 6. Marcó e hizo jugar, pero contagiado por el ritmo de sus compañeros.
Lucas Vázquez: 6. Aporta aire fresco al equipo y velocidad. Él y Morata encerraron al Athletic (todavía más) en su campo.
Morata: 7. Llegó, vio y marcó. Siempre que sale aporta. Se está acostumbrando a marcar en los últimos minutos.

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